Inauguran la plaza Lucila Yaconis en Núñez

Este martes se estrenó la plazoleta que recuerda a Lucila Yaconis, la adolescente asesinada en 2003 luego de resistirse a un intento de violación en plena calle. La Justicia, quince años después del femicidio, aún no logró identificar al asesino.

«Esta plaza es mi vida, es lo que me quedó y por lo que trabajé todos estos años», dijo Isabel, madre de la víctima.

La cita era en la avenida Comodoro Rivadavia al 1810. A unos pocos metros, pero en 2003, Lucila Yaconis -de 16 años- volvía caminando a su casa cuando un hombre intentó violarla y la estranguló hasta matarla. Hoy, el recuerdo de la adolescente quedará registrado para siempre en esa zona: el Gobierno de la Ciudad inauguró una plaza que llevará su nombre a modo de homenaje, a tres meses de cumplirse un nuevo aniversario del femicidio.

«De no haber existido este logro mi vida no hubiera tenido sentido», comentó Isabel Yaconis. Además de los familiares de Lucila, participaron de la inauguración integrantes de la organización Madres del Dolor, el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj, personal de la Fiscalía de Saavedra-Núñez -quienes tienen a cargo la investigación- y varios vecinos de la zona.

El cambio de nombre de la plaza ya había sido aprobado por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires en 2015. “Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia. Homenaje de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires», dice la placa que acompaña este nuevo espacio verde.

Pero además del homenaje a Yaconis, la plaza también cuenta con un banco rojo para recordar a otras víctimas de femicidio. «El origen de este banco que vamos a destapar fue en Italia y lo trajo a la Argentina la licenciada Elisa Mottini, especialista en violencia de género que trabaja en el Hospital Álvarez y es una manifestación de sensibilización, concientización y visibilización de los femicidios y la violencia contra la mujer», explicó Jimena Aduriz, madre de Ángeles Rawson, otra adolescente asesinada por la violencia machista.

«Cada vez que alguien pase o se siente en ese banco, va a tener ese destello, ese instante de pensamiento sobre este flagelo terrible que está matando a nuestras mujeres», agregó Aduriz.

Lucila Yaconis fue asesinada la tarde 21 de abril de 2003 al borde de las vías del ferrocarril Mitre y a menos de 100 metros de su casa, donde la esperaba su padre. Antes de morir estrangulada, la adolescente gritó para pedir ayuda y un empleado de una fábrica cercana se arrimó para ver qué ocurría. «Negro, está todo bien», dijo el presunto asesino para distraer al obrero, quien le creyó y se fue del lugar. Pocos minutos después, el cuerpo de Lucila era encontrado en un terraplén de la calle Paroissien.

La madre de Lucila nunca dejó de luchar para que el femicidio no quede impune. Junto a otras mujeres fundó la asociación civil Madres del Dolor, organización que impulsó la creación del Registro Nacional de Datos Genéticos, vinculados a delitos contra la integridad sexual. Justamente es el ADN -que el asesino dejó en el cuerpo de Lucila- la esperanza dentro de la investigación del crimen de Yaconis: hasta el momento se hicieron 50 comparaciones de material genéticos. Todos con resultados negativos.