La comunidad educativa convoca a una marcha para frenar el cierre de la escuela infantil en el Hospital Ramos Mejía

Este miércoles la comunidad educativa vuelve a salir a las calles para pedir que no cierre la Escuela Infantil que funciona hace 30 años en el Hospital Ramos Mejía, en el barrio de Almagro. La protesta será a las por la mañana, al mismo tiempo en el que el juez López Alfonsín hará una visita para conocer el estado de la sala maternal -un espacio para bebés de 45 días a 1 año y medio- del centro educativo. La inspección del magistrado será la última medida antes de la resolución judicial, pautada para el próximo jueves.

«Si logran cerrar el Ramos sin dudas avanzarán por más Escuelas Infantiles, precarizando cada vez más el Nivel Inicial con el reemplazo de salas de maternal por los Centros de Primera Infancia que no son escuelas e implican un retroceso pedagógico de más de 50 años», explicaron los docentes de la Escuela Infantil.

El 4 de diciembre pasado, el ministerio de Educación porteño publicó la resolución 3968/2018 que oficializa el cierre del jardín del hospital Ramos Mejía y establece la mudanza para el 2021. El primer paso será el cierre del lactario y, en forma progresiva, dejará de tener sala de deambuladores y de 2 años para finalmente trasladarse, en 2021, a un edificio cercano donde asistirán niños de entre 3 y 5 años.

Bajo los hashtags #NoPasarán #AlRamosLoDefendemosEntreTodxs y #FaltanEscuelas, la comunidad educativa convocó a una movilización en la puerta del Hospital -ubicado en Venezuela y General Urquiza- para impedir el cierre. “Para ellos es más importante una baldosa que una tiza, una maceta que un alumno, un privilegio que un derecho, y la vacante es un derecho”, expresó Eduardo López, secretario general de UTE y agregó que “si (el jefe de gobierno porteño Horacio RodríguezLarreta leyese el Artículo 24 de la Constitución de la Ciudad, no debería dudar en abrir los jardines y no cerrarlos”.

» La comunidad está totalmente convencida de la necesidad de crear nuevas instituciones educativas que den respuesta a las más de 22.000 familias que no pueden acceder al sistema y atenta a la necesidad de cuidar y mantener en condiciones dignas las escuelas existentes, pudo también tomar la palabra en defensa del Jardín de Ramos como espacio pedagógico y de cuidado tan necesario para los hijos e hijas de las familias trabajadoras del Hospital y del barrio», explicaron los docentes en un comunicado.