#Ruidazo para exigir la desinfección de la escuela Rosario Vera Peñaloza

En el primer día del ciclo lectivo, con miles de docentes de paro para exigir un salario justo, la comunidad educativa del colegio Rosario Vera Peñaloza salió a la calle para denunciar el mal estado de las instalaciones de la escuela. «Las autoridades del Ministerio de Educación de la Ciudad no dan una respuesta satisfactoria para terminar con la plaga», expresaron.

«No queremos el inicio de las clases en estas condiciones», exigieron alumnos, docentes y padres, este mediodía, en la puerta de la escuela
20 D.E. 2 ubicada en el barrio de Almagro. El ruidazo, que contó con el apoyo de vecinos de la zona, se llenó máscaras de ratones con un pedido concreto: «Reclamamos una inspección profunda y medidas contundentes. Basta de ratas», reclamaron.

«La situación es de larga data pero la problemática se agudizó a principios de febrero cuando comenzaron tareas de remoción de tierra en el predio lindero del ACA», relató, en un documento, la cooperativa de la escuela 20 D.E. 2 Rosario Vera Peñaloza. El año pasado, por la presencia de roedores, el comedor había sido clausurado por más de un mes. Este año, por su parte, parece que las cosas no han cambiado mucho.

«Desde la comunidad educativa advertimos que hubo una negligencia, el año pasado, en dejar las trampas para roedores en diciembre y retirarlas recién el 20 de febrero con ratas muertas (…) en las últimas semanas se intensificaron los pedidos a Supervisión y hace una semana se dio el máximo pedido de alerta. Los padres señalan que no alcanza con la colocación de trampas y exigen una solución definitiva para erradicar a los roedores«, explicó la Cooperadora.

Ruidazo en la Rosarito

A la escuela, ubicada en Pringles 1165, asisten 900 alumnos de jardín y primaria y, a la noche, hay casi mil alumnos de programas de educación no formal. Aunque es de jornada simple, la directora de la Cooperativa, Fabia García Panelli, aseguró que «setenta alumnos almuerzan en la institución». “La mayor parte de los cursos de educación no formal tienen que ver con la cocina. Es imposible tener clase si hay plaga. Siempre hay algún alumno que se cruzaba alguna rata a la noche”, agregó al diario Página/12.

Desde la comunidad educativa de la Rosarito aseguran que el gobierno porteño aún no es consciente de los consecuencias en la salud que trae la invasión de roedores. Tal como cuenta García Panelli, la supervisora escolar aseguró que iba a asesorar a la directora sobre una nueva desratatización (se hace una vez por mes) aunque aún no hubo novedades. Por eso, ante la falta de atención, además del ruidazo, la Cooperadora se comunicó con la jefa de la División de Acciones Comunitarias para la Salud del Instituto de Zoonosis Luis Pasteur, para hacer un estudio ambiental en la escuela. “Queremos saber si las ratas hicieron nidos o si los excrementos de las ratas que murieron envenenadas son tóxicos”, manifestó, a Página/12, la presidenta de la cooperadora.