Ni los turistas se salvaron el domingo de la represión en San Telmo

La Policía de la Ciudad agarró a palazo limpio a los artesanos de la calle Defensa, y según se denuncia en las redes sociales, también a turistas, vecinos y curiosos que paseaban por allí. Hubo más de 20 detenidos entre artesanos y transeúntes.
Los artesanos de la calle Defensa protestaban pacíficamente en reclamo de su puesto de trabajo. Desde un par de meses los artesanos fueron desalojados por orden del gobierno de la Ciudad. Son cerca de 300 familias que se quedaron sin su fuente de sustento, Algunos vendían allí desde hace más de una década.

Por su parte, la periodista Florencia Alcaraz narró: «Es una cacería: se llevan a trabajadores que tienen fichados. No nos dejan filmar. Nos empujaron cuando nos vieron con los celulares. El despliegue policial es impresionante».

Solo entre las calles Defensa e Independencia hay 15 detenidos, entre los cuales trece son hombres y dos mujeres.

La policía no sólo golpeó a los artesanos sino que requisó las mercancías de los artesanos. La legisladora Andrea Conde (Unidad Ciudadana) denunció que hay 15 personas detenidas y no se sabe a dónde las llevaron.

Lo insólito es que el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta luego entregó permisos a otras personas para vender en ese lugar, que es la calle Defensa entre Chile y Carlos Calvo. El pasado 13 de enero el Gobierno de la Ciudad 220 permisos de trabajo a los artesanos de la cooperativa El Adoquín, integrante de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular. El reconocimiento del trabajo artesanal como una actividad comercial legítima es un derecho que vienen reclamando desde que la feria de San Telmo se estableció hace 12 años.

Los cooperativistas de El Adoquín ignoraban que los permisos eran sobre los lugares de trabajo de los artesanos de Defensa al 700, que se encontraban por fuera de la cooperativa y del arreglo.

«Desde hace 5 años pedimos la legalización de la feria, hasta que un día nos llamaron diciendo que se logró pero en una calle con otros compañeros artesanos que trabajan ahí: quieren echarlos, para que vayamos nosotros«, explicó Mónica Alegre, artesana y mamá de Luciano Arruga, para La Garganta Poderosa.