Una familia necesitó más de 26 mil pesos en febrero para no ser pobre en la Ciudad

Por Jeremías Batagelj

Veintiséis mil ochocientos cincuenta y ocho pesos con treinta y ocho centavos. Ese fue el ingreso mínimo que debió tener una familia porteña, en febrero, para superar la línea de la pobreza. Los datos son oficiales, de la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad, que contabiliza a la familia tipo como propietaria de una vivienda. Es decir, para la extensa mayoría que alquila su hogar, los valores para no ser pobre son aún mayores.

Hace dos meses, los cifras económicas dieron el alerta para el 2019. En enero, se registró que uno de cada cinco porteños era pobre y una pareja con dos hijos necesitó tener como ingreso 25.794,10 pesos para no estar debajo de la línea de la pobreza. Todos esos números eran difundidos por la propia Dirección de Estadística. Pero si esos números asustaron, en febrero el impacto es aún mayor: la inflación del segundo mes del año fue del 3,4 por ciento y la misma familia tipo necesitó ganar mil pesos más, ese mes, para no ser pobre. En otras palabras, para cubrir la Canasta Básica Total, una pareja con dos hijos -catalogado como «Hogar 1» en el informe- necesita 26.858,38 pesos (895 pesos por día) para superar la línea de la pobreza.

Por su parte, una pareja de jubilados debió tener un ingreso que supere los 13.559,03 pesos para no quedar debajo de la línea de pobreza. Es decir que necesitó un 4,3 por ciento más que en enero.

Por su parte, según los números oficiales un joven de 25 años necesitó, al menos, de 9.943 pesos para no ser pobre. En febrero, pero del 2018, ese mismo joven necesitó 6.375,85 pesos cubrir la Canasta Básica Total. Es decir, hubo un aumento del 34,4 por ciento de la línea de pobreza en los últimos doce meses, cifra que coincide con los números de la inflación en la Ciudad.

Todos esos valores consideran a estos prototipos como propietarios de la vivienda. Entonces, ¿cuánta plata necesitó un inquilino para no caer en la línea de la pobreza? Para la Dirección de Estadística porteña, el valor no cambió mucho mucho: el “Hogar 4”, definido como una pareja de jóvenes, propietaria, económicamente activa, debió tener en febrero de 2019 ingresos de 15.858,77 para no ser pobre. Pero si a esa misma pareja se le agrega un alquiler, la entidad porteña calculó que debieron ganar 19.543,83 pesos. Es decir, la propia Dirección de Estadística calcula que un alquiler en la Ciudad cuesta menos de 4 mil pesos. Este informe de la periodista Gisela Marziotta y el sentido común demuestran lo contrario.

En sus últimas declaraciones sobre la realidad económica, el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta dio su particular visión sobre la inflación. «Todos tenemos ansiedad para que la economía se recupere lo antes posible, es lo que más le preocupa a la gente. El Gobierno la está peleando, está haciendo reformas que van a dar frutos. Pero lleva tiempo, no hemos podido como argentinos en 70 años bajar la inflación», dijo Rodríguez Larreta en radio Mitre.

La Dirección de Estadísticas también actualizó los valores de la tasa de indigencia. Cabe destacar que, desde la asunción de Horacio Rodríguez Larreta como jefe de Gobierno, la cantidad de indigentes no paró de aumentar: según los datos oficiales, en tres años se multiplicó ese porcentaje (un 98 por ciento de aumento) y hoy viven en la Ciudad 198.000 porteños bajo la línea de indigencia. En febrero, una familia tipo -dos adultos de 35 años con dos hijos con edad escolar- debió tener, en el segundo del año, un ingreso de 13.319,26 pesos para cubrir la Canasta Básica Alimentaria de febrero. Una pareja de jubilados -también con una propiedad a su nombre- debió tener ingresos por 6.725,13 pesos para no ser indigente. En el caso de la pareja joven que alquila, y ambos son económicamente activos, sus ingresos debieron pasar la barrera de 8.078,89 pesos para no estar debajo de la línea de indigencia.

“Hay que ver qué razones tiene el jefe de Gobierno (Horacio Rodríguez Larreta) para explicar que en su gestión, la ciudad más rica del país, con un PBI per cápita propio de ciudades europeas, no solo aumentó la tasa de pobreza sino que también se duplicó las personas en situación de indigencia”, reflexionó, días atrás en diálogo con Diario Z, la directora del Observatorio de Empleo, Producción y Comercio Exterior de la UMET, Paula Español.