El gobierno porteño envía menos comida a las escuelas

Por Olga Viglieca
No es sacarle la leche al gato. Es sacarles la comida de la boca a los chicos. En un país donde la mitad de los menores de 14 años vive bajo la línea de pobreza, desde hoy, por decisión del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, muchos alumnos de las escuelas públicas porteñas no van a poder almorzar. Los que se quedan sin comida son los que no han completado satisfactoriamente los enrevesados formularios para pedir becas alimentarias. A no ser que sus familias les paguen $110 diarios a los concesionarios.

Campaña gubernamental por la desnutrición infantil

La historia del ajuste en los comedores escolares de nivel inicial, primario y medio comenzó a fines del año pasado cuando el gobierno porteño reemplazó el modo en que se gestionan las becas de comedor. En octubre informó que las becas ya no se tramitarían en las escuelas sino en el CGP de la zona. Pero para poder ser atendido en el CGP había que completar diez pasos de un complejo formulario on line. En su momento, los docentes advirtieron que sacar las becas del ámbito escolar y persona a persona iba a redundar en que muchos chicos las perderían. En eso estamos.

Muchas familias ni siquiera lograron completar los formularios porque no tienen acceso a Internet, no saben cómo usarla o el sistema en el locutorio -habrá usado alguna vez la ministra Acuña un locutorio?- se cuelga. Muchos que pudieron completarlos se encontraron luego con que en los CGP no había turnos para atenderlos.

El viernes, un anticipatorio comunicado del Ministerio de Educación, fechado 1 de abril (sic), informó a las «queridas familias» que quienes no hubieran solicitado la beca deberían pagar la comida diariamente al concesionario: $110. O retirar a los chicos del colegio. Las consideraciones respecto del crecimiento de la indigencia en la Ciudad no parecen interpelar al «afectuoso» gobierno porteño.


Los delegados de comedores escolares, las cooperadoras, los sindicatos Ademys y UTE-Ctera, las familias denunciaron que el ajuste va brutalmente sobre el alimento de los chicos. Y que no lo dejarán pasar. Por supuesto esta inaudita campaña en pro de la desnutrición infantil no comenzó hoy. Empezaron por quitar el pan de la vianda escolar con la excusa de combatir el sobrepeso y mejorar la calidad de la alimentación «disminuyendo hidratos de carbono». Después convirtieron el pastel de papa y carne en pastel de papa y lentejas. Después inventaron un censo a contramano para reducir las raciones que recibían las escuelas de media jornada y evitar que las sobrantes se compartieran con los alumnos de la secundaria que no tienen con qué comprar un tentempié en las activiades a contraturno, como denunció el Mariano Acosta. La semana pasada las redes se llenaron de milanesas azules, con plástico en vez de carne, provistas por la empresa de Rubén A. Otero. Los platos de fideos o arroz con nada son habituales, aunque los pibes tal vez no ingieran otra comida en el día. Al jardín inicial del Mariano Acosta llegan 45 microsandwiches aunque hay 60 alumnos, ¿será para enseñarles a compartir? Otra propuesta pedagógica es la media manzana por chico. Ahora directamente sacan a los que no paguen de la mesa escolar.


La indignación de las cooperadoras

Un comunicado de las Cooperadoras de la Comuna 7, por ejemplo, advirtieron su «profunda preocupación e indignación, ante los graves acontecimientos ocurridos en nuestras escuelas» (…) Consideramos que el sistema de tramitación de becas online es solo complejizar y obstaculizar el acceso del niño a un plato de comida dentro de su jornada extendida de estudio, que debe ser garantizado por el estado solo con la matrícula escolar.

Las Cooperadoras afirman que «en otros casos, a las escuelas se envían menos raciones de comida, porque el Gobierno aún no actualizó la matrícula escolar 2018 al 2019 y muchos niños aun hoy 29/03/2019, no reciben por parte de los concesionarios tercerizados, las correspondientes raciones, quedando a la espera de la buena voluntad de Cooperadoras y familias comprometidas que siguen sosteniendo a las escuelas Públicas, ante la ausencia permanente del estado.

Queremos enfatizar que el sistema de becas es otra manera cruel de investigar económicamente a las familias y que esto no tiene nada que ver con nuestros niños en las escuelas.

Reclamamos la inmediata eliminación de los sistemas burocráticos que impidan al niño acceder al plato de comida, que el estado debe garantizar, solo con la matricula.

La mercadería no solo es insuficiente, también muchas veces se encuentra en estado de descomposición.