Judith Butler propuso a los hombres que rompan sus pactos y denuncien en las calles la violencia contra las mujeres

Miles de jóvenes, chicos y chicas, hicieron cola durante horas para escucharla. Los que no lograron entrar al enorme salón se sentaron sobre el pasto o en silletas, mate en mano, para seguirla desde las pantallas ubicadas en el campus de la Universidad de Tres de Febrero. Banderas de la diversidad, carteles, «Ni unx menox también en las cárceles».

Judith Butler, vestida de riguroso negro y con el pañuelo verde de la lucha por el aborto legal, contestó todas las preguntas con sencillez y cordialidad, agradeció en castellano, lamentó no poder expresarse mejor en ese idioma y celebró estar ahí, en una fiesta feminista bilingüe.

La filósofa feminista resaltó hoy «la construcción colectiva» del movimiento argentino Ni Una Menos, aseguró que la no legalización del aborto «es la manera que encontró el Estado de penalizar la libertad sexual» e invitó a los hombres a «romper el pacto entre hombres para que salgan a condenar las violencias» de género.
“Si queres ser mujer y llamarte mujer es tu derecho. La categoría de mujer cambia con el tiempo. El feminismo no tiene que ser un movimiento separatista”, sostuvo Butler, considerada una de las voces fundamentales de los estudios de género, que dialogó el martes con una docena de periodistas en la sede Sáenz Peña de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref), antes de brindar una charla antes miles de jóvenes que hicieron largas colas desde temprano para escucharla.
«Los movimientos activistas feministas de todo el mundo observan y aprenden del activismo argentino. Es muy inspirador. Es una construcción colectiva que promueve el cambio cultural», comenzó diciendo Butler, que llegó al encuentro con las periodistas portando un pañuelo verde que identifica la lucha de quienes propician el derecho al aborto legal, seguro y gratuito en el país.
La autora de Cuerpos que importan. El límite discursivo del sexo (1993) y académica de la Universidad de Berkeley, agregó que «la penalización del aborto es la manera que encontró el Estado de penalizar la libertad sexual. La cuestión del aborto es central, porque se cuestiona a quien le pertenece el cuerpo de la mujer. La respuesta es sencilla: es individual, el cuerpo me pertenece. Yo decido».
Para la filósofa nacida en Cleveland, Estados Unidos, en 1956, el Estado «ha metido dentro de sus leyes y su Código Penal, una moralidad cristiana. Una mujer que decide ignorar la ley y decide tener autonomía, sexualidad, igualdad para sí misma termina siendo criminalizada, entonces ¿El poder de quién está obligando a una mujer a tener un hijo cuando no lo quiere?»
«La ley termina siendo una violación, y la ley es un delito», se contestó.
Butler opinó sobre todos los temas, incluso cuando fue consultada por el suicidio del músico mexicano Armando Vega Gil, que dejó una carta justificando su decisión luego de ser acusado de abuso sexual en redes sociales en las últimas semanas.
«Qué difícil. Muy complicado», reconoció la intelectual en español, mientras se tomaba la cabeza.
«Las feministas nos debemos plantear qué buscamos. En general estamos buscando justicia, pero también a veces nos negamos a utilizarla porque sospechamos mucho del sistema legal. Sabemos que cuando es un hombre en situación de poder el abusador, él puede negarlo. No hay testigos. Es la palabra del hombre contra la mujer», señaló.
Y continuó: «En los medios públicos, ¿qué buscamos? ¿Vamos a tener allí el juicio? Se habla mucho de ‘cancelar’ a la otra persona. Entonces ¿buscamos denunciar el acto o arruinarle la vida a otra persona? Son cosas que debemos preguntarnos».
La intelectual propuso «una tarea para los hombres» al invitarlos «a romper el pacto de hermandad, de silencio. Que se quejen cuando un hombre golpea y mata a una mujer. Que lo digan, que salgan a las calles y lo griten y que vuelvan con nosotras y nos cuenten cómo les fue».

Fuente: Télam