Dijo Larreta que con el sistema de reconocimiento facial “ya se detuvo a 7 prófugos”

Con más de trescientas cámaras a lo largo de la Ciudad, la Policía porteña
estrenó el nuevo software de reconocimiento facial: en sólo un día, según los datos de la propia fuerza, pudieron identificar 11 personas prófugas y detener a siete de ellas. Especialistas indicaron que ese programa “produce un avance de las garantías de protección de la intimidad”.

“Ya venimos probando este sistema y la verdad que funciona muy bien: en el día de hoy, solamente, en lo poco que va de esta mañana ya se identificaron 11 casos, de los cuales siete pudieron ser detenidos e identificados y puestos a disposición de la Justicia”, dijo Rodríguez Larreta en la sede de la Policía de la Ciudad, en Hornos. Sin embargo, el jefe de Gobierno no aclaró dónde fueron esas detenciones ni tampoco si el software arrojó algún resultado de falso positivo.

“Es una tecnología de punta que se está usando en el mundo, es lo mejor que hay”, indicó Larreta. El jefe de gobierno fue acompañado por el viceje y ministro de Seguridad porteño adhonorem Diego Santilli, quien indicó que “los datos de los prófugos surgen del sistema de Consulta Nacional de Rebeldías y Capturas (CONARC) del Registro Nacional de Reincidencia, los cuales son públicos y se pueden consultar por Internet”.

El software estrenado por la Policía de la Ciudad, denominado Danaide, fue instalado en 300 cámaras rotativas de un total de 7.000 que tiene la Ciudad. Según explicaron los propios agentes de la fuerza de seguridad, cuando el sistema detecte el rostro de algún prófugo, emitirá un alerta y se enviará al lugar al personal de calle que se encuentre más cerca para detenerlo, “salvo que se trate de algún delincuente muy peligroso y sea necesario recurrir a un equipo especial”, indicaron en la conferencia de prensa.

Una vez que se encuentre a la persona buscada, se le solicitarán sus datos filiatorios y en caso de confirmarse, se consultará al juez si todavía requiere a ese fugitivo y las medidas a adoptar. La confirmación final de quién se trata se hará a través de las huellas digitales. Cabe destacar que en el caso de los siete detenidos, el jefe de gobierno porteño no aclaró tampoco cuáles fueron los jueces que solicitaron la detención de los prófugos.

Semanas atrás, ni bien Santilli anunció la incorporación de esta tecnología, especialistas en seguridad y derechos humanos rechazaron la iniciativa. El Titular del Programa de Planificación Estratégica de Políticas de Seguridad de la Defensoria del Pueblo de la Ciudad, Gabriel Fucks, aseguró que “es una medida que genera demasiados interrogantes y resulta peligrosa, en tanto, se desconoce un necesario y riguroso seguimiento para aplicar este tipo de control”. “Este anuncio se realiza en medio de una crisis económico social que generó el Gobierno nacional, y que aparece con final complicado. Esta medida es controversial en términos de seguridad democrática, y contiene mucho olor anuncio pre electoral, demagógico y efectista”, agregó.

En una columna de opinión, en el portal Infobae, el profesor de Periodismo Judicial de la Universidad Abierta Interamericana, Nicolás Lucca, indicó que, con el criterio del gobierno, «en el afán de identificar a uno, nos identificarán a todos» y agregó que «no faltará quien venga a decir que ´quien nada oculta nada teme´. Del mismo modo que en las redes sociales elijo qué mostrar y qué no, el Estado no tiene por qué saber si me gusta comer, qué hago los sábados a la noche con cinco personas entrando a un bar».

Por su parte, Dalia Ferreira, quien en su Linkedin se identifica como presidenta de la ONG Transparencia Internacional, indicó en su cuenta de Twitter que «Solo para los malos es una excusa peligrosa de aquellos que creen que poner tecnología los transforma en modernos y cool, sin importar cuantos derechos y libertades ponen en peligro«.

«Se parte de la idea de seguridad basada en la vigilancia permanente de todos los espacios. Y la vida privada de las personas no sólo incluye su esfera domiciliaria sino también en el espacio público. Por eso, ni el Estado ni los privados están habilitados a invadir esa privacidad. Los trayectos de circulación, la libre conversación con terceros, todo lo que se hace en el espacio público tiene una presunción de privacidad, que implica que el Estado no puede meterse en esas prácticas sin una razón justificada”, reflexionó Beatriz Busaniche en una entrevista con Página/12.

Además, la presidenta de Fundación Vía Libre remarcó que “cuando una tecnología queda implementada para una cierta población-objetivo, termina siendo aplicada para todos. Impacta sobre toda la sociedad, independientemente de que el voluntarismo apunte a un grupo meta”. Y agregó que “es muy peligroso viendo cómo aplican las medidas represivas las fuerzas de seguridad. Sólo hay que recordar el caso de los arquitectos chilenos o los jugadores de Pakistán, y el discurso del miedo permanente que construye al otro como potencial agresor”.