Entrevista al ingeniero electrónico Ariel Garbarz: “Ya está organizado el fraude electrónico para octubre”.

Por Gisela Marziotta para Página/12

–¿Por qué considera que hay un fraude en marcha?

–Porque el gobierno compró un software que es el Election-360, que permite transformar y manejar la información escaneada de los telegramas.

–¿Pero todo el procedimiento de votación será como siempre?

–En la escuela nadie va a notar ninguna diferencia porque será todo igual que siempre. El presidente de mesa a las seis de la tarde abrirá la urna, se contarán los votos y se escribirá a mano el acta de cierre. Luego, se emitirán los certificados para los fiscales y lo que se llama el telegrama, donde se ponen los votos que tuvo cada candidato. El problema viene a partir de ahí.

–¿Por qué?

–El presidente de mesa le va a entregar la urna con el telegrama a un empleado que se va a ir a otra aula de esa escuela, donde va a  escanear el telegrama y transmitirlo electrónicamente desde la escuela al correo. Esta es la primera vez que se hace eso en Argentina. Nunca se transmitieron los telegramas con los resultados de cada urna de las escuelas hacia el correo. Antes se los llevaba físicamente, en el caso de la Capital Federal, o iban a un centro de recolección en el interior del país donde se mandaba por fax para que llegue temprano.

–¿Siempre en papel?

–Sí, siempre en papel. Ese papel ahora no va a ir directamente al correo sino que va a pasar por un punto intermedio, donde el mismo autor y propietario del software indica que allí “se transforma y se maneja esa valiosa información”. Esta posibilidad de transformar y manejar esos telegramas se le ofrece al comprador del software, que en este caso es el Estado nacional. 

–¿Y a ese sitio solo tiene acceso el gobierno nacional? ¿No hay otra forma de control?

–No sólo tiene acceso el gobierno sino que la última acordada de la Cámara Nacional Electoral –máxima autoridad judicial en las elecciones en nuestro país– dice que toda la solución tecnológica del escrutinio provisorio es exclusiva responsabilidad del Ministerio del Interior y que no le ha sido conferida a la Justicia Electoral la competencia ni ninguna participación en el escrutinio provisorio en lo que tenga que ver con soluciones tecnológicas. Eso quiere decir que la justicia electoral se lava las manos y el gobierno tiene la herramienta lista para ser utilizada. 

–¿Cómo se explica esto?

–Porque el Election-360, el software de la empresa Smartmatic comprado por el gobierno para las elecciones, se interpone entre los telegramas que se van a producir en las escuelas y el centro de cómputos.

–¿Este software se implementó en alguna elección de otro país?  

–Si, se usó en El Salvador, en Venezuela, en Filipinas y en El Congo. Países donde se utilizó software de Smartmatic  y hubo muchas denuncias. Justamente por ese motivo, la empresa se cubre penalmente y pone para dominio público que el software permite hacer eso. Te vendo el arma, si la usás es problema tuyo. Y se sabe cuando se la contrata.

–¿Y no hay un doble control? ¿Después queda el telegrama con el dato real?

–Si, queda el telegrama original y, además, queda con el dato real que en algún momento llegará al centro de cómputos del Correo Argentino. Llegará físicamente el mismo papel o llegará por fax o escaneo común, sin ningún software intermedio, para el escrutinio definitivo que es el que vale legalmente.

–¿Y en caso de detectarse datos erróneos tampoco se puede proceder?

–Aún suponiendo que se avise que no coincide la transmisión electrónica con el original, la Cámara Electoral ya dijo “yo no me meto”. Obviamente, van a haber denuncias el día de las elecciones. Basta que cualquiera de los fiscales de mesa le saque una foto al telegrama original con su celular y después verifique con la información del centro de cómputos. Van a ser miles las denuncias, pero el gobierno no va a permitir que se abran las urnas. Van a demorar meses el escrutinio definitivo y para entonces en el sillón de Rivadavia ya va a estar el presidente elegido con el software Election-360 y no con la voluntad de los ciudadanos. Va a ser un escándalo político.

–Es muy grave lo que está denunciando. De ser así, ¿por qué no hay una reacción de la oposición?

–Yo me hago la misma pregunta. Son muchos los políticos que saben de esto. Puedo hacer algunas aproximaciones, pero escapa a mi capacidad llegar a fondo del por qué no hay una reacción de la clase política frente a esto. En algunos casos, hay absoluta ignorancia. Otro de los motivos, creo, es la idea instalada de que cualquier candidato que denuncia fraude antes de las elecciones, queda ante la opinión pública como abriendo el paragüas porque sabe que va a perder. Para muchos, fraude es una palabra tabú.

–¿Las críticas hacia estas herramientas nuevas no son una crítica hacia la evolución?

–No, es una crítica hacia el uso de la tecnología. La tecnología en sí misma no es buena ni mala, todo depende de para qué se la utilice. Hoy estamos viviendo una etapa de cibercolononización donde se utilizan las herramientas de la electrónica, la informática y las telecomunicaciones para cambiarnos la percepción de la realidad, para hacer campañas sucias y espionaje masivo. El voto electrónico es, justamente, la culminación del uso de la tecnología para desvirtuar a la democracia. Demuestra que con un software se puede decidir un gobierno, y no por la decisión de los ciudadanos.

–¿Son las maneras modernas de obstruir la democracia?

–¿Para qué se necesitan golpes de Estado? ¿Para qué sacar los tanques a las calles? Trump y Bolsonaro ganaron varios puntos gracias a las campañas sucias que han hecho en las redes sociales. Bolsonaro ganó gracias a WhatsApp y Twitter. Mauricio Macri hizo un buen uso de las redes sociales para crear percepciones de la realidad sobre el gobierno anterior de alto impacto emocional. Ideas que no resisten un análisis racional pero que fueron exitosas porque crearon una emoción adversa hacia el contrincante. Para eso se está usando hoy la tecnología.