Una confitería, primer espacio concesionado en el ex Zoológico

El primer espacio concesionado del Ecoparque abrirá sus puertas en las próximas semanas reconvertido en confitería. Es la «Casita Bagley», una construcción de principios del siglo XX, que quedó en manos de la firma Sabor Francés SRL por 10 años, informa Clarín.

La empresa, que instalará una sucursal de Croque Madame, pagará un canon mensual de $ 51.300 por la explotación de la casa. Esta última cuenta con una superficie de 76 metros cuadrados -distribuidos en tres plantas, que se suman a los 171 metros cuadrados de la parte exterior que la rodea. El canon representa poco más de $ 208 por metro cuadrado.

La «Casita Bagley» está justo en la entrada de avenida Sarmiento. Durante la privatización del zoológico, permaneció tapada por boleterías y baños. Ahora, descubierta y restaurada, se aprecian sus techos y aleros con ménsulas decorativas hechas en madera torneada, un estilo inspirado en las casas de campo y estaciones de trenes rurales de fines del 1800 y principios del 1900.

En su origen, fue levantada para funcionar como estación de tranvías y coches del Jardín Zoológico. El edificio era el punto de partida de un tren que recorría el parque hasta llegar a la antigua Casa de los Osos.

Décadas más tarde, la firma comercial Bagley empezó a vender ahí golosinas a los nenes que visitaban el parque. También se ofrecían juguetes y cajas de galletitas con ilustraciones de animales. Desde ese momento se empezó a llamar a la construcción «Casita Bagley».

En septiembre pasado, una ley habilitó la concesión de la casita, junto a otros 14 espacios. Según la ley, el dinero de las concesiones deberá ser destinado «en forma exclusiva e irrevocable» a la transformación del predio en un Ecoparque interactivo. Aunque en el caso de esta concesión no será tanto: el precio de alquiler del metro cuadrado es la mitad que el promedio registrado para zona Norte, que es de $ 414.

La historia de la casita Bagley

La Casita Bagley fue al principio la estación de tranvías y coches.

Esta construcción pintoresquista de principios de siglo XX fue originalmente realizada para albergar la estación de tranvías, llamas y coches del Jardín Zoológico.

El edificio era el punto de partida de un tren que recorría el parque hasta llegar a la antigua Casa de los Osos. Las vías de este tren, según iconografía de la época, datan del año de creación del Zoo, 1889.

Años más tarde la firma comercial Bagley que poseía las primeras patentes de alimentos argentinos, comenzó a vender allí sus golosinas a los niños que visitaban el parque. También se ofrecían juguetes y cajas de galletitas con formas de animales. Desde ese momento se la denominó “Casita Bagley”.

La Casita Bagley tiene un valor urbanístico especial por el lugar de emplazamiento en la entrada del parque. Además tiene un valor estético-arquitectónico de gran importancia basado en su estilo y antigüedad, prototipo de la arquitectura pintoresca, herencia de un romanticismo histórico, del que se inspiraban las casas de campo y estaciones de trenes rurales.

Este singular edificio de perímetro libre y de planta simétrica fue erigido con una tradicional estructura de muro portante de ladrillos y perfilería de acero. Posee techumbres inclinadas de tejas francesas y aleros con ménsulas decorativas realizadas en madera torneada. La fachada presenta como recurso ornamental el pan de bois o entramado de madera a la vista combinada con albañilería de cal, típico del estilo. Las puertas y ventanas son de madera de vidrio repartido.