El crítico estado de los CeSACs porteños: hacinamiento, escasez de insumos y hasta un caso de tuberculosis

Por Gisela Marziotta para PáginaI12

El hacinamiento, la falta de infraestructura y de personal médico, la escasez de insumos y la reciente aparición de un caso de tuberculosis en un trabajador de un centro de salud de la Villa 31 dejaron en evidencia el deterioro del sistema de salud público de la Ciudad de Buenos Aires y la situación de emergencia de los Centros de Salud y Acción Comunitaria (CeSAC), que tienen como objetivo la atención primaria de los pacientes.

«Este reclamo no es nuevo, pero que un compañero contrajera tuberculosis nos hizo decir ‘basta, así no seguimos trabajando’. El centro de salud es un espacio muy chiquito dentro de un galpón debajo de la autopista que tiene divisiones hechas con durlock: es como si trabajáramos en una caja de cartón con divisiones que no tiene ventanas ni ventilación», contó Hugo Carranza, médico generalista que trabaja en el CeSAC N°47, que se encuentra ubicado en la Villa 31.

Los trabajadores de ese centro de salud, que fue inaugurado en 2017 y en el que trabajan cuarenta personas, denuncian que aún no cuentan con la estructura necesaria para su correcto funcionamiento: de los diez consultorios, siete no tienen ningún tipo de ventilación por lo que recientemente fueron clausurados; las instalaciones eléctricas son inseguras, no tiene salida de emergencia ni planos de evacuación y sólo cuentan con un matafuegos. Además, la escasa dimensión del centro no permite el traslado de las camillas ni la correcta atención, la farmacia no tiene espacio suficiente para el acopio de medicación y, como si esto fuera poco, el suministro de luz no es continuo, por lo suelen sufrir cortes del servicio que los obligan a suspender la atención.

«En este momento el centro está funcionando con tres consultorios que ni siquiera tienen ventilación laminar –que es lo que debería tener cualquier servicio de salud–, tienen ventanas. Entonces, ahora estamos sosteniendo una atención fraccionada en esos tres consultorios para todos los profesionales, por lo que nos tenemos que ir turnando para ver pacientes. Hoy el centro de salud permanece con una atención muy limitada, sostenida por la voluntad del equipo que no quiere que el centro de salud se cierre», agregó Carranza, quien forma parte del equipo de ese centro de salud desde su inauguración. El profesional de la salud también se refirió al reciente anuncio del jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta sobre la construcción de un local de McDonald’s en la Villa 31. «Para nosotros eso fue un insulto porque en el mismo momento en que anunciaban eso, nosotros estábamos con cese de actividades», expresó al tiempo que denunció la falta de respuestas concretas y acordes por parte del gobierno porteño. Comida chatarra y empleos precarios vs. centros de salud públicos. El contraste deja ver con claridad las prioridades de la gestión PRO en la ciudad.

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Por su parte, Julián Morínigo, abogado e integrante de la Comisión de Salud y Acción Social y Medio Ambiente de la Comuna 8, expresó su preocupación por la fusión de los CeSAC N°28 y el N°3, en Villa Lugano. Para los vecinos se trata de un cierre encubierto. «El año pasado ya se intentó cerrar el CeSAC N°28 pero gracias a la movilización de varios sindicatos, de los vecinos y de los miembros de la Comisión de Salud que participamos en el Consejo Consultivo, evitamos que lo cerraran. Se hizo un acta donde funcionarios del Gobierno de Ciudad de Buenos Aires, en representación del Ministerio de Salud, se comprometieron a mantener la partida presupuestaria del centro y a todos los profesionales. Incluso, a llamar a concurso para aquellos lugares donde faltaban profesionales. Pero hace unos meses nos enteramos por Gabriel Battistella, subsecretario de Atención Primaria, Ambulatoria y Comunitaria, que el CeSAC N°28 finalmente se va a fusionar con el N°3. Nosotros entendemos que se va a cerrar», relató

«El tema es que el CeSAC 28 antes funcionaba en un edificio que estaba en malas condiciones, a unos 300 metros de donde está ahora. La idea era que lo trasladaban al N°3 de forma temporal hasta que hicieran el nuevo edificio. Pero lo transitorio se transformó en permanente y ahora se habla directamente de esta fusión», detalló el abogado que integra dicha comisión desde 2011. «No se entiende muy bien qué están haciendo, lo que sí queda claro es que cada vez se va desmembrando más el sistema de salud en la ciudad, sobre todo en la zona sur», agregó.

Además, Morínigo subrayó la importancia de este centro de salud para la comunidad ya que, al igual que el CeSAC N°18, ubicado dentro de la Villa 20 de Lugano, cumplen un rol fundamental en el control vacunatorio y la detección temprana de enfermedades como sarampión, rubéola y tuberculosis. Algo que cobra especial relevancia si tenemos en cuenta el aumento de los casos de tuberculosis en la ciudad, según se desprende del último Boletín para la Tuberculosis en Argentina, elaborado por el Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación, ahora devenido en Secretaría. Según dicho informe, en 2017 la tasa más alta de casos de tuberculosis por jurisdicción correspondió a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con 262 casos y una tasa de 32,9 casos cada 100 mil habitantes.

«Si esos grupos de trabajo se van desmembrando y los centros se van desarticulando, esas enfermedades se van a detectar más tardíamente o no van a ser tratadas como corresponde. Para eso necesitamos profesionales que focalicen y trabajen en forma interdisciplinaria para encontrar rápidamente cuáles son los focos de este tipo de enfermedades», dijo Morínigo, al tiempo que recordó que los recientes casos de tuberculosis en chicos de la Comuna 8 fueron detectados por médicos del CeSAC N°28 y del N° 18.

Consultado sobre esta situación, el médico sanitarista y ex viceministro de Salud de la Nación, Nicolás Kreplak, aseguró: «La tuberculosis está aumentando en todo el país y, especialmente, en los sectores más humildes«. «En la Ciudad de Buenos Aires hay once veces más prevalencia de tuberculosis en los barrios del sur –es decir, Comuna 4 y Comuna 8– que en los barrios del norte de la ciudad. Y esto es porque las condiciones de vida y sanidad son peores, hay mayor hacinamiento pero, también, porque no hay ninguna política dedicada a hacer un buen control, tratamiento y reducción de los contagios», explicó.

«No es ninguna novedad que haya tuberculosis en la ciudad más rica de toda la Argentina. Según los informes del Ministerio de Salud porteño, la tasa de tuberculosis es la tercera en el país, por detrás de Jujuy y Salta, provincias que no cuentan con el gran presupuesto que tiene Buenos Aires», agregó por su parte el legislador porteño Santiago Roberto, del Bloque Peronista. «A partir del aumento de casos de sarampión, hantavirus, dengue, leptospirosis y lepra, desde nuestro bloque presentamos una serie de pedidos para que el Poder Ejecutivo informe qué acciones está realizando para controlar estas enfermedades y responda sobre los casos notificados, seguimiento, medidas, estadísticas, entrega de medicamentos y campañas de información y prevención. La desidia en la que ha incurrido a lo largo de doce años la gestión del PRO en la Ciudad ha llevado a que los ciudadanos tengan que afrontar enfermedades que ya estaban consideradas fuera de discusión en este siglo«, aseguró.

Roberto aseguró que el sistema de salud pública porteño está «muy deteriorado» y denunció que los CeSAC atraviesan una «situación de emergencia». «Hacen falta insumos, personal médico e infraestructura. Es habitual que los vecinos tengan que hacer largas colas de madrugada para obtener un número para ser atendidos. Para este gobierno la salud pública no es un derecho social; es un gasto que debe reducirse, sin importar los costos», sostuvo.

Además, el legislador señaló que el acceso a la salud es muy desigual entre los vecinos del norte y el sur de la ciudad, lo que perjudica particularmente a las Comuna 8 y 4, donde se registran los índices y tasas más elevadas de desnutrición, tuberculosis y sarampión. «En el CeSAC 35 de la Villa 21-24 de Barracas, por ejemplo, los vecinos cuentan que hacen colas desde las cinco de la mañana para conseguir un turno. No hay entrega de medicamentos y falta personal. En Palermo, por otro lado, tenés dos hospitales como el Rivadavia y el Fernández, a pocas cuadras de distancia, y que están preparados para todo tipo de intervenciones, sean urgencias o consultas diarias. En cambio en la Comuna 8, donde viven más de 200 mil personas, no hay ni un solo hospital y sólo cuentan con tres ambulancias», detalló.

Por último, el legislador marcó la contradicción entre los grandes recursos que tiene la ciudad y el visible deterioro y deficiencias del servicio de salud público porteño. «En este momento de crisis económica, donde cada vez son más los porteños que no pueden afrontar los aumentos de las prepagas, dotar al sistema de salud pública de recursos e insumos es fundamental. Como esto no se está haciendo, se genera una mayor inequidad en el acceso a la atención», aseguró.

«Pareciera que para Cambiemos prevalece la idea de que ‘lo público funciona mal, entonces hay que privatizarlo’ y bajo este argumento vienen recortando el presupuesto en materia de salud y vaciando a las instituciones públicas de recursos materiales y humanos», concluyó Roberto.