El director de Proyecto 7 refuta a la ministra Tagliaferri: los paradores, dice, son “medio carcelarios”

La ministra de Desarrollo Humano, Guadalupe Tagliaferri, lo dijo con todas las letras en una entrevista al portal Nueva Ciudad: “Les pedimos (a los vecinos) tratar de convencer a las personas para que no duerman en la calle. Tenemos capacidad de alojamiento, lo que sucede muchas veces, porque se han roto todos los lazos, porque hay desconfianza o porque tiene problemas de base psiquiátrica o de consumo, es que no aceptan ingresar, no solo al hogar del Estado, sino el que tiene por ejemplo un cura”. Para Horacio Ávila, coordinador de la ONG Proyecto 7, “el sistema no está pensado para la gente” y aplica “medidas medio carcelarias”.
Tagliaferri está contenta con “la red de 27 dispositivos distintos que incluyen lugares para familias, para mujeres solas, para varones y para adultos mayores”. Pero admite que quienes deberían usarlos no están tan contentos. Digamos, una suerte de “no soy yo, sos vos”.
Sin embargo, un informe de la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) analizó la gestión durante 2015 y detectó que cada vez había menos personal en los paradores y centros de día. Además, en varios edificios había problemas de infraestructura y mantenimiento que iban desde filtraciones hasta cucarachas en las cocinas.
Para Horacio Ávila, coordinador de la ONG Proyecto 7, “el sistema no está pensado para la gente”. No cree que las dificultades pasen por la infraestructura, más allá de que pueda haber cosas que no estén bien. “El mayor problema es que a la mañana los vuelven a sacar a la calle, es lo que menos les gusta”, asegura.
“Tienen algunas medidas medio carcelarias –agrega- Se les pasa detector de metales cuando ingresan y se les hace un cacheo. Hay cosas obligatorias como bañarse, que hay gente que no puede manejar porque perdió determinadas disciplinas al estar en la calle”.
Muchas veces los sin techo hacen la cola en el parador sin saber a ciencia cierta si podrán entrar. Y corren el riesgo de perder su lugar en la ranchada: “Sostener el lugar en la calle no es tan fácil. Si encima uno va a un lugar donde no sabe si estará al día siguiente, cuesta tomar esa decisión”, indica Ávila.
En el informe de la Auditoría se afirma que “si la persona va sin DNI, en lugar de ayudarla a tramitarlo, no la dejan entrar. Si va consumida, en vez de trabajar con eso, es expulsada”.
Tampoco puedan ingresar sus carros aquellos que tienen al cartoneo como medio de subsistencia. Por la noche, no tienen dónde dejar su herramienta de trabajo. “También hay personas que tienen mascotas en la calle y no hay lugar para ingresar con ella. Nadie va a dejar a su mascota para poder entrar a un parador”, afirma Ávila, quien vivió alrededor de seis años en la calle, hasta 2007. De hecho, sufrió la caída de agua nieve del 9 de julio de ese año.

¿Qué se puede hacer para combatir el frío? “Me tocó estar en la calle y la pasé muy mal. Al día siguiente, hubo varias muertes. Se hace lo que se puede, se abriga con más cantidad de ropa, más mantas, se trata de buscar lugares más resguardados. Yo nunca quise ir a un parador. Están los respiraderos del subte, que tiran aire caliente, hay distintos trucos”, cuenta Avila.
Un censo no oficial, motorizado por Proyecto 7 y del que participaron organizaciones sociales y de Derechos Humanos, muestra que en la Ciudad de Buenos Aires hay 7.251 sin techo. De ese total, 5.412 viven a la intemperie; 870 son niños y niñas; y 1.600 están en calle por primera vez.

Proyecto 7, la ong que dirige Horacio Avila, tienen tres paradores en el barrio de Parque Patricios.

Proyecto 7 cuenta con tres centros propios que están abiertos las 24 horas los 365 días del año. Uno, en Monteagudo al 400, Parque Patricios, alberga a unos 120 varones adultos. Otro de los centros está en 15 de Noviembre al 2300, a unas cuadras del anterior. Asisten al lugar alrededor de 60 mujeres. El tercero es un Centro de Integración Complementaria (CIC), y aunque hay personas que duermen ahí, está pensado para la realización de actividades culturales, educacionales y de capacitación laboral, entre otras.