CEPE: “En el primer cuatrimestre del año ya se perdieron otros 17.500 empleos registrados”

La destrucción de empleo no alcanza un piso, sino que seguramente se prolongue durante los próximos meses. Van 17 meses consecutivos de contracción del empleo. Solo en los primeros cuatro meses de este año se perdieron 17.500 empleos en blanco. Esas son algunas de las conclusiones que presenta el informe del mes de junio del Observatorio de Comercio Exterior, Producción y Empleo (CEPE), organismo que depende de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET). El Observatorio monitorea el impacto de la crisis económica sobre el mercado laboral.

El documento del CEPE informa que en los primeros cuatro meses del año ya se perdieron otros 17.500 empleos registrados, que se suman a las casi 131.000 de 2018; y contando desde diciembre de 2017, son 148.400 los empleos formales privados que se perdieron, de este modo, la Argentina acumula “17 meses consecutivos de contracción del empleo” sufriendo la crisis laboral más prolongada desde el año 2002.

El informe, de elaboración propia con datos del EIL (Encuesta de Indicadores Laborales) Ministerio de Hacienda, y SIPA-MPyT, asegura que el “verano financiero”, con la baja del precio del dólar previo a las elecciones, “nunca llega a la economía real”, debido a que “mientras se desacelera la caída en la actividad, la economía sigue destruyendo puestos de trabajo formales.

Nicolás Trotta, rector de la UMET, recalcó que el “verano financiero” de estos meses, “no tienen su correlato en la economía real, donde la actividad y principalmente el empleo continúan contrayéndose”.

“Mientras que la recuperación del agro logra maquillar que la recesión se mantiene en prácticamente todos los sectores, el mercado de trabajo desnuda esta realidad de una caída que no encuentra piso”, dijo Trotta debido a que “la baja del empleo sigue y son 17.500 asalariados registrados que se pierden en el primer cuatrimestre del año, y se suma a los casi 150.000 empleos registrados que se destruyeron en 16 meses”.

“Va a ser muy difícil que por este camino, el empleo formal recupere  ese número abismal que perdió en estos años. Porque además, la crisis impacta no sólo en puestos de trabajo, sino también en el salario, que en cuatro de los primeros cinco meses del año perdió poder adquisitivo”, agregó.

El documento afirma que “la caída de la actividad se concentra en las actividades con mayor nivel de empleo”. Asimismo, la coordinadora del CEPE, Paula Español, agregó que un dato clave para entender no hay correlato entre “este verano financiero” y la economía real, es que la “actividad del mercado de trabajo se encuentra en niveles mínimos y las expectativas empresariales reflejan que la contracción continuará durante el segundo semestre”.

“La tasa neta de entrada relevada en la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), que representa la generación de nuevos puestos de trabajo (contrataciones menos empleos perdidos), se encuentra en negativo desde enero de 2018, alcanzando ya los 17 meses de caída ininterrumpida”, puntualizó Español, y detalló: “De esta forma, se constituye como la crisis más larga del segmento formal del mercado laboral desde que se comenzó a relevar la estadística durante la crisis de 2001.

Finalmente, las expectativas empresariales relevadas en la EIL indican que la destrucción de empleo no alcanza un piso, sino que seguramente se prolongue durante los próximos meses. De acuerdo a esta encuesta, cerca de un 6,5% de las firmas prevén llevar adelante reducciones en su personal. Más del 60% de las firmas que contrajeron su plantilla laboral en los últimos meses realizaron dichos ajustes como consecuencia de la caída de la demanda.