Gisela Marziotta: “Detrás de las macetas de Rodríguez Larreta hay gente que vive en la calle y chicos sin vacante”

Por Jeremías Batagelj  

Gisela Marziotta conoce casi todas las esquinas de la Ciudad. Primero como periodista, buscando a los protagonistas de las noticias, y ahora como candidata a vicejefa de Gobierno en las reiteradas recorridas con Matías Lammens -su compañero de fórmula en el Frente de Todos- visitando vecinos, comerciantes, Pymes.

Aunque nació en Bahía Blanca, Marziotta llegó a Buenos Aires apenas cumplidos los 2 años y se considera una porteña de ley: vivió, dice, en casi los cien barrios porteños: “Viví en Floresta, en Caballito, en Balvanera. A la Ciudad la conozco principalmente porque la viví”, le cuenta con tono orgulloso a Diario Z.

¿Cómo fue la invitación a formar parte de la fórmula del Frente de Todos porteño? ¿Lo conocías a Matías Lammens?

No, no lo conocía personalmente. Sí de nombre, es  una persona pública por su cargo como presidente de San Lorenzo. La propuesta me llegó a través de Matías y de Alberto Fernández, lo trabajaron juntos. Ellos querían que las fórmulas ejecutivas del Frente de Todos fueran mixtas: no es obligatorio pero esa era su intención. Además, también buscaban a alguien que viniera de otro lugar, por fuera de la política, como viene Matías. Y sabían que yo trabajo desde hace muchos años, desde lo periodístico, las cuestiones de la Ciudad.

Gisela Marziotta vivió en muchos barrios de la Ciudad desde que llegó, muy chiquita, de Bahía Blanca. La conoce por su propia experiencia.

Vos decís que tu labor como periodista siempre tuvo una fuerte ligazón con la política, ¿fue difícil dar ese salto?

El periodismo y la política tienen mucha vinculación, uno con otra. Sobre todo porque lo que hacés como periodista, o por lo menos lo que yo siempre hice, es escuchar las historias de la gente y visibilizar una situación que otro debía resolver. Lo que cambió es que en vez de exponer esa historia para que alguien la tome y trate de resolverla, ahora yo quiero ser la parte que está pensando la solución al problema.

¿Ahora escuchás las historias pensando cómo resolverlas?

Sí. Mientras me hablan voy pensando en cómo se arregla la situación. Pero el trabajo es el mismo: ir al lugar de los hechos, escuchar a los vecinos y vecinas. Eso es lo que hacemos los periodistas.

¿Y cuáles son las principales preocupaciones que te cuentan?

Cuando preguntás cuál es la principal preocupación, lo primero que mencionan es la inflación, y eso está directamente vinculado con la política nacional. Ahora bien, cuando indagás qué les preocupa específicamente de la Ciudad, aparece la inseguridad como el común denominador en todos los barrios. La primera respuesta siempre es la inseguridad. Después las otras respuestas cambian de acuerdo con el barrio, pero la primera es siempre la misma. Y lo que piden es que haya más presencia policial en la calle. Aunque crean que la policía tampoco les da la seguridad que merecen. Pero siempre es preferible que estén. Esto una lo va recolectando de las conversaciones porque no existe una estadística oficial de los delitos más comunes. Si existiera, se podrían pensar políticas públicas y precisar qué está faltando.

Marziotta narró su salto del periodismo a la política.

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En tus columnas de Página/12 registrás problemas de los porteños: hospitales sin recursos, falta de vivienda, clubes de barrio que no pueden pagar la luz. ¿Cómo ves el día el día de la gestión de Cambiemos?

Las problemáticas cambian de acuerdo con el barrio. Te pongo un ejemplo: estuve en Mataderos, hablando con vecinos y comerciantes. Están muy preocupados por la instalación de parquímetro en los barrios. Es un barrio tranquilo, de casas bajas, el auto se deja en la puerta. ¡Ahora en esas cuadras se va a cobrar estacionamiento! Es una locura, una medida pura y exclusivamente recaudatoria. Si vos vivís ahí es porque elegiste vivir en un barrio alejado del microcentro y querés que tu hijo pueda estacionar el auto en tu cuadra. La misma preocupación la tienen los vecinos de Flores.

Matías Lammens y Gisela Marziotta, la fórmula del Frente de Todos para la jefatura de Gobierno porteño.

La calidad de la salud y la educación públicas fueron un orgullo de la Ciudad, ¿cómo los ves?

Existen problemas estructurales en educación y salud. Son problemáticas de la gestión del macrismo en la Ciudad: después de 12 años de gobernar hay 20.000 pibes sin vacantes, y año tras año crece el número. Es decir que en 12 años no sólo no pudieron incorporar a los pibes al sistema educativo de gestión pública, sino que los expulsaron y la estadística va en aumento. Lo mismo pasa con la salud. Los centros de salud barrial, los Cesac, están desbordados, les faltan insumos o la infraestructura no es la correcta. A eso hay que sumarle que cada vez son más las personas que necesitan atenderse en el sistema de salud pública. ¿Por qué? Porque la política nacional los va expulsando de las prepagas. Y, para colmo, el gobierno va limitando los recursos de la salud pública.

En la puerta del Hospital Ramos Mejía, del barrio de Balvanera, Marziotta escuchó de boca de los pacientes la falta de elementos básicos.

¿Por qué, en una Buenos Aires tan rica, creció la pobreza?

Esto empezó a partir del 2015, es una política nacional. Y sus consecuencias llegaron a la instancia de que, en la Ciudad más rica, no sólo aumenta la pobreza sino también la indigencia. La mitad de los inquilinos, una vez que pagan los servicios, los gastos y todo ese paquete, pasan a estar bajo la línea de pobreza. Eso significa que no pueden cubrir la canasta de alimentos. Tienen el techo, el gas, pero no puede comer. No llegan a cubrir la comida.

¿Y cómo piensan resolver eso?

Con Matías lo que pensamos es tener herramientas de contención. Hay 7.200 personas que viven en la calle. El Estado ya llegó tarde, no puede haber personas sin techo. Por eso, la Ciudad necesita un gobierno con la sensibilidad suficiente como para, por lo menos, contener a esa población que el gobierno nacional dejó en la calle.

Con todas esas situaciones, ¿cómo se explica que en los últimos 12 años el macrismo haya ganado todas las elecciones porteñas?

Creo que para el vecino ya no es suficiente conque la Ciudad esté más o menos bonita. Y digo más o menos porque la cuestión estética es muy subjetiva.  A mí me pueden gustar o no las macetas que pone Rodríguez Larreta. Cuando los indicadores sociales y económicos más o menos te acompañan, es una cosa. Pero cuando la política nacional deja a la gente en la calle, deja a los chicos sin vacantes, descuida a los hospitales, entonces la maceta ya no es suficiente. Por ejemplo, está muy bien el Paseo del Bajo pero el Paseo del Bajo no genera vacantes ni mejora los hospitales. No digo que no haya que retroceder en lo que se hizo. Me parece que lo que se hizo está muy bien pero hoy es insuficiente.

Para cerrar, ¿cómo imaginás el día después de las elecciones?

Primero, nos vamos a tener que preparar para la segunda vuelta. A diferencia de esta entrevista, en las otras generalmente solo me preguntan sobre lo nacional. Es importantísima esta elección a presidente y la elección está atravesada por lo nacional. Pero en la segunda vuelta mi desafío es poder hablar de la Ciudad, algo que se hace muy poco. Hace falta un verdadero debate. ¿Qué hay detrás de las macetas que inauguró Rodríguez Larreta? Detrás las macetas hay gente que vive en la calle, hay vecinos que necesitan del hospital público, o vacantes escolares. Hay porteños preocupados por la inseguridad y gente que se queja del parquímetro. El debate real es mostrar qué hay detrás de las macetas.