Línea E: abren molinetes y protestan porque no nombran boleteros

Tres estaciones sin boletería, trenes de 50 años de antigüedad, falta de accesibilidad para personas con movilidad reducida y apuro electoral para la inauguración de la extensión. Éstas son algunas de las deficiencias que denuncian los Metrodelegados en la Línea E del subte. La Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGSTyP) decidió realizar una jornada de protesta y levantar de molinetes en estación Virreyes durante todo el día.

Además, convocan a volanteadas, cafés con usuarios y usuarias, bandas y obras de teatro, en el marco de una actividad que busca visibilizar que un “estado de emergencia que empeoró por apuro electoral de inaugurar la extensión”.

Las tres estaciones nuevas, sin boleterías

El 3 de junio se inauguraron tres estaciones de la línea E del subte: Correo Central, Catalinas y Retiro. La (AGTSyP) exigió la “inmediata asignación de boleteros/as en las estaciones Correo Central y Catalinas”.

El acta firmada en 2013 dispone que cada nueva boletería debe contar con un mínimo de tres boleteros/as. Metrovías inauguró tres estaciones recientemente en la Línea E y, en dos boleterías, no designó boleteros, violando este acuerdo”, señala el texto firmado por el secretario general, Roberto Pianelli, y el secretario adjunto, Néstor Segovia.

Asbesto en el subte

“En las últimas semanas se confirmó la peor de las verdades, una decena de trabajadores afectados por el asbesto sobre una centena de exámenes. Esta misma situación podría ser la de cientos de trabajadores mas y millones de usuarios”, habían anticipado, semanas atrás, los metrodelegados mediante un comunicado.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), mueren 100.000 personas al año por causas relacionadas con estar cerca del amianto. El asbesto fue prohibido por el Ministerio de Salud en 2003 pero como se lo utilizaba como aislante sigue en varios lugares. Diez años atrás, una investigación del INTI lo detectó en 30 edificios de la Ciudad y el conurbano.

En marzo de 2018, los trabajadores del subte pararon el servicio. “La empresa nos decía que no queríamos trabajar y que no había asbesto”, recordó Pianelli, quien señaló que “recién en diciembre Subterráneos de Buenos Aires (Sbase) reconoció la situación”.