Cada vez hay más casos de sífilis entre los adolescentes porque no usan preservativos

Por Néstor Rivas. Para Diario Z

Durante siglos, la sífilis hizo estragos en Europa. El crecimiento de la navegación comercial la difundió por el mundo entero. Llamada por mucho tiempo “la enfermedad francesa”, fue bautizada en 1530 con el nombre con el que la conocemos hasta hoy por el médico italiano Girolamo Fracastorius, de Verona, quien compuso una poesía didáctica en la que el pastor Syphilus era castigado con la enfermedad por llevar una vida inmoral y llena de vicios. 

Se trata de una enfermedad producida por una bacteria altamente contagiosa que se transmite a través de las relaciones sexuales sin protección. Pueden transcurrir años hasta que los síntomas se manifiesten. Pero entonces puede ser demasiado tarde y las consecuencias, gravísimas o mortales.

La propagación de la sífilis decayó abruptamente con el descubrimiento de los antibióticos, durante la Segunda Guerra Mundial. Con una sola inyección de penicilina se había logrado curar definitivamente al paciente. Algunos se ilusionaron con erradicarla, desterrarla al pasado como un flagelo de la Edad Media. Sin embargo, en los últimos años, los casos de sífilis volvieron a crecer de manera alarmante en todo el mundo.

Los casos se triplicaron y se estima que por cada caso diagnosticado hay 6 personas infectadas que no lo saben.

En nuestro país, se triplicaron. Según estudios publicados por el Ministerio de Salud, en 2013 se registraban 11,7 casos por cada 100 mil habitantes pero en 2017 esa cifra se había elevado a 35,2. Aún más grave, se estima que por cada caso diagnosticado, hay entre seis y ocho personas infectadas que no lo saben. Y los más expuestos son los adolescentes: por edad, el pico de incidencia se concentra entre la población de 15 a 24 años. Por otra parte, se trata de una enfermedad que puede causar estragos durante la gestación. En 2013, el 2,01% de las embarazadas arrojaban casos positivos en los estudios de laboratorio. Cinco años más tarde, alcanzaba al 3,17%.

Los más expuestos son los adolescentes: por edad, el pico de incidencia se concentra entre la población de 15 a 24 años

Las razones de este incremento de casos de sífilis y otras enfermedades de transmisión sexual –como la gonorrea, la blenorragia y las hepatitis B y C– es atribuido por la comunidad médica al menor uso de protección durante el sexo. “Gracias a los avances en los tratamientos, el VIH se ha convertido en una enfermedad controlable, incluso es posible volverlo indetectable, y es posible brindarle al paciente una excelente calidad de vida. Esto produjo un relajo en el uso del preservativo, especialmente entre los jóvenes que no vivieron el temor a la muerte que el VIH significaba años atrás”, explica el médico Ricardo Teijeiro, infectólogo del hospital Pirovano y miembro de la Sociedad Argentina de Infectología.

A diferencia de la gonorrea, que se manifiesta rápidamente a través de secreciones, la sífilis presenta poca sintomatología o incluso ninguna. Habitualmente provoca llagas en el área genital, a través de las cuales se produce el contagio. Puede curarse con medicamentos de manera muy sencilla si se trata tempranamente. En cambio, sin tratamiento puede conllevar consecuencias graves y permanentes como daño cerebral, parálisis y ceguera. 

Por este motivo la detección temprana es fundamental. “La manera de prevenir el contagio es el uso del preservativo. Si mantuviste relaciones casuales sin protección con una persona que ignorás si es portadora de alguna enfermedad de transmisión sexual, es recomendable que te hagas los estudios para iniciar su tratamiento cuanto antes. Incluso en el caso del VIH, con las nuevas técnicas es posible abortar la enfermedad. Pero el diagnóstico debe ser inmediato. Los análisis se pueden hacer de manera gratuita y segura en cualquier hospital o centro de salud de la Ciudad”.

“La sífilis es una enfermedad fácilmente curable, incluso en el caso de los gestantes. Su crecimiento es ante todo un indicador social. Habla del nivel de educación y acceso a la prevención de la población”, continúa el Dr. Teijeiro. Con un análisis que se llama VDRL, una mujer y su pareja pueden saber si tienen sífilis, tratarla, curarse y evitar que pase al bebé.

“La clave es la educación desde la base, en los colegios, donde los alumnos deben conocer además de las vacunas y la alimentación saludable, todos los mecanismos de prevención de las enfermedades sexuales. En esto tiene parte fundamental también una buena comunicación. Y por último pero no menos importante, es necesario garantizar el acceso a todos los medios de prevención”.