Quejas de los vecinos del Barrio Olímpico de Villa Soldati

En marzo de este año se mudaron alrededor de 500 familias al Barrio Olímpico de Villa Soldati. Quedan todavía 500 viviendas por ocupar. Sin embargo, se acumulan problemas en el barrio, que primero sirvió de vivienda a los atletas de los Juegos Olímpicos de la Juventud, y después se entregó, con créditos blandos, a través del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC).

Los reclamos más urgentes son dos. Primero, que se entreguen las viviendas que faltan. Están adjudicadas pero no se escritura. El segundo, que el gobierno se haga cargo de los defectos de construcción: algunas unidades sufren filtraciones de agua y hay problemas con las instalaciones eléctricas, en un barrio que es 100% dependiente de este suministro. Además tienen problemas de desagüe: algunas zonas comunes quedan inundadas después de las lluvias, como las de la semana pasada.

Que el #SueñoOlimpico no se convierta en una #PesadillaOlimpica es el lema. Este martes a las 19 horas se reunirán en asamblea y pidieron la presencia de la Defensoría de la Ciudad.

Pese a que el barrio se publicitó como “el más verde de la Ciudad”, según Agostina López, una vecina, “solo hay una plaza con juegos para niños, para 500 familias”. Los niños hacen fila para los juegos, “no quiero saber cuando seamos 1.000”, razona Agostina.

Los folletos del gobierno decían: “Los pulmones de manzana serán espacios verdes para el disfrute de los vecinos”. Sin embargo no son compartibles de manzana en manzana e incluso hay indicios de que edificarán sobre parte de ellos.

Los locales comerciales son otro punto de conflicto porque se iban a alquilar y a colaborar con el costo de las expensas. Pero finalmente serían subastados. Agostina dice que también se enteraron «que la playa de estacionamiento (actualmente cerrada) no les corresponde y está loteada para la venta”.

Los vecinos también denuncian que los autos amanecen sin las ruedas y que hubo robos en espacios internos comunes de los edificios. La policía tiene un anexo de la Comisaría 36 en el barrio y “patrullan para que no usurpen las viviendas vacías, pero por los robos no detuvieron ni a uno”, concluye Agostina.