Espacios verdes que ganaron los vecinos: las plazas Clemente y Boedo, y la Manzana 66

La Plaza Clemente en Colegiales, la Manzana 66 en Balvanera y la Plaza Mariano Boedo son ejemplos en los que la organización de vecinos ganó espacios verdes pese a los proyectos inmobiliarios que buscaban construir centros comerciales, estadios y estacionamientos.

La lucha por la Manzana 66 -en el predio que delimitan las avenidas Jujuy y Belgrano y las calles Moreno y Catamarca, en Balvanera- comenzó en 2014, cuando los vecinos supieron por una nota periodística que existía un proyecto para construir un estadio destinado a eventos culturales y deportivos. «Comenzamos la pelea con volanteadas, informando a los vecinos», contó a Télam Alberto Aguilera, uno de los coordinadores de la Red por una Manzana 66 Verde y Pública.

Los vecinos lograron que la Manzana 66 se convirtiera en la Plaza de los Vecinos.

Aguilera, de 52 años, recordó que «cuando el Gobierno porteño nos convocó, nos enteramos que era mucho peor. Se venía un negocio muy importante». En una reunión con funcionarios, se enteraron que el proyecto incluía, además del estadio en un primer piso, un estacionamiento para 2.000 autos en un subsuelo, un «patio gourmet» en planta baja y, sobre la calle Moreno, «dos hoteles cinco estrellas».

Hoy, el nombre oficial de la Manzana 66 es «Plaza de los Vecinos» y tiene 170 árboles nativos, pelotero, un sendero para sillas de ruedas, aparatos donde las personas con movilidad reducida hacen ejercicio y, tal como lo pidió la red, no hay rejas y queda abierta durante la noche.

«A las 8 AM hay personas mayores con su radio, a las 9 de la noche hay chicos en el pelotero. Es gente que antes estaba en su casa y que hoy se apropió de la plaza», comentó Aguilera, quien trabaja en seguridad informática y vive en Balvanera desde el 2000.

La Plaza Clemente de Colegiales, largamente peleada por los vecinos, tiene 7.000 m2.

Mientras la OMS recomienda que las ciudades tengan entre 10 y 15 metros cuadrados de parque por habitante, el promedio de la ciudad de Buenos Aires es de 5,9, según cifras publicadas por el Ministerio de Ambiente local.

La Comuna 3, que incluye los barrios de Balvanera y San Cristóbal, es una de las que menos espacios verdes tiene, con 0,4 metros cuadrados por habitante; y en la Comuna 5 -Almagro y Boedo- el promedio es aún inferior: 0,2 metros cuadrados por habitante.

Ese fue el argumentos que utilizó la comisión Todos por la plaza de Boedo, formada en 2007, para convertir en espacio verde el antiguo predio de la Estación Vail, ubicado entre las calles Estados Unidos, Sánchez de Loria y Carlos Calvo. Inaugurada en 2011, la Plaza Mariano Boedo fue la primera de su barrio.

La plaza Clemente de Colegiales, inaugurada en julio del año pasado, también fue el resultado de la lucha de los ciudadanos. Era un predio abandonado -entre las calles Concepción Arenal, Dorrego, Conde y Enrique Martínez- para el que se proyectaba un estacionamiento subterráneo y un centro comercial a cielo abierto.

Con más de 7.000 metros cuadrados, la Plaza Clemente hoy tiene un diseño particular: áreas de cemento circulares con una propuesta diferente en cada una y conectadas entre sí por senderos internos, y allí se puede encontrar un observatorio de mariposas, un anfiteatro, un camino con vegetación nativa y juegos inclusivos.

Jonatan Baldiviezo, presidente del Observatorio del Derecho a la Ciudad, analizó en diálogo con Télam estas «conquistas ciudadanas», y aseguró que «siempre hay negociación y, al final, todas las partes deben ceder».

Una ayudita para los amigos

«Fueron victorias de la resistencia ciudadana pero no significaron la clausura de los negocios inmobiliarios», comentó, y contó que al ex dueño de la Manzana 66, «el Estado le permutó el predio por terrenos en el norte de la ciudad».

En el caso de la Plaza Clemente, Baldiviezo recordó que «con la excusa de que se necesitaban recursos para construirla, se vendió toda la manzana de El Dorrego«, un predio ubicado a dos cuadras de ese espacio verde, con entradas desde las calles Zapiola y Matienzo.

«Con estas conquistas sucede algo contradictorio», dijo Baldiviezo, quien sostiene que el Gobierno porteño las usa para afirmar que existe en la Ciudad la democracia participativa que «marca la Constitución», aunque «en la generalidad no se escucha a los ciudadanos».