Un estudio revela que el 70% de las adolescentes está de acuerdo con la legalización del aborto

Por Demián Verduga

A principios del 2020 trascendió una información que puso sobre la mesa uno de los impactos positivos de la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI). El 9 de enero, el Ministerio Público Tutelar de la Ciudad, en colaboración con la Fiscalía General de la Nación, informó que el 80% de las niñas y niños de entre 12 y 14 años que habían podido contar situaciones de abuso lo habían hecho luego de haber recibido clases de ESI. Es decir que fue lo que les permitió tomar conciencia de lo que estaban viviendo o habían vivido.

En este contexto, el Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires (CESBA) presentó un nuevo informe sobre el impacto de la Educación Sexual Integral en los alumnos, en este caso los adolescentes. El estudio, que presenta un balance del año 2019, realizó 200 entrevistas con estudiantes que cursan el cuarto y quinto año del secundario en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires.

Aunque el informe se realiza para evaluar la aplicación de la ESI también se abordaron otros temas. Entre ellos se preguntó por la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, que según anunció el presidente Alberto Fernández este año se volverá de debatir en el Congreso Nacional. La encuesta reveló que el 70% de las mujeres adolescentes está de acuerdo con la iniciativa y, en el caso de los varones, la cifra asciende al 66%.

La encuesta reveló que el 70% de las mujeres adolescentes está de acuerdo con la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo y, en el caso de los varones, la cifra es del 66%.

Datos del informe sobre la aplicación de la Educación Sexual Integral.

El trabajo analizó, entre otras cosas, qué contenidos vieron en las clases de ESI los encuestados. Un 96% contestó que se estudió el uso de anticonceptivos, un 94 que se trato la prevención de enfermedades de transmisión sexual, un 85% que abordaron temas sobre el funcionamiento del aparato reproductivo, un 66 que vieron derechos y diversidad, un 58 que se hablo de violencia y un 51 que trataron temas de abuso.

Los datos muestran que el tema del abuso sigue teniendo un abordaje secundario en las instituciones educativas y que el principal acento se pone en la anticoncepción.

El trabajo destaca varios resultados en la aplicación de la ESI, pero plantea críticas. Una de las principales es la cantidad de horas de esta materia que reciben los y las estudiantes. «En promedio, más del 80% de los encuestados recibieron menos de 10 horas de ESI por año», destaca el informe.

«Un 50 por ciento del estudiantado sigue desconociendo que la Educación Sexual Integral es una ley que debe cumplir la escuela y más del 80% recibe menos de 10 horas al año»

Laura Velasco, legisladora del Frente de Todos.

La coordinadora del trabajo fue la actual legisladora del Frente de Todos Laura Velsaco. «La investigación arroja datos significativos-le dijo Velasco a Diario Z-. Nos encontramos con algunos avances como que casi en un 90% reconoce recibir ESI y que temáticas como violencia de género, prevención de abusos o diversidad sexual, se tratan entre un 10% y 20% más, al compararlo con el 2018″.

«Sin embargo-agregó la diputada-los avances son muy lentos. Un 50% del estudiantado sigue desconociendo que ESI es una ley que debe cumplir la escuela, más del 80% recibe menos de 10 horas al año y un 82 desconoce el protocolo para prevenir y actuar ante situaciones escolares de violencia de género. En el caso de las/os/es docentes, reconocen como principal obstáculo para la aplicación la falta de formación. En la Ciudad tenemos una Coordinación de ESI, pero seguimos sin un programa con presupuesto que garantice formación docente gratuita, obligatoria y en servicio».

Para finalizar, Velasco remarcó la necesidad de integrar la ESI al conjunto de las materias. «Las jornadas de ESI tienen que ser un piso y no un techo para su aplicación en las escuelas. Si se percibe mayoritariamente que se destinan entre 5 y 10 horas por ciclo lectivo es porque se está se reduciendo todo a las jornadas obligatorias y no está integrada transversalmente al conjunto de las materias en el cotidiano escolar».