Cultura versus negocios: tristeza y reclamos por el Centro de Vestuario del Complejo Teatral Buenos Aires

Por Franco Spinetta, espcial para Diario Z

Una joya (reciente) del teatro y la cultura porteña está en serio peligro de desaparecer. El Centro de Vestuario del Complejo Teatral de Buenos Aires, que alberga casi 40 mil prendas con tecnología de punta en un edificio remodelado hace apenas cuatro años, fue considerado por el gobierno como “innecesario” para luego habilitar su remate, ante la sorpresa de propios y extraños. Así surge de la extensa lista de inmuebles que el Ejecutivo ordenó poner a la venta mediante un proyecto de ley que tuvo un trámite exprés en la Legislatura, durante la última sesión de 2019. Fueron, en total, 181 propiedades cuya enajenación, según denunciaron penalmente diversas organizaciones, se enmarcaría en un “plan sistemático” para traspasar bienes al sector privado.

La inversión en el edificio fue de más de 10 millones de pesos.

Los trabajadores del mundo teatral no salen de su asombro. No sólo porque el Centro, ubicado en el barrio de Chacarita, era un viejo reclamo -antes los trajes se echaban a perder por las malas condiciones de los depósitos-, sino porque el espacio cuenta con estándares de calidad inéditos para la región y su funcionamiento es celebrado y ponderado sin atenuantes. De hecho quienes lo frecuentan juran que no había ningún indicio de que esto podía llegar a ocurrir. Sin embargo, la necesidad de financiamiento pudo más y para el Ejecutivo porteño dicho inmueble no cumple los requisitos en “el origen de su afectación, su uso público, su estado de ocupación, su necesidad para la gestión del Gobierno y los costos de conservación y resguardo”.

“Yo quiero creer que van a dar marcha atrás, pero nunca se sabe. Trasladar 40 mil prendas a un edificio de características similares… ese es un gasto innecesario, ¡el depósito ya está construido y funciona de manera espectacular, hay hasta visitas guiadas de escuelas!”.

Aníbal Duarte, ex jefe de la Sastrería del Centro Teatral de Buenos Aires.

En los pasillos de la dirección del CTBA el silencio está acompañado de ausencias. Luego de que la noticia estallara, los pedidos de reuniones y explicaciones se multiplicaron, pero nadie obtiene una respuesta oficial. Sólo la presidenta de la Fundación Amigos del Teatro San Martín, Eva Soldati, respondió, compungida, algunos de los reclamos. Los rumores en los pasillos del San Martín viajan a velocidad crucero, en medio de la tristeza que genera la posible pérdida de un lugar de trabajo que -aseguran- costó “muchísimo” obtener. El trascendido más fuerte por estas horas es que la venta estaría muy avanzada y que las posibilidades de retrotraer la situación son muy lejanas.

El desconcierto es tal que las fuentes consultadas del Ejecutivo -y también del Poder Legislativo- no respondieron las preguntas de este medio y aún no se conoce una justificación oficial más allá del texto de la normativa votada en la Legislatura. Sólo el diario Clarín consignó que la Dirección del CTBA, a cargo de Jorge Telerman, ya comunicó a la Fundación Amigos del Teatro San Martín que “el Centro de Vestuario está incluido entre los edificios públicos innecesarios” y que la propia Fundación pidió al gobierno “rever” la situación. Desde la oposición, la legisladora del Frente de Todos e integrante de la Comisión de Cultura, María Rosa Muiños, anticipó a Diario Z que presentará un pedido de informes y un nuevo proyecto de ley para quitarlo de la venta.

En cuatro años de funcionamiento, el Centro recolectó más de 37 mil piezas de vestuario en unos 600 metros cuadrados, construidos bajo estándares internacionales, y es fuente de consulta de otros teatros del mundo.

El Centro de Vestuario comenzó a tomar forma en 2013, de la mano de una iniciativa que había nacido desde los trabajadores, presentada por la Fundación Amigos del CTBA y motorizada a través de fondos de Mecenazgo Cultural. Aníbal Duarte, ex jefe de Sastrería del CTBA fue quien había batallado durante años para que el centro se hiciera realidad. Duarte trabajó durante 30 años en el teatro y se jubiló hace dos. “La noticia me cayó como un balde de agua fría”, dice a Diario Z. Originalmente, el proyecto tenía prevista una erogación de 3,5 millones de pesos, pero en total se invirtieron más de 10 millones, según comentó el entonces ministro de cultura Hernán Lombardi. “La obra se hizo muy bien y hoy es un patrimonio cultural de la nación, hay prendas desde la década del 60, algunas incunables”, remarca Duarte. Los fondos aportados por privados -descontados del impuesto de ingresos brutos- se utilizaron con el objetivo de salvaguardar el patrimonio del complejo teatral, sumando un depósito de sastrería, donde se guardan las piezas originales de vestuario de manera totalmente organizada y en las mejores condiciones: ambiente climatizado para preservar las telas, piezas identificadas con código de barras y todo el acervo digitalizado, mediante un sistema llamado Xirgu, creado especialmente para este establecimiento. En cuatro años de funcionamiento, el Centro recolectó más de 37 mil piezas de vestuario en unos 600 m2, construidos bajo estándares internacionales, y es fuente de consulta de otros teatros del mundo.

“Antes de que se construyera el Centro, las prendas se guardaban en contenedores, en las peores condiciones, se echaban a perder por la humedad y las filtraciones”, recuerda Duarte, quien tras conocer la noticia intentó comunicarse con autoridades de la cultura, el teatro y la Fundación, pero no obtuvo respuesta. “Yo quiero creer que van a dar marcha atrás, pero nunca se sabe. Trasladar 40 mil prendas a un edificio de características similares… ese es un gasto innecesario, ¡el depósito ya está construido y funciona de manera espectacular, hay hasta visitas guiadas de escuelas!”.