Hospitales porteños: refuerzan insumos y camas de internación pero todavía falta alcohol, jabón o barbijos para el personal

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

El sistema de salud de la Ciudad de Buenos Aires se prepara para contener un escenario, que en el peor de los casos, será de “catástrofe”. Así lo comentaron a Diario Z trabajadores y trabajadoras de diversos hospitales porteños, cuyo personal quedó exceptuado del aislamiento social obligatorio decretado por el gobierno nacional. Todos coinciden en que en estos momentos están comenzando a recibir un refuerzo de insumos y equipamiento.

En un clima de tensión, cierta escasez, preocupación y sentimiento de altruismo comunitario, médicos, enfermeras y administrativos de todos los efectores de salud de la Ciudad se ponen en guardia para enfrentar la pandemia del Coronavirus, cuyo pico de contagio en nuestro país se espera que suceda a principios de abril.

Los 13 hospitales generales de agudos, los dos hospitales de niños, los 19 hospitales especializados y los 45 Cesac, son el centro de atención de todos los esfuerzos del gobierno porteño, donde se ha comprendido -al igual que el resto de las autoridades del país- que una contención exitosa de la propagación del virus podría evitar un desborde y el consecuente colapso del sistema sanitario.

“El aumento de los casos que se viene dando en los últimos días y la experiencia que vamos recogiendo de las ciudades donde el virus está avanzando nos hace indicar que podríamos estar, en los próximos días o semanas a más tardar, entrando en la etapa de la circulación social del virus”, admitió hoy el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.

Rodríguez Larreta también informó una ampliación de los servicios en los hospitales y del SAME, para evitar que las personas con síntomas concurran por su cuenta a los establecimientos, donde podrían contagiar a otras personas. En concreto, el ministro de Salud, Fernán Quirós detalló que habrá 2 mil camas disponibles para pacientes en cuidado comunitario y aislamiento social, se sumarán 400 camas de internacional general y 150 camas de terapia intensiva, con las cuales duplicarán la capacidad que tiene actualmente el sistema.  También anunció el ministro que se van a realizar “instalaciones extras para el cuidado ambulatorio de los hospitales, eso significa que instalaremos módulos de consultorios vinculados a las guardias”. Se trata de 16 módulos febriles con cinco consultorios más salas de espera en cada uno de los hospitales de agudos.

Mientras la población en general cumple con el aislamiento social obligatorio, los trabajadores de la salud tienen que seguir concurriendo a sus puestos de trabajo, salvo aquellos que por motivos de riesgo pudieron tramitar sus licencias. La situación entre los distintos hospitales, es diversa. En algunos, la provisión de insumos y de equipamientos ya está en línea con lo que indican los protocolos, como el caso del Hospital Fernández, según informó a este medio el jefe del área de Toxicología, Carlos Damin. En otros, recién esta semana comenzaron a percibir que el gobierno de la Ciudad tomó real dimensión de la crisis que podría avecinarse.

Trabajadoras y trabajadores de algunos de los principales hospitales relataron, con reserva de identidad, a Diario Z cómo los encuentra parados la pandemia del coronavirus y la llegada de medidas más extremas para intentar frenar la propagación local del virus.

“Nos estamos preparando para una posible catástrofe”, dijo sin eufemismos una médica del Hospital Argerich. “Esta semana se empezaron a adecuar las condiciones de insumos y camas. Como el primer caso fue acá en el Argerich, y no se cumplió el protocolo, hubo mucha presión para que se hicieran capacitaciones”, advirtió. “El ministerio de Salud vino esta semana a ver qué hace falta y se comprometieron a convertir al Argerich en uno de los hospitales de referencia para derivar casos de coronavirus”, agregó. La misma profesional señaló que los “funcionarios no saben bien qué es lo que pasa dentro de los hospitales, por eso va a depender muchísimo de quienes estamos en el hospital”.

Otra trabajadora del hospital Zubizarreta también remarcó que comenzaron a llegar más insumos, sobre todo barbijos N95 (indicados como los correspondientes para cerra el paso a este tipo de virus), aunque también indicó que hay un problema serio con maestranza, ya que hasta ayer no tenían garantizado los elementos para la higiene personal: faltaban jabones y alcohol en gel.

“La situación es compleja para todos, no hay licencias para nadie salvo excepciones, ni para personal médico ni para administrativos, que además no acceden a ropa adecuada y están expuestos al contagio y, a su vez, son una fuente de transmisión hacia afuera del virus”, detalló. En el Zubizarreta ya está proyectada una carpa frente a los consultorios externos, donde estará ubicado el triage: el protocolo de intervención que consta de un método de selección y clasificación de pacientes empleado en la medicina de emergencias y desastres.

Del Neuropsiquiátrico Moyano, el gobierno reservó 50 camas que serán destinadas a hospitales de agudos y liberó las salas para casos de emergencias. Claudia Laviol, enfermera de ese establecimiento, contó a Diario Z que todavía hacen falta insumos y personal, y que recién el jueves 19 llegaron al establecimiento tres termómetros para controlar a los pacientes que ingresan.

En los dos hospitales de Niños, Gutiérrez y Elizalde, destacaron que los insumos para la etapa de contención están garantizados. Incluso hubo recorridas de directivos y funcionarios para reforzar las áreas críticas. Sin embargo, una fuente del Gutiérrez advirtió que “cuando se pase a la etapa de mitigación por la diseminación del virus, lo más probable es que haya bastante escasez”. Y apuntó a que “no hubo refuerzo de recursos humanos y hay gente que está tramitando la licencia por tener enfermedades de riesgo: hay que cubrir ya a los que estén en licencia y luego reforzar con más capacidad de internación”.

“Los directivos están yendo servicio por servicio para ver lo que hace falta”, relató una trabajadora del Elizalde, quien detectó cierto nivel de “ansiedad” entre los médicos y enfermeras, que están exigiendo mayor celeridad en la entrega de insumos. “Todos sienten que esto nos va a superar”, dijo. “Y el personal de limpieza es el más afectado porque no cuentan con el uniforme adecuado”, alertó.

Por último, en el Hospital Garrahan, que no forma del sistema porteño de Salud pero representa una referencia en materia sanitaria en todo el país y está ubicado en el barrio porteño de Parque Patricios, también se viven momentos de tensión. El Consejo de Administración informó a los trabajadores que comprarán los insumos necesarios en los próximos días, pero al momento se registran importantes faltantes de barbijos N95 y también de los comunes.  “Los barbijos no se pueden usar todo el día, hay que cambiarlos, pero como no hay, se usa el mismo todo el día”, dijo una fuente del Garrahan a este medio. “Hay mucho estrés. De por sí, este es un trabajo estresante, pero con la pandemia es mucho más. Pero vamos a poner todo de nosotros para atravesar esto”, cerró.