Argentinos aislados en hoteles denuncian que no les dan ni alcohol ni lavandina

Comunicado de los ciudadanos argentinos aislados en los hoteles de CABA tras haber llegado del exterior.

Somos argentinos que regresamos al país en los últimos días y que nos encontramos aislados en habitaciones de distintos hoteles de la Ciudad de
Buenos Aires.

Queremos denunciar las condiciones en las que estamos viviendo estos días de aislamiento y cuarentena desigual e injusta que dispuso el Gobierno de la Ciudad.

En primer lugar queremos enviar nuestro apoyo y fuerza a todos nuestros compatriotas en este momento tan difícil que estamos atravesando, a
quienes están en sus casas, a quienes aún no pudieron regresar; y a quienes, lamentablemente ya no podrán hacerlo o tienen familiares y amigos que han perdido su vida. Lo lamentamos sinceramente.

En segundo lugar, queremos pronunciar nuestro absoluto acuerdo con el decreto de la cuarentena obligatoria, y estamos de acuerdo en que sea aún
más estricta para los que venimos de ciudades y países de alto riesgo. Todos comprendemos la gravedad de la situación y seremos los primeros en
colaborar para evitar futuros contagios.

Nuestro objetivo es comunicar como estamos viviendo el hacinamiento y la incertidumbre a las que nos está sometiendo el Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires.

Al llegar a Ezeiza, nos recibió un operativo policial con personal del gobierno.

Según cada contingente hubo detalles diferentes pero algo fue común para todos: nos mantuvieron durante casi dos horas hacinados en un espacio
reducido, donde no se podía respetar la norma de un metro de distancia entre cada uno.

Separaron a aquellos que declaraban tener domicilio en
Provincia de Buenos Aires y los dejaron irse a sus casas. Para el resto, la información que brindaron fue escasa, nula o totalmente falsa, según los
casos.

A quienes se encuentran en el Hotel Ibis los trasladaron sin indicarles a dónde. A quienes se encuentran en el hotel Cyan les indicaron que tras un
exhaustivo control médico, a los tres días se definiría según cada caso, si era posible terminar de cumplir la cuarentena en su hogar, pero esto no fue así.

También indicaron que habría controles médicos diarios, y que el alojamiento y la comida corría a cargo del Gobierno de la Ciudad.

Lo que es seguro es que ninguna persona firmó ningún tipo de consentimiento, que nadie tuvo la opción de decidir y fuimos obligados a seguir este protocolo.

Tampoco fueron indagadas ni analizadas las realidades particulares para cumplir la cuarentena en nuestros hogares, como se debe hacer
epidemiológicamente. Es decir el análisis del medio específico de cada persona o grupo familiar para evaluar y decidir cuál es el espacio más apto
para el cumplimiento de la cuarentena.

En ese momento nos subieron a unos micros con todos los asientos ocupados, donde también nos hicieron esperar alrededor de una hora para
bajar, de nuevo sin cumplir las normas de higiene y salubridad.

Finalmente, sin dar ninguna explicación, nos asignaron en distintas habitaciones por grupos familiares de 3 o más, grupos familiares de 2 y personas que viajan solas.

No nos entregaron elementos de higiene, lo que no nos permitió lavar o desinfectar nuestras pertenencias, lo cual está Indicado por la OMS como necesario para la precaución ante el COVID-19.

Aquí llevamos varios días –cinco la mayoría-, no nos han traído alcohol ni lavandina, en el Hotel Cyan recién al quinto día se hizo una limpieza superficial del piso (sin lavandina ni alcohol, ni limpieza de baño), se
cambiaron las toallas y sábanas.

En el resto de los hoteles no han limpiado nunca la habitación ni hemos podido lavar nuestras pertenencias, los trabajadores del Gobierno de la Ciudad no tienen los elementos de higiene necesarios para el contacto con nosotros. Nadie nos provee información de quien prepara nuestros alimentos, ni qué tipo de medidas de salud se están implementando y nos someten a la exposición de recibir la comida abriendo la puerta cuatro veces al día sin saber que precauciones se toman del otro lado, contacto que en nuestros hogares podríamos evitar.

No contamos con lavandina ni alcohol para desinfectar los elementos que nos entregan y que luego ingerimos, aumentando nuestro riesgo exponencialmente. Esto, 4 veces por día, estando en contacto con 5 personas diferentes cada vez.

QUEREMOS PODER DECIDIR SOBRE EL CUIDADO DE NUESTRA SALUD.
La información es un derecho: no recibimos ningún tipo de información, nos tienen ante la incertidumbre absoluta. No sabemos si hubo algún caso de infección en nuestro vuelo, ni cuantos días estaremos aquí, ni las medidas de salubridad que tiene la gente que tiene contacto con nosotros ni quienes preparan nuestros alimentos.

Dentro de nuestros contingentes hay gente que presenta enfermedades de base como hipertensión, cáncer o diabetes que no están recibiendo ningún
tipo de atención médica y se están quedando sin medicación, para lo cual aún no hay respuesta.

Un médico del Hospital Fernández se hizo presente sólo el primer día, para tomarnos la temperatura a cada uno y nunca más volvió. No existe tal
“chequeo exhaustivo” ni criterio médico para decidir dónde continuar con la cuarentena.

En lugar de hacernos el test necesario para detectar el virus a cada uno de nosotros y luego decidir, estamos aislados sin respuestas, sin las condiciones necesarias y mal nutridos. Situación mucho más insegura, tanto para nosotros como para los trabajadores que están a cargo de los operativos.

Además, es mucho más costoso que estar cada uno en su casa. También queremos conocer el criterio por el que decidieron esta medida, considerando que los que viven en provincia de Buenos Aires y el resto de las provincias sí pudieron cumplir la cuarentena en sus hogares.

Entre nosotros hay personas mayores de 65 años y niños pequeños. Así como gente que padece celiaquía y todavía no hemos conseguido que traigan un menú apto sin TACC. En el caso de los vegetarianos y veganos van varias oportunidades que se quedan sin comer, porque envían todas las viandas iguales, sin respetar su alimentación.

Viandas frías y crudas, sin mínimos aportes nutricionales, ni respeto a vegetarianos.

Las viandas, desayuno y merienda llegan frías, a deshora y no cumplen con los mínimos aportes nutricionales que sí podríamos cumplir en nuestros hogares. Varias personas sufren alergias a determinados alimentos y no tienen opción de decidir cómo alimentarse saludablemente.

La respuesta de quienes entregan las viandas es hacer un pedido por delivery, que lo entreguen con el número de habitación y ellos lo suben. Esta es una situación inusual, ya que nadie debería estar pagando más de $ 350.- por comida para alimentarse y nutrirse correctamente, cuando en nuestros hogares tenemos todo a disposición.

Tampoco recibimos contención psicológica. Muchos han tenido ataques de pánico, ansiedad o necesitan su medicación psiquiátrica y no hay respuesta.
Nos tratan como si hubiéramos cometido algún delito, el maltrato es cotidiano.

Somos personas responsables y queremos cumplir nuestra cuarentena en condiciones dignas y en nuestros hogares, donde tenemos todo lo necesario y suficiente para estar aislados en mejores condiciones que las actuales.

Algunos de nosotros somos médicos dispuestos a ayudar al país contra la pandemia.

Pedimos encarecidamente a los medios de comunicación que nos ayuden a
difundir las condiciones de insalubridad e incertidumbre en la que nos encontramos.

Firman:
Hotel Cyan
Guadalupe Correa. 37.952.348
Facundo Mereles. 37.990.920
Veronica Espindola. DNI 29.350.659
Veronica Vitale 20.205.974
Sebastián Sánchez 24.314.509
Mauricio Miguel Stillo. 14.231.540
Hotel Bancario de Buenos Aires
Brenda Srebro 24.820.870
Rosa Jodorcovsky Gabe 10.233.678
Mariano Tenconi. 26.394.022
Hotel Ibis
Liliana Mónica Rubinstein. 14.124.443. Persona con diabetes y cardíaca
Rosana da Silva Alves. 95.014.021
Iván Darío Varezic. 27.789.532
Carlos Sebastián López. 32.665.347
Paula Cecilia Mazzei. 29.010.000
Michelle Krymer. 30.136.892
Luciana Soledad Martínez. 32.935.699
Guadalupe Orlando. 53.968.671. 5 años
Eduardo Orlando. 36.593.110
Cecilia Wojtal. 34.713.766
Florencia Velázquez. 38.068.712
Federico Soler. 33.935.064
Eduardo Pandulo. 12.740.472. Mayor de 60 años
Silvia Arnau. 13.394.721. Mayor de 60 años
Diego Siliano. 14.190.550
Agustina Fernández López. 35.369.403
Diego Jorge Coco. 27.659.811. Fibrosis quística
Florencia Antonella Cedres. 37.569.158
Mora Pérez Bergallo. 37.008.494
Christian Martínez. 38.355.750
Hotel Grand View
Antonella Salomé Flores. 34.481.497
Fernando Fernández 33.174.633
María Belén Simón 36.949.494
Tomás Agustín Simón 41.709.558
Graciela Beatriz Cataldo 16.322.887
Deco Recoleta
Guadalupe Alonso. 29.698.321

Queremos cuarentena digna!
Queremos información!
Queremos saber si hubo casos de infección en nuestro vuelo!
Queremos atención de salud e higiene!
Larreta habilita los test!!!