Susana Gutt: “Para no engordar la clave es prever las comidas y no dejarnos llevar por las tentaciones”

Por Valentina Herraz. Especial para Diario Z

La cuarentena lo cambió todo. Antes las familias se veían un rato a la tarde y a la noche, ahora están todo el día juntas. Antes era cuestión de levantarse, darse una ducha rápida, salir hacia el trabajo o dejar a los chicos en el colegio. Tener el almuerzo preparado en la heladera, comprar algún alimento más para la cena, ordenar las cosas para el otro día e irse a dormir. Eso que de forma abreviada se llama “rutina”. Todo eso que hoy no está.

Si no hay trabajo ni colegio, ¿por qué habría que levantar a los chicos temprano? Si se junta el desayuno con el almuerzo ¡se puede comer un poco de todo y listo! Ni hay necesidad de vestirse bien: “el entrecasa”, el jogging y las chancletas alcanzan, como canta García, para ir de la cama al living.

El riesgo de haber perdido la rutina ¿es engordar y angustiarse?

“Comer es igual a gratificarse”, dice desde el otro lado de la pantallita Susana Gutt, médica nutricionista y diabetóloga del Hospital Italiano. “La vida cotidiana es un ordenador – explica-, el hecho de tener que salir, de tener que cumplir horarios, es la mejor forma de ordenarse. Por eso en cuarentena también hay que ordenarse, prever las comidas y no estar todo el día dejándosnos llevar por las tentaciones.”

No es tan fácil. En los últimos días las redes sociales se inundaron de recetas de tortas, panqueques, bizcochos y todo tipo de dulces hidratos. Fotos de postres y hasta videos breves de cómo hacer golosinas en la casa.

El cerebro le habla al cuerpo, le repite sin parar ‘estás todo el día encerrado, date un gusto’. En espacios limitados, el cuerpo busca placer y comer lo genera. No es que no haya que darse un gusto, lo que no se puede es estar de gusto en gusto porque al terminar la cuarentena el problema va a ser un montón de personas con sobrepeso”, explica la especialista y ofrece algunas tretas para medir hasta dónde nos dimos “el gusto”.

-Si te levantás, te bañás y te vestís con un jean o un pantalón que ajuste te vas a dar cuenta rápidamente si estás engordando o no. En cambio, si te mantenés en pijama, la sensación de que estás igual va a llevarte a seguir comiendo. Por eso en algún momento del día es necesario vestirse con ropa ajustada, con el pantalón que hace 10 días nos quedaba bien, sentarnos y mirarnos francamente al espejo.

-No queremos engordar pero ¿qué comemos?

-Quien sea el responsable de salir a comprar tiene que ir con una lista armada en casa y no salirse de ella. Para esto hay que planificar las comidas con antelación y saber qué se necesita. No sólo sirve para racionar la comida en días complicados, también para no desperdiciar y no comprar siempre lo mismo. Pensamos ‘voy a estar encerrado entonces mejor compro cosas que no se pudran: fideos, arroz… fideos, arroz’. No. Hay que comprar alimentos que nos mantengan fuertes y que además son los que no engordan. Hay que comprar frutas y verduras.

La Organización de Las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) emitió el 25 de marzo Siete consejos de alimentación para fortalecer el sistema inmunológico. La propuesta contempla que los consumidores están encerrados y que se esfuercen por ni siquiera salir a comprar. Sugiere que coman frutas al menos cinco veces al día porque aportan vitaminas A y C y legumbres tres veces por semana.

-¡Pero las frutas y verduras se pudren y además no les gustan a los chicos!

-Es un buen momento para aprender nuevos hábitos. Así como hay que aprender a lavarse las manos de cierta forma y varias veces en el día, también se les puede enseñar a comer a los chicos los alimentos que nos hacen bien. No siempre se come lo que se quiere, se come lo que hay para comer.

Para que no sea una situación difícil para la familia, la doctora Gutt sugiere armar un juego donde cada uno dice algo que quiera comer y que en el transcurso de la semana todas las elecciones estén contempladas: “Cada día es uno el que come lo que más le gusta y el resto acompaña. Si la comida es tortilla de papas, la servimos con una ensalada y con carne y cada uno come un pedazo y no toda una tortilla”, aclara la especialista.

Para aquellos a los que no se les ocurre nada, en internet hay infinidad de tutoriales que enseñan a preparar las verduras y frutas para freezar, también hay canales de cocineros que ayudan a organizar los alimentos para que no haya que pensar cada día qué se come sino tenerlo programado.

Cocinar con hambre es lo peor que podemos hacer, porque no hay forma de que la comida no engorde si lo hacemos así. Planificar, bajar la noche anterior lo que se va a comer y saber que es eso, y no todo lo que hay en la heladera.

¿Y si ya nos comimos todo?

No hay que angustiarse. Esto va para rato. La mejor forma es ponerse un rato frente a las pantallas, solos o en familia. Buscar clases de gimnasia o baile. Poner música y empezar de a poco, con el ritmo lógico de lo que se venía haciendo. Nadie se va a convertir en un gimnasta de un día para el otro ¡Ni el coronavirus va a lograr eso! Pero sí podés ayudar a que no sea tanto el impacto.

Y concluye: “Hacer gimnasia es lo más recomendable pero si no podemos, si no nos gusta, se puede ordenar y limpiar, moverse dentro de casa. Eso y una alimentación sana van a ayudar a pasar la cuarentena”.