Vecinos de la Villa 31 reclaman por «falta de información» además de la «falta de agua»

Por Demián Verduga

La noticia se conoció este jueves 30 de abril a través de una nota publicada por el diario La Nación. En las villas de la Ciudad de Buenos Aires, según el diario, hay 124 casos confirmados de Covid 19. Sobre ese total casi la mitad (57) son habitantes de la Villa 31. El dato implicó un salto exponencial en sólo 24 horas. Los vecinos de la 31 sostienen que hasta la noche del miércoles 29 la Secretaría de Integración Social y Urbana del barrio, a cargo de Diego Fernández, les había informado de sólo 13 casos confirmados. Pasaron 12 horas y se enteraron a través de los medios de que esa cifra en realidad estaba multiplicada más de cuatro veces.

“Nosotros necesitamos que la información sea clara. No sabemos qué es lo que ocurrió con esto. Teníamos cierta tranquilidad cuando nos dijeron que eran sólo 13 personas y ahora resulta que son casi 60”, le dijo a Diario Z Jesús Vargas, que es delegado del Sector Ferroviario del Barrio 31 hace más de 15 años.  “Nadie pide que nos cuenten dónde vive cada persona con el coronavirus porque hay cuestiones de seguridad, pero sí tenemos que estar al tanto de la evolución de la pandemia dentro del barrio”.

Marta Gutiérrez, otra referente de villa, confirmó que recién hoy la Secretaría informó sobre la cantidad de casos. “Nos dijeron esta mañana que son 57. También nos avisaron que ninguno está en una situación demasiado grave”.  

Marta retomó un reclamo que hace varios días vienen realizando distintos habitantes del barrio por la falta de agua, en un contexto en el que se les pide a las personas que se laven las manos varias veces por día. “Hay muchas zonas de la villa en las que no hay agua corriente y otras en las que la presión es muy baja”. “Esta es una situación que se agravó a mediados del año pasado”, señaló Marta y describiendo una paradoja remarcó: “Fue con las modificaciones que se hicieron para el plan de urbanización y con la instalación del Ministerio de Educación (que funciona en la Villa desde diciembre de 2019)”.

Vargas coincidió con esta apreciación. Explicó que para instalar el edificio del ministerio se hicieron nuevas troncales de agua, pero que al mismo tiempo hubo otras que se cortaron. “Quienes están cerca de la cañería nueva que se instaló son los que están en la mejor situación. Después hay un sector que tiene agua corriente y baja presión y varias zonas en las que el único modo de acceder al agua es proveerse en los camiones de Aysa que están en el perímetro del barrio”.

El circuito del agua de la 31 para quienes no cuentan con flujo corriente tiene una gran complejidad. Una posibilidad es acercarse con baldes hasta el perímetro de la villa para llenarlos en los camiones cisterna de la empresa estatal que están ubicados allí porque el espesor de su tamaño no les permite ingresar en las callecitas. Otra opción son las moto cisterna que pertenecen a la Secretaría de Integración, que sí pueden ingresar en todos los sectores y que llevan un tanque con agua y un bomba. Esto les permite, en algunos casos, llenar un grupo de baldes y también un tanque pequeño para quienes tienen esa instalación en el techo de sus viviendas.  “Los que tienen tanque de agua en la casa pueden zafar un poco más porque a lo mejor les dura para dos días”.

Al circuito necesario para conseguir agua hay que sumarle el de la necesidad de comprar alimentos y el de que muchos habitantes de la 31 tienen que salir a trabajar para poder garantizar el sustento diario. Al poner estos elementos juntos hay un resultado: pedirles a las personas de la Villa que se queden en sus casas es una misión casi imposible. “La propuesta de quedarse en casa es para quienes tienen muchas cosas resueltas o que las arreglan por teléfono. No es para nosotros que tenemos que salir hasta para conseguir un balde de agua”, remató Vargas.