El gobierno nacional hará testeos rápidos y masivos en la Villa 31 de Retiro

Por Demián Verduga

Este martes 5 de mayo el gobierno nacional realizará una jornada de testeos rápidos en la Villa 31 de Retiro. La luz roja sobre la situación del barrio se prendió porque la curva de contagios viajó a velocidad crucero, lejos del aplanamiento que indican las cifras a nivel nacional. El primer positivo de Covid 19 en la 31 se confirmó el 22 de abril. Desde ese momento hasta ahora los infectados saltaron a 107. La causa central de este salto es visible: la precariedad estructural de las condiciones de vida de la población emerge con toda su intensidad y sus consecuencias con la llegada de la pandemia.

“Lo fundamental, lo que se puede hacer de hoy para mañana, es ocuparse de garantizar agua que se pueda tomar”, le dijo a Diario Z Joana Ybarrola, una de las referentes en la Villa 31 de La Poderosa.

Esta organización y revista había denunciado hace varios días la falta de asistencia para Toribia Balbuena, la mujer de 81 años que fue la primera muerte por coronavirus de la Villa 31. La hija de Torobia había tenido un resultado positivo de la enfermedad y la familia no recibió la asistencia a tiempo. “El Gobierno porteño dice por los medios que acá se está  implementando el protocolo y con la primera persona que se infectó (la hija de Toribia) demoraron una semana para testear al resto de la familia”, agregó Ybarrola.

“El Gobierno de la Ciudad dispuso sólo de 15 camas para alojar adultos mayores fuera de las villas.”

María Martínez, concejera del sector Güemes del barrio.

Volviendo a las causas que hacen de la Villa 31 un potencial foco de propagación virulenta del Covid 19, el tema del agua surge como la más grave y urgente, en especial si se toma en cuenta que el centro de la campaña de prevención contra la enfermedad es lavarse las manos varias veces por día.

Entre el 30 y 50 por ciento del barrio, según los delegados y concejeros que hablaron con Diario Z, no tiene agua potable corriente. Para conseguir agua, para tomar y mantener una mínima higiene, esos habitantes tienen que romper la cuarentena y salir de sus casas con baldes para acercarse al perímetro del barrio donde están los camiones de Aysa. Otra opción que tienen son las motos cisterna, que dependen del gobierno porteño, y que llevan un tanque cargado y una bomba para llenar baldes o un tanque. “Esos motocarros son seis-explicó Ybarrola-. No alcanzan para nada. Además hay que entender que muchas veces el agua que sale de las canillas en el barrio hay que hervirla. No se puede consumir directamente. Por eso también necesitamos que provean garrafas de gas”.

“Algo que se puede hacer urgente es garantizar bidones de agua en los comedores en las zonas del barrio a las que no llega por red”

Joana Ybarrola, referente de La Poderosa en la Villa 31.

A una cuestión tan básica como el agua hay que sumarle otras complejidades que con la pandemia galopando salen a la luz con toda su gravedad. En el barrio hay una salita de salud  a la que pueden asistir los vecinos que tengan síntomas compatibles con el Covid 19. Pero hay un punto del proceso que complica mucho la situación. El hisopado para tomar la muestra de saliva necesaria para realizar el test de coronavius no se puede hacer en esa salita. Hay que trasladar a las personas fuera del barrio. “Salen unos cuatro micros por día”, explica María Martínez, concejera sector Güemes del Barrio 31. “El primero a las ocho de la mañana. Ahí los llevan a algún hospital de la Ciudad para que les hagan el estudio”.

Lo que cuenta María ilustra sobre lo trabajoso del control de la expansión de la enfermedad. De ahí que a partir de este martes se busque un camino al revés, trasladar a la Villa los equipos para realizar testeos rápidos.

Además no está del todo claro qué ocurre con las personas que son casos sospechosos. “El gobierno (porteño) dijo que había habilitado camas en distintos hoteles para trasladar a los adultos mayores que lo necesitaran para aislarse y también para los sospechosos -señaló María-. La información que nosotros tenemos es que son en total 15 las camas disponibles para gente del barrio”.  

Un total de 15 lugares para una población de más de 1.300 adultos mayores, según el censo que manejan las organizaciones del barrio. “Queremos que esta información sea clara y pública -remarcó Ybarrola, de La Poderosa-. Que nos digan cuántas camas son exactamente y dónde están”.

Para Jesús Vargas, delegado sector ferroviario de la Villa, al igual que para el resto de los vecinos “lo central es que se normalice el tema del agua. El tendido dentro del barrio es responsabilidad de la Ciudad. Aysa llega solamente hasta el perímetro”.  

Al ser consultado sobre qué respuesta reciben de las autoridades cuando la plantean el tema, Vargas remarcó: “Nos dicen que hay obras que faltan terminar y no nos dan ninguna fecha certera para resolverlo”