La sexóloga Carla Garibaldi da cinco consejos para mantener el deseo a pesar de la cuarentena

Desgano. No encontrar un espacio en el cual poder distender y que el torbellino cotidiano, con las obligaciones que se suceden una tras otra en una secuencia interminable, deje un espacio para el silencio, la fantasía, el encuentro con uno mismo y con otro. La falta de estos espacios es, según la psicóloga y sexóloga clínica Carla Garibaldi, uno de los motivos centrales de la pérdida de deseo sexual. Esta característica de la vida cotidiana en la Ciudad no comenzó con el aislamiento social. Sin embargo, la pandemia que sacude el mundo, las medidas restrictivas para intentar paliarla, la incertidumbre sobre cuánto tiempo durará la situación, multiplicaron el estres y complicaron más el asunto: la disminución del deseo.

Garibaldi, que publica algunas de sus apreciaciones en su cuenta http://www.instagram.com/psicologiaysexologia habló con Diario Z sobre qué está ocurriendo con la sexualidad desde que arrancó la cuarentena, cuáles son los temores y consultas más habituales, qué se puede hacer para transitar este tiempo sin que se apague por completo el fuego.       

“Progresivamente, la mayoría de las consultas en las últimas semanas son por una baja de deseo, más allá de si se convive o no con la pareja. Las situaciones estresantes, algo atípico como lo que está ocurriendo, trae muchas preocupaciones. La incertidumbre de no saber cuánto durará la situación genera una gran carga de ansiedad y eso no va de la mano del deseo. Para que aparezca tenemos que estar relajados, sentirnos seguros, y este contexto no lo favorece”.

-¿Cuáles son las diferencias en los conflictos que aparecen entre parejas conviven y las que no, los que tienen hijos y los que no, los que no cuentan con una relación estable?

-No existe la cuarentena perfecta para nadie. Los que están con hijos la tienen más complicada porque están las 24 horas los siete días de la semana  como padre y madre. No queda mucho espacio para ocupar un rol deseante. Este es un momento de crisis. No fue planificado ni esperado. Tenemos que ver con qué herramientas cuenta cada uno y qué red tenemos para conectarnos con nuestros afectos. Tampoco es lo mismo una pareja que convivía antes de la cuarentena que otra que decidió convivir ahora y de pronto se está cara a cara todo el día. Al principio la cuarentena pudo haber sido una especie de vacación hasta que empezó a extenderse.

-¿Compartir tantas horas complica?

-Es importante que las personas encuentren un espacio para el autoerotismo y estar conectadas consigomismas. Para que haya deseo es necesario el espacio, el aire, cuando sólo hay presencia el deseo no aparece. Si estamos conviviendo con nuestra pareja, en este modo obligado por el nivel de encierro, hay que aprender a delimitar esos tiempos dentro de lo posible. Por supuesto que las condiciones pueden poner límites. No es lo mismo un monoambiente que una casa. Pero de todos modos hay que buscar esos espacios, hablarlo si es necesario. Para  poder conectar con el otro hay que conectarse con uno. Es lo primero. Si no logramos conectarnos con nuestras fantasías no podemos encontrarnos con otros.

-¿Qué pasa con las personas que no tienen una pareja estable y que se conocían en la vida social que está suspendida?

-Quizás son los que llevan la ventaja en mantener el deseo. En esta época mucha gente se conoce por internet. Y el que no haya bares o restaurantes puede pensarse como un desafío para ver cómo encontrarse. También se puede mantener un vínculo de modo virtual hasta que esto amaine. El sexo virtual es una práctica posible. Es cierto que no a todo el mundo le resulta cómoda y en ese caso puede resultar inhibidor.

-Además de buscar un espacio para “respirar”, ¿qué otras cosas puede probar una pareja que sienta que su deseo disminuyó?

-El sexo no es espontáneo. La seducción no arranca en la cama. Hay que alimentarla con pequeñas cosas: un mensajito, un chocolate, poder escucharse y tratar de jugar. El humor ayuda mucho a conectarse sexualmente. Innovar también se puede. Hay una aplicación, Desire, que plantea retos eróticos y con eso se puede jugar. Las parejas muchas veces no hablan de sexo y eso no ayuda. Encontrar alguna película o lectura erótica, quizás animarse a usar algún juguete erótico para quienes se sientan cómodos con eso.  Y tratar de ver el día a día. Hay mucha preocupación en las parejas de qué les pasa con el deseo en este momento. Hay que bajar un poco la presión sobre el tema. La sexualidad no es solo penetración. Podemos conectar eróticamente con besos, mimos, regalitos, y no tener que exigirnos que eso termine en coito.