Legislador Santiago Roberto: “Pedimos bidones de agua, barbijos, alcohol en gel, cosas mínimas”

Por Franco Spinetta. Especial Diario Z

El comedor Teresa de Calcula da de comer a 300 personas pero no tiene agua.

El legislador del Frente de Todos (FdT), Santiago Roberto, aseguró que el gobierno porteño “no está presente” en las villas de la Ciudad, donde además de la preocupación por los contagios de coronavirus se le han sumado denuncias por cortes masivos de agua y luz. Roberto apuntó contra los legisladores del oficialismo por no avanzar con un protocolo unificado de acción en barrios vulnerables que aún no han registrado casos, sobre todo con el objetivo de evitar el colapso que se vive en la 31 y en la 1-11-14. “Desde que empezó la pandemia, el FdT presentó más de 60 propuestas con alternativas para paliar la situación. No ha sido tratada ni una”, indicó, en diálogo con Diario Z.

¿Cuál es el pedido más urgente?

Lo que más nos preocupa es que no hay un protocolo para actuar en los barrios vulnerables. No había que ser un experto para saber que, una vez que entrara el virus en estos barrios, iba a ser muy difícil de controlar. La situación es complicada en la 31, en la 1-11-14, ya han muerto militantes populares. Lo más preocupante es que, a pesar de todo lo que ha pasado, en los barrios donde todavía se está a tiempo de tomar medidas precautorias, como en la 21-24, la 20 o la Rodrigo Bueno, no se está haciendo nada. Por ejemplo, en la 21-24 hay problemas con el agua y la única vacuna contra el coronavirus es lavarse las manos e higienizarse… si no tenés agua, ¿cómo lo hacés? Además, hay una situación de hacinamiento a lo que se le suma que por las noches tienen que salir a buscar comida a las ollas populares. No está el gobierno presente. Lo que estamos reclamando es que la gente tenga todas las herramientas para que haga la cuarentena en sus casas. No les estamos pidiendo que hagan las obras que no se hicieron en 13 años… hoy estamos en la urgencia, y la verdad es que estamos hablando de bidones de agua potable, no de algo imposible, mucho menos para la Ciudad de Buenos Aires que cuenta con muchos recursos. Otra cosa importante es que todas las organizaciones sociales dejaron de lado sus diferencias y se unieron en comités de crisis y le están poniendo el hombro a esta pandemia. Sin embargo, ni siquiera cuentan con elementos básicos como barbijos, guantes, alcohol en gel. Eso estamos pidiendo: cosas mínimas, básicas, elementales, parece mentira que no se esté cumpliendo con eso.

Puntualmente, la situación de la villa 21-24, se difundieron testimonios de personas sin luz, ni agua y están empezando a registrarse protestas.

La emergencia eléctrica es constante. Cuando llegan los primeros fríos, la única forma que tienen de calefaccionarse es con energía eléctrica y por eso colapsa. El problema del agua es histórico, porque no hay presión. En nuestro comedor, Madre Teresa de Calcuta, no tienen agua… le están dando de comer a 300 personas y no tienen agua… ¿cómo hacen para higienizar las ollas y cuidarse la gente que trabaja y colabora ahí? ¿Cómo no puede ser que el gobierno no pueda mandar un camión cisterna? No son problemas nuevos, es cierto, pero hay que resolver la emergencia como sea. Lo que se necesita es voluntad política.

¿Teme que la situación de contagios masivos registrados en la 31 y en la 1-11-14 se replique en otros barrios?

Yo no tengo dudas. Lamentablemente lo que se está viviendo en esos dos barrios se va a replicar. Los vecinos tienen mucho temor, hasta tienen miedo de recibir las viandas, para las que hacen colas interminables, hay chicos en situación de calle, con problemas de adicciones. Toda la vulnerabilidad de estos barrios hoy se ha multiplicado. Cuando más necesitamos la presencia del Estado, la verdad es que no lo está, por más que hagan anuncios, hablen por los medios. El gran desafío es que esos anuncios se transformen en hechos reales. Hoy las políticas que llegan a los barrios son programas del gobierno nacional. Lamentablemente, si no toman medidas, los contagios se van a multiplicar. Y tengamos en cuenta que las villas de la zona sur, son villas que tienen muchos más problemas que la 31, donde se han volcado muchos recursos. En la 21-24, en Ciudad Oculta, no se hizo nada.

¿La situación social está contenida?

Sí, básicamente por el trabajo de las organizaciones sociales. Pero todo esto tiene un costo: los compañeros que tienen merenderos o coordinan programas, son los que se han contagiado y fallecido. Pero estoy seguro de que la situación no pasa a mayores por el gran trabajo de las organizaciones sociales, que dejaron de lado las diferencias y se unieron para combatir al coronavirus. Ahora, por más voluntad que haya, si no está la ayuda del Estado, se hace muy difícil.

La situación que usted describe contrasta con las declaraciones de funcionarios del gobierno porteño, que se muestran preocupados y ocupados en resolver la situación en las villas.

No es algo nuevo. Es el mismo desinterés que mostraron en 13 años del gobierno del PRO. La única gran diferencia, es que ahora si no se toman las medidas correctas, si no hace la prevención adecuadamente, te enfermás y morís. Si no se toma conciencia, con lo que pasó en la 31 y en la 1-11-14, la situación se va a seguir agravando y los contagios se van a incrementar. Este es un problema que no sólo afecta a los vecinos de estos barrios, sino a todos los vecinos de la Ciudad porque las camas disponibles en terapia son las mismas para todos, vivas o no en las villas. Si no se ocupan en forma inmediata, esto va a ser perjudicial para todos.