Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad: «El 30% de los fallecidos de la Ciudad residían en geriátricos»

“El 30% de los fallecidos por coronavirus en la Ciudad de Buenos Aires son adultos mayores que residían en geriátricos”, le dijo a Diario Z Eugenio Semino, defensor de la tercera edad, mostrando las estadísticas oficiales del Ministerio de Salud porteño.

Los contagiados por Covid 19 en Capital que contrajeron la enfermedad en una de estas instituciones suman más de 400, luego de que este lunes se confirmaran 40 positivos en  un geriátrico de Colegiales y 16 en otro de San Cristóbal. En el caso de los fallecidos, la Ciudad tiene algo más de 190 y uno de cada tres es un adulto mayor que vivía en una de estas residencias. Las cifras confirman dos cosas: la virulencia del virus en los adultos mayores y la negligencia de las autoridades.  

“En España, en Italia, la situación de los geriátricos fue catastrófica-señaló Semino-. No ocurrió lo mismo en Israel, Alemania, Noruega. ¿Por qué? La diferencia fue que aplicaron testeos constantes sobre el personal que trabaja en las instituciones”. “Por eso es que venimos pidiendo desde marzo que al personal que trabaja en las residencias con adultos mayores hay que testearla cada tres días”, remarcó el defensor.

«Venimos pidiendo desde marzo que al personal que trabaja en las residencias geriátricas hay que testearla cada tres días».

Eugenio Semino, defensor de la tercera edad.

Hay problemas estructurales que son imposibles de modificar a la velocidad que demanda la pandemia y que sin duda complican la situación. «El personal de los geriátricos está muy mal pago- destacó Semino-. La mayoría trabaja en al menos dos instituciones. Esto implica movimiento, utilización del transporte y por lo tanto mayor exposición a la posibilidad de contraer el Covid». Y además “la mayoría de los empleados son mujeres que viven en el conurbano bonaerense, lo cual agrega movimiento”.

Otra complejidad que la epidemia de coronavirus introdujo en estas instituciones es que hubo que licenciar alrededor del 10% del personal porque eran mayores de 60, embarazadas, o personas con enfermedades crónicas pertenecientes al grupo de riesgo.

“Se provocó una combinación muy compleja. Los geriátricos se blindaron y los familiares no pueden ingresar-explicó Semino-. El tema es que los familiares muchas veces funcionan de rueda de auxilio del personal sobrecargado y ahora no pueden hacerlo. Este cúmulo de situaciones ha provocado un debilitamiento de la atención de los adultos mayores, en especial los más dependientes”.                 

En la Ciudad de Buenos Aires hay 490 geriátricos habilitados con unas 20 mil camas.