Angela Gentile: “En junio aparecerá algo que yo no llamaría pico porque intentamos que sea más amesetado”

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z.

Ángela Gentile, infectóloga, jefa del Departamento de Epidemiología del Hospital Ricardo Gutiérrez e integrante del Comité de Expertos que asesora al presidente Alberto Fernández, asegura que estamos acercándonos al pico de contagios de Covid-19, algo que se había proyectado en (el ya lejano) marzo, cuando comenzó el aislamiento social y obligatorio. Con la mayoría de los casos concentrados en el área metropolitana, Gentile pide “diálogo y paciencia” a los sectores que reclaman el fin de la cuarentena y advierte que “no habrá un regreso a la normalidad” hasta tanto se encuentre y distribuya una vacuna de probada efectividad. “No hay un manual de la pandemia, esto es día a día”, enfatiza.

¿Cuál es la situación hoy?

En este momento, la situación epidemiológica no es homogénea en todo el país. El área metropolitana y Chaco son, realmente, objeto de un desafío. El resto del país, está en otra etapa mucho más estable, de acuerdo con los indicadores, es decir, en la etapa cuatro de administración de la cuarentena, incorporando cada vez más actividades. Hay provincias que no han tenido casos, como Formosa y Catamarca, y otras han tenido muy pocos casos. Hay ciudades o conglomerados que no han tenido casos en los últimos 15 días y evidentemente están en mejores condiciones para flexibilizar, siempre bajo una nueva normativa: el distanciamiento, el uso de tapabocas, el lavado de manos. La realidad es que no vamos a volver a la situación previa a marzo de este año. La región metropolitana es un desafío totalmente diferente porque concentra el 80% de los casos y está en una curva ascendente muy clara. Nosotros pensamos que en junio va a aparecer algo que yo no llamaría pico porque lo que estamos intentando es que sea algo más amesetado. Y esperemos que así sea.

¿Por qué han aparecido más casos en la región metropolitana?

Primero, porque esto es una pandemia. No hay anticuerpos, así que los casos van a subir siempre. Simplemente se hizo todo esto (se refiere a la cuarentena) para que la curva sea más controlada y para permitir que el sistema de salud pueda dar una respuesta. Por otro lado, los casos suben porque se está implementando el programa Detectar, que arrancó en la Ciudad de Buenos Aires y ahora también se está llevando a cabo en el Conurbano. Esto permite hacer una vigilancia activa. No se espera a que una persona con síntomas llame y se active el protocolo, sino que se va a las áreas vulnerables y se golpea puerta por puerta para buscar los casos, los contactos. Incluso, la definición de caso para las áreas vulnerables es más sensible. La definición general del país es fiebre y tos, fiebre y dolor de garganta, fiebre y dificultad respiratoria, fiebre y neumonía. Acá, en el AMBA, con un síntoma alcanza, es decir, es una búsqueda más sensibilizada y estamos más atentos para captarlos. Evidemente, de esta manera encontramos más casos y, si encontramos más casos, la curva sube. Todo esto contribuye a un aumento que, per se, se iba a dar.

Desde el punto de vista epidemiológico, ¿hay una constatación de que el virus es altamente transmisible? ¿Es tan contagioso como parece?

El virus es muy transmisible, pero no tanto como el sarampión, que tiene un RO 16 (sin población vacunada), esto quiere decir que un caso contagia a 16. La buena noticia es que, al tener una vacuna, el sarampión ha quedado en el olvido. Todo el mundo está vacunado y la historia cambió. El Covid-19 tiene un RO de 2 a 3, es más bajo, pero también hay condiciones ambientales que favorecen la transmisión, por ejemplo, el hacinamiento. Por eso en las áreas vulnerables, el RO aumenta, porque hay contactos muy estrechos, familias muy vulnerables donde un gran número de personas comparten la habitación, la cocina, el baño… por todo lo que ya sabemos acerca de una realidad social bastante impactante.

La pregunta viene a cuento por la preocupación de mucha gente que quizá se entera de que alguien de su entorno está infectado y enseguida piensa que puede estarlo también.

La gente tiene que tener claro que hay diseminación comunitaria, esto se ve en los partes que da el Ministerio de Salud: hay un 30% de transmisión comunitaria. Esto implica que puede pasar. Por esto todo el tiempo insistimos en la importancia del distanciamiento, el lavado de manos, el uso de tapaboca, todo esto minimiza la transmisión. Si yo me contacto con otra persona, pero tengo el tapaboca, luego me lavo las manos y mantuve la distancia de un metro y medio, el riesgo es mínimo o prácticamente despreciable. Ahora, si el contacto es porque armaste una fiestita… bueno, ahí se terminó la prevención, como lo que sucedió en Necochea. Si yo no respeto las pautas de prevención, es obvio que voy a tener mayor probabilidad de contagiarme.

Si cuando arrancó todo esto, en marzo, le decían que la situación en junio iba a ser ésta, ¿le hubiese parecido un escenario positivo?

Lo dijimos en marzo. El 20 de marzo, cuando arrancó la cuarentena, sabíamos que esto iba a ser así. Ya teníamos la experiencia de Europa. Nueva York tuvo los primeros casos al mismo tiempo que nosotros y la curva allá fue exponencial. Sabíamos entonces que si no hacíamos nada…. mirá, en marzo la duplicación de casos era cada tres días, por eso se tomó la decisión de implementar la cuarentena. A mi juicio fue una decisión acertada porque ralentizó la curva y evitó muchísimos problemas. Y el rol de la sociedad fue clave. Una puede establecer muchos panoramas y planes pero es fundamental que la comunidad acompañe y entienda. Yo creo que hubo mucho acompañamiento de la sociedad y los logros que tuvimos no son de una, dos o diez personas, sino de la mayoría que entendió. Por supuesto es entendible el cansancio y la situación social, emocional, que esto genera. Pero tenemos que tratar de entender y ayudarnos entre todos, sobre todo entender que hacer una cuarentena no es fácil.

¿Qué siente cuando ve a sectores políticos y de la sociedad que ponen en tela de juicio los logros de la cuarentena que usted menciona?

Creo que hay que dialogar para hacer entender que esto es una pandemia y en las pandemias el esfuerzo tiene que ser de todos. Hay que comunicar y hacer entender los mensajes. En su momento, el apoyo de la comunidad fue clave, y hay que tender puentes para promover canales de diálogo. Obviamente hay una situación económica difícil, pero yo no puedo opinar porque no soy experta en el tema, pero sí puedo decir que tenemos que estar atentos a la flexibilización porque hay muchísimas ciudades del interior del país que están en eso. Las tres cuartas partes del país está en condiciones de trabajar de otra manera. Nuestro desafío es el área metropolitana. Hay que entender que quizá en un par de meses podamos sentarnos a hablar de otra forma, esto es día a día. Hay que flexibilizar donde se puede y comunicar bien en los lugares hay que esperar un poco más para flexibilizar.

¿Qué es lo último que se sabe sobre el desarrollo de una vacuna?

Se está trabajando mucho, hay tres o cuatro laboratorios que están en punta, entre fase 1 y 2, lo cual quiere decir que han pasado la prueba en animales y están probando en humanos. La vacuna es segura y ya se sabe que hay respuesta de anticuerpos. Ahora hay que ver cuánto protegen esos anticuerpos. Así que el camino es bueno, pero lleva su tiempo.

¿Tenemos que bajar la ansiedad entonces?

Sí, no hay un manual de la pandemia. Son situaciones muy dinámicas. Si tengo una angina estreptocócica, sé qué antibióticos dar, cuánto va a durar el tratamiento y cuándo el paciente se va a sentir mejor. Con el Covid-19, no. Por eso, cada país hizo cosas muy diferentes. Es una construcción colectiva y un desafío. La vacuna, también, porque tiene que pasar etapas y no podemos acelerar esos procesos porque tiene que ser segura y efectiva para que genere los anticuerpos protectores. Todos esperamos que el año que viene, para esta altura, podamos tener vacuna.

¿Tiene alguna previsión de cómo puede seguir la cuarentena?

Lo que veo, a título personal, es mayor flexibilización en todas las jurisdicciones, menos en AMBA. La situación es muy estable en el resto del país y están las condiciones para flexibilizar fuertemente, con las nuevas normativas. Hay que animarse y hay que hacerlo, y si en algún momento hay que ajustar, se ajusta y listo. Las condiciones son buenas. Hay que promover, apoyar y acompañar porque obviamente hay miedo, también. Con respecto al área metropolitana, es un día a día. Hay que ver los indicadores de esta semana, evaluar lo que va pasando. El miércoles o jueves vamos a tener el resumen de este período, y con eso se va a ir armando la estrategia. Todavía es signo de pregunta abierto.

Es un momento de más preguntas que respuestas.

Claro. La prensa exige que digamos cuántos casos va a haber en el pico… no podemos saberlo. Depende todo de muchos factores, en el día a día. Una va mirando los números, las estadísticas, y damos una opinión desde el punto de vista epidemiológico. Después las decisiones se toman en otros niveles: el presidente se reúne con los ministros, escucha las voces, y toma la decisión. Nosotros aportamos el análisis epidemiológico.