El Ministerio de Educación pregunta a las familias sobre las tareas de los docentes

Por Franco Spinetta. Especial Diario Z

La pandemia de coronavirus modificó las pautas cotidianas de toda la población y la escuela pública no fue la excepción. La modalidad virtual permitió continuar con ciertas líneas pedagógicas, pero a su vez recargó de obligaciones a docentes y volvió difusas las funciones de toda la estructura educativa. En ese marco, el Ministerio de Educación que dirige Soledad Acuña comenzó a llamar a padres y madres de alumnos para tener un registro de cómo se están desarrollando las clases, algo que despertó preocupación en la comunidad educativa.

Así lo expresó el colectivo Vacantes para Tod@s en las Escuelas Públicas, en un comunicado en el que consignaron que “desde ayer las familias comenzaron a denunciar que el Ministerio de Educación de la Ciudad está llamando para realizar preguntas con respecto a la situación educativa”.

Patricia Pines, referente de ese espacio, aseguró a Diario Z que las llamadas “despertaron indignación” entre las familias, muchas de ellas acuciadas por las contingencias derivadas de la crisis pandémica. “Les hacen preguntas sobre la cantidad de tareas que se les han enviado, el nombre y apellido de su docente y otros datos que parecen más un control sobre las trabajadoras docentes que a una preocupación genuina por la situación de les niñes y sus familias”, indicó Pines.

Angélica Graciano, secretaria general de UTE, dijo que las llamadas “son una cosa más en el medio de todos los dispositivos de control que monta el ministerio”. “En estos 80 días que llevamos de cuarentena se reforzaron todos los controles y las directoras ya fueron advertidas”, señaló Graciano a Diario Z. Desde UTE aportaron capturas de pantallas de la encuesta, enmarcada en la denominada “Campaña Familias”. Luego de recabar datos filiatorios, la encuesta se enfoca en la modalidad de entrega de las tareas (Correo electrónico, WhatsApp, Plataforma Mi Escuela, Otras Plataformas, Material impreso) y la frecuencia de contacto con el docente, con un apartado que dice “Observaciones”.

Desde el Ministerio de Educación porteño indicaron que se trata de un programa de contacto a teléfonos entregados bajo consentimiento y que no está enfocado en “recabar información sobre tal escuela o docente, no es algo que se hace por control”, sino para “acompañar en esta etapa”. “No se pregunta a qué escuela van, por ende, no se pregunta por los docentes”, añadieron.

Sin embargo, Graciano se mostró escéptica en relación con los motivos detrás del contacto a los padres y madres. “Preguntan si están recibiendo tareas y sobre las actividades. Cuando llaman, saben a quién llaman, de qué escuela es. Ellos tienen las bases de datos”, apuntó.

Pines exigió al ministerio que “concentre sus esfuerzos en contactarse para acompañar y conocer cuáles son las necesidades de las familias hoy” ya que muchas de ellas “ni siquiera tienen cómo sumarse a las clases virtuales por falta de computadoras o conexión”. Al respecto, Graciano aseguró que “hay chicos que se desconectaron porque no tienen forma de participar. Esto lo tiene que garantizar el Estado, pero tienen las computadoras en un depósito, sin entregar”.