El personal dice que faltan respiradores y equipamiento seguro en varios hospitales porteños

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

Según el último parte del gobierno porteño, en la Ciudad hay 13.263 personas que contrajeron el virus Covid-19 desde que la pandemia arribó a nuestro país. Si bien la mayoría se encuentra en buen estado de salud, en sus respectivas casas o en los hoteles destinados para la cuarentena, el sistema de salud comienza a sentir la presión que significó la reciente aceleración del ritmo de contagio.

El 54,5% de las camas disponibles para tratar el coronavirus ya están ocupadas, aunque el área crítica de terapia intensiva todavía tiene un margen de acción mayor, ya que ese porcentaje se reduce al 28,4%.

Sin embargo, el crecimiento de los casos trajo aparejado la intensificación de las denuncias que advierten sobre la falta de equipamiento y de insumos. La más grave de las advertencias provino del Hospital Durand, ubicado en el barrio de Caballito, donde el sindicato ATE denunció que las 115 camas destinadas a pacientes con Covid-19 ya están ocupadas y que, “cuando los cuadros empiezan a desmejorar y necesitan de un respirador, se derivan a otros nosocomios”.

En el Hospital Durand derivan a los pacientes porque, aunque hay 22 camas para las cuales llegaron 17 respiradores, sólo pueden usarse 11 ya que el equipamiento no está completo.

Según contaron dos trabajadores del Durand a Diario Z, en la terapia destinada a pacientes con coronavirus, hay 22 camas para las cuales llegaron 17 respiradores. Sin embargo, sólo pueden usarse 11 ya que el equipamiento no está completo. Para poner en marcha la ventilación mecánica, no alcanza con el respirador. Hacen falta monitores, cables especiales y, sobre todo, bombas e insumos. Cada cama con respirador, necesita entre entre tres y cuatro bombas especiales.

“Para ventilar un paciente, hay que dormirlo y eso se hace con las bombas porque, si no, se pone en riesgo de paro cardíaco a la persona”, cuenta una profesional que trabaja a diario en la UTI. 

Héctor Ortiz es enfermero y hace 37 años que trabaja en el Durand. Ortiz asegura que “hay 13 lugares para habilitar respiradores, que no se están utilizando, pero eligen trasladar la infección a otros hospitales. Van a terminar decidiendo a quién le ponen respirador y a quién no”. Diario Z se contactó con la dirección médica del Durand, pero no obtuvo respuesta.

Ortiz advierte que, además, “no se están respetando los protocolos, no toman siquiera la temperatura, y si hay un infectado, no se aísla al resto, mientras que los enfermeros no contamos con el material necesario, es escaso y de mala calidad. No se puede enfrentar una pandemia sin recursos. El asunto es complejo”.

“Tan solo 10 hospitales públicos de la Ciudad de Buenos Aires aseguran contar con los Equipos de Protección Personal (EPP) necesarios”, señala el informe de la Asamblea de Residentes y Concurrentes.

La escasez de recursos para enfrentar la pandemia fue objeto de un relevamiento realizado por la Asamblea de Residentes y Concurrentes de la Ciudad, realizada en 29 de los 34 efectores públicos de salud, de los cuales 23 tienen atención con internación de pacientes que padecen Covid-19.

“Tan solo 10 hospitales públicos de la Ciudad de Buenos Aires aseguran contar con Equipos de Protección Personal (EPP) necesarios”, señala el informe. “Camisolines hidrorepelentes que no repelen, que se rompen, que no llegan a cubrirnos. Barbijos n95 que no están certificados, que no alcanzan, que se caen durante los procedimientos. Son solo algunos ejemplos del día a día en los hospitales y centros de salud”, agrega.

En una reciente reunión entre la cúpula de la Asociación de Médicos Municipales (AMM) y el Ministerio de Salud porteño, hubo un reconocimiento explícito de la precariedad del EPP distribuido entre los hospitales públicos.

En el Hospital Argerich exigen la incorporación de “personal suplementario” ya que trabajan 36 horas seguidas para suplir a profesionales que tuvieron que aislarse.

En la minuta de la reunión, a la que accedió Diario Z, la AMM indicó: “Sobre la presencia de partidas defectuosas de EPP, remarcó (el ministerio) que se realizaron compras de elementos importados de excelente calidad que llegarán al país en días venideros”.

En el mismo resumen, puede leerse una clave sobre la estrategia para enfrentar el crecimiento de los casos: “A los hospitales monovalentes se enviarán pacientes crónicos de los hospitales generales que se encuentren saturados por la internación del Covid-19”. La falta de insumos es crítica en muchos de los hospitales, tal como lo indica el informe de los Residentes y Concurrentes.

La situación en el Hospital Argerich, que pertenece al “círculo rojo” de atención de la pandemia, donde los trabajadores hablan de “desborde” por el creciente número de pacientes con Covid-19, es particularmente compleja. En un comunicado, exigieron la incorporación de “personal suplementario” ya que el personal está trabajando durante 36 horas seguidas para suplir a profesionales que tuvieron que aislarse. Como en el resto de los hospitales, los trabajadores del Argerich pidieron por mejores insumos. “¿Cómo puede ser que a tres meses de iniciada la pandemia, en la Ciudad aún no tengamos EPP de calidad?”, preguntan.