Carlos Kambourian: “Hay que preparar a los niños en que la salida no será hacia la vida que considerábamos normal”

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

El médico pediatra Carlos Kambourian, ex presidente del Hospital Garrahan, dice que llegó el momento de empezar a preparar a las niñas y niños para que incorporen las nuevas reglas de comportamiento social que, en principio, deberán sostenerse hasta tanto se descubra y distribuya una vacuna contra el Covid-19. “La escuela va a ser clave”, augura.

Kambourian asegura que no hay un salto significativo en las consultas que consignen aumentos en los niveles de ansiedad y angustia de los más chicos. Por el contrario, indica que, en todo caso, se trata de una “situación que viven los adultos, que es transferida a los niños”. Además, pide ser “flexibles” con ciertas usos y abusos de las pantallas por parte de los menores: “Hay que considerar que son chicos que están adentro de una casa desde hace dos meses y pico. Con el tiempo, y mucha paciencia, se puede resolver, acomodando los horarios y poniendo límites”.

¿Está advirtiendo algo en particular sobre la situación de las niñas y niños durante la cuarentena?

No estoy registrando un salto en las consultas sobre ansiedad o angustia, pero sí cuestiones relacionadas con la disfunción familiar, aunque no estrictamente ligadas con el encierro por la cuarentena. Son más consultas por cuestiones de índole orgánica, no tanto por esta situación de angustia. Es una gran controversia que tengo yo con respecto a otros pediatras, que sí refieren que esto genera una situación de ansiedad, problemas de conducta. Desde mi punto de vista, eso tiene más que ver con una situación que viven los adultos, que es transferida a los chicos. Aparte, en definitiva, hoy el encierro ya no es tal. No hay más aislamiento y eso hace que esto se descomprima.

¿Qué cuestiones se ponen en riesgo con tantos días de aislamiento?

A mí me preocupa más lo que puede generar una situación como la que se vio en estos días, con tanta gente corriendo en Buenos Aires. Me molesta, también. Las prioridades no están en el lugar que corresponden, porque lo económico hoy está por encima de la salud. Poner en una prioridad salir a correr genera esta explosión de gente, que genera un alto riesgo de contagio. El Ministerio de Salud está informando que, por ejemplo, en Balvanera de 60 test que hacen, 45 dan positivo. El virus está dando vueltas. Y la información no es clara, ni siquiera de la OMS, que se desdice porque la verdad es que no se sabe. Esta situación va a ser así hasta dentro de un año y medio. Hay que tomar las precauciones necesarias sabiendo que este virus contagió a millones de personas y mató a cientos de miles. Esa es la realidad. Y la verdad es que hoy no hay más aislamiento en la Ciudad, es casi vida normal. ¿Cómo van a justificar que no abran algunos comercios cuando se está corriendo una maratón en Palermo?

Focalizando en los niños, ¿qué recomendaciones da usted para manejar este tema?

A los chicos hay que decirles claramente lo que pasa, no hay que esconderlos detrás de realidades fantasiosas. Hay que decirles que esto es una cuestión de enfermedad, que se resuelve de esta manera. También hay que ir preparándolos para la salida, eso es clave. Seguramente, la salida no va a ser hacia una vida que antes considerábamos normal. La vuelta a la escuela va a ser diferente, la relación con los amigos también.

Además, es un grupo social que tiende mucho más al contacto físico permanente.

Por eso siempre insistimos, desde un primer momento, en suspender las clases. Todos los inviernos pasa que los chicos son diseminadores de enfermedad y las aulas son los epicentros. Por eso todos los inviernos tenemos tantos niños enfermos, desde las aulas se dispersa a todos lados. Los pibes son grandes transportadores de enfermedades. Lo que hay que hacer es enseñarles porque no es lo mismo estar adentro de casa, donde se puede controlarlos, a que estén afuera. Hay que enseñarles, otra vez, cómo se usa el barbijo, dónde y cuándo, el lavado de manos, qué se come, cómo. Todo eso hay que marcarlo de nuevo porque eso va a hacer la diferencia.

Hay cierta preocupación, también, sobre el abuso de la utilización de dispositivos electrónicos, como el celular y la tablet.

En ese sentido, siempre dije que en esta etapa hay que ser mucho más flexible. Considerar ese uso como una adicción, que es algo usual, no me parece bien. Hay que considerar que son chicos que están adentro de una casa desde hace dos meses y pico. Con el tiempo, y mucha paciencia, se puede resolver, acomodando los horarios y poniendo límites. Pero de ninguna manera uno se puede poner estricto en un momento de encierro como este. Yo me relajo en ese sentido.

Julio Montero dijo en este mismo medio algo muy parecido, en relación a que este no es un momento para presionar con un cambio de la alimentación.

No tiene sentido. Que hoy hagan un poco lo que quieran… relajemos un poco. Si los chicos se ponen mal, la familia se pone mal y esto es una bola que crece y no para. Es el momento para tratar de convertir esto en unas vacaciones en casa. Y después nos acomodaremos de a poco.

¿Cómo se imagina la vuelta a clase? ¿Y en qué fechas?

No va ser antes de septiembre. Seguramente va a ser escalonado. Los últimos años van a ser los primeros en volver y el resto, de a poquito, irá regresando. Me animaría a decir que los años intermedios ya terminaron su escolaridad este año. No le veo sentido a que vuelvan a la escuela en primavera. Es diferente la situación de los últimos años, que necesitan prepararse para la Universidad. Para el resto, habrá que cambiar el programa de estudios.

¿Recomendaría que los niños cursen en verano?

Si hay que recuperar tiempo, la verdad que sí, no habría problema. No sería descabellado.

¿Cómo se imagina el regreso a esa nueva normalidad?

El lugar clave será la escuela y creo que los docentes ayudan un montón para instalar las nuevas prácticas de cuidado. Y cuando los chicos aprenden, a su vez, enseñan. Hasta que esté la vacuna, y estemos vacunados, vamos a tener que establecer nuevas reglas. Esto va a tardar. También hay que ver cómo evoluciona la curva, en primavera la carga viral va a ser menor.