Por qué necesitamos actividad física, especialmente en la cuarentena

Dra. Julieta Russo, Instituto Fleni. Télam

La pandemia de COVID-19 es un momento sin precedentes en todo el mundo. Se considera al distanciamiento social como una de las estrategias sanitarias más eficaces para prevenir la propagación del virus. Desde que se dictó la cuarentena obligatoria la mayoría de las personas pasan gran parte de su tiempo en casa y tienen menos oportunidades de hacer actividad física. Aunque estas medidas de distanciamiento social son importantes y mandatorias en un momento como el que estamos pasando, nuestros cuerpos y mentes aún necesitan actividad física.

La Organización Mundial de la Salud considera actividad física a cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía.

Beneficios de una actividad física regular en los adultos

– Reduce el riesgo de hipertensión, cardiopatía coronaria, accidente cerebrovascular, diabetes, cáncer de mama y de colon, depresión y caídas;

– Mejora la fuerza ósea y muscular y aumenta el equilibrio, la flexibilidad y el estado físico. Para las personas mayores, las actividades que mejoran el equilibrio ayudan a prevenir caídas y lesiones;

– Aumenta el rendimiento cognitivo, las esferas anímicas y de salud mental, y los sentimientos generales además de ser un factor de protección para los cambios cognitivos y/o motores propios del envejecimiento o asociados a las enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson, entre otras.

– Es un determinante clave del gasto energético, y es por tanto fundamental para el equilibrio calórico y el control del peso.

Por lo tanto, la actividad física cuando es regular beneficia al cuerpo y la mente y puede reducir las condiciones que aumentan la susceptibilidad al COVID-19. Además, ayuda a equilibrar los niveles de cortisol, permite controlar el estrés al reducir los síntomas de ansiedad y depresión mejora el funcionamiento cognitivo y conductual, sobre todo en aquellas patologías neurológicas en quienes la ausencia de rutina y/o de actividades regulares pueden alterar el comportamiento diario.

Recomendaciones para profesionales de la salud

1. Ser conscientes del impacto del encierro en el bienestar mental y físico de las personas.

2. Considerar los aspectos de la fuerza muscular y el desacondicionamiento al evaluar a sus pacientes.

3. Indagar acerca de cambios en los niveles de ansiedad, los estados anímicos, las alteraciones en el sueño, tanto de los pacientes como de sus cuidadores o vínculos familiares más cercanos.

4. Supervisar el estado cognitivo y conductual de los pacientes, sobre todo en aquellos con compromiso cognitivo, ya que la falta de rutina, el encierro, la imposibilidad de ver a sus seres queridos podrían generar un deterioro o declinación funcional con respecto al estado previo al encierro.

5. Optimizar el bienestar general de los pacientes.