La CGT reivindicó el proyecto para declarar la trata de personas como delito de lesa humanidad

El secretario de Derechos Humanos de la CGT, Julio Piumato, ratificó que a la central obrera “todo lo humano le importa”. El dirigente del gremio judicial reivindicó el proyecto de ley presentado en septiembre de 2017 por la central obrera y la UEJN para que se declare de lesa humanidad el delito de trata de personas. Este jueves se conmemoró el Día Mundial contra el flagelo, informó el dirigente.

El dirigente judicial Julio Piumatto, secretario de DDHH de la CGT.

Cuarenta millones de personas son víctimas de la esclavitud moderna, de las cuales 25 millones cumplen trabajo forzoso -incluyendo las de trata para explotación laboral y sexual, de las cuales un tercio son menores-, y otras 15 millones sufren el matrimonio forzoso”, señaló Piumato en un documento.

El titular de la Unión Empleados de la Justicia de la Nación, reseñó en un comunicado que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instituyó el 30 de julio como Día Mundial contra la Trata de Personas para generar “mayor conciencia sobre la situación de las víctimas, promover y proteger sus derechos y adoptar medidas coordinadas, amplias y sistemáticas”, afirmó.

En representación de su gremio y de la CGT, Piumato presentó en septiembre de 2017 en la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) el proyecto de ley para que se declare de lesa humanidad la trata de personas y toda forma de esclavitud moderna, puntualizó este jueves en el documento de prensa.

La iniciativa respondió al compromiso asumido en la Cumbre de los Jueces sobre la trata de personas y el crimen organizado, que organizó la Academia Pontificia de Ciencias Sociales en Ciudad del Vaticano en junio de 2016.

Piumato indicó que el Observatorio del Trabajo de la CGT y la Comisión de Drogadependencia de la Comisión de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina asumieron “el compromiso de visualizar una de las peores formas de trabajo infantil forzoso: niños empleados por vendedores de drogas”.

“Ello ocurre en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, donde realizan reparto y vigilancia. Esos menores son también adictos”, concluyó el dirigente gremial.