La mitad de los docentes porteños cobra un 30% menos que la canasta básica

Por Demián Verduga

La mitad de los 60 mil docentes que trabajan en la Ciudad de Buenos Aires gana 32.800 pesos. Es decir: 10.000 pesos menos de lo que indica la canasta básica de pobreza que mide el propio Gobierno porteño. Desde ayer lunes 3 de agosto y hasta mañana, los maestros están realizando un cese de tareas. El motivo: la suspensión unilateral del acuerdo paritario que habían alcanzado en marzo con el Ejecutivo capitalino. Para este mes de julio debía aplicarse un aumento del 7 por ciento. Serían 2000 pesos más para los más de 30 mil docentes que, según los datos del sindicato UTE-Ctera, cobran el básico. Eso los habría dejado a 8.000 pesos de la canasta básica. Horacio Rodríguez Larreta lo suspendió. La excusa fue la caída de la recaudación producto de la crisis económica por la pandemia.

“Es una situación que nos preocupa mucho”, le dijo a Diario Z Ángelica Graciano, secretaria general de UTE-Ctera. “En este momento está cortado el diálogo con el gobierno. Ninguna de las mesas de trabajo que tenemos está funcionando”.

A la hora de analizar el resultado del cese de tareas, Graciano destacó: “Fue muy efectiva porque la comunidad está educativa (alumnos, padres) está dándonos su respaldo”.  

Graciano le sumó al tema del incumplimiento paritario otro dato. “Están cesanteando a quienes hacen suplencias. El viernes pasado dejaron de renovar 300 suplencias. En este momento no se están usando porque están suspendidas las clases, pero se les había garantizado que tendrían continuidad salarial. Casi todas las cesanteadas son mujeres y se las está dejando sin ingresos en medio de la pandemia”.  

La líder sindical remarcó que estas cesantías se suman a la lista de reclamos de los gremios, que también están exigiendo que se “garantice la conectividad” a todos los pibes.   

Durante los últimos años se instaló de modo insistente, por parte del Gobierno porteño, calcular el ingreso de un docente sumando dos cargos. La idea base que radica detrás de esta estrategia de comunicación es que un cargo docente equivale a unas 20 horas de clase semanales (4 horas diarias). Y que por lo tanto para trabajar ocho horas por día hay que tener dos cargos.

Es sabido que la tarea de los maestros fuera del aula es igual de intensa que cuando están delante de los alumnos. Sin embargo, la estrategia publicitaria de calcular el salario sumando dos cargos no fue dejada de lado nunca por parte del Gobierno porteño. Y es como una gota de agua en la roca que de a poco puede ir ingresando en el sentido común.  

Los maestros

Damián Dreschler es maestro de jardín. “Si no tengo por lo menos dos cargos no llego a fin de mes. Y yo tengo la suerte de tenerlos porque hay compañeros que no los consiguen”, le dijo a Diario Z. “Son unas 40 horas de clase semanales. Y sobre eso vienen  las reuniones de trabajo, preparar las clases y materiales, corregir”.

Al describir un día habitual (no en este contexto de pandemia), Damián remarcó: “Llegas a tu casa y hay cuestiones domésticas, la familia. Así que hay veces que a las 12 de la noche, cuando los chicos están dormidos, aparece el espacio para preparar las clases”.  

El impacto de la sobreexplotación es múltiple. “No tengo dudas de que la calidad de la educación aumentaría muchísimo si los maestros no tuvieran que dar tantas horas de clase para sobrevivir. La creatividad, las ideas para recrear los contenidos, es mucho más difícil que surja en docentes que están corriendo de una escuela a la otra y terminan todos los días extenuados”.

Patricia Rodríguez es maestra de secundario. Enseña Historia, Geografía, y Formación Ética Ciudadana. Tiene 11 cursos con un promedio de 30 alumnos en cada uno. “Una de las cosas de las que el gobierno se aprovecha es que la mayoría de los docentes tienen una gran vocación. Entonces siguen adelante. Pero es una realidad desgastante que trae incluso cuestiones de salud física, en la voz, por la cantidad de horas hablando alto, en la vista,  en la espalda”.  

Al preguntarle cuál sería, en una suerte de mundo ideal, la carga horaria que permitiría trabajar cuidando la salud y los tiempos para seguir formándose, imaginando proyectos, Patricia contestó: “No más 24 horas de clases. Lo que hay que entender es que el trabajo fuera de aula es más o menos equivalente a las horas de clase. Es decir que se duplica”.

La pandemia algún día no tan lejano pasará. Modificar las condiciones de trabajo de los maestros parece un desafío más difícil que el coronavirus.