Rodríguez Larreta confirmó, pero con restricciones, la adhesión al protocolo para la Interrupción Legal del Embarazo

Con 50 votos a favor del protocolo nacional de Interrupción Legal del Embarazo en la Legislatura, el gobierno porteño no tenía mucho margen para vetarlo. El 16 de julio la ley de adhesión al protocolo nacional para la interrupción legal del embarazo (ILE) fue votada por una mayoría aplastante. Exactamente por 50 votos a favor, 3 abstenciones y 7 votos en contra, que encabezó Agustín Forchieri, el jefe de la bancada oficialista. Algo que es infrecuente, el oficialismo votó dividido, con 17 votos positivos. Hasta las movilizaciones convocadas por las iglesias contra la ILE frente a la Legislatura fueron raquíticas.

Ayer, el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, en un largo texto que publicó en sus redes sociales, anunció que la Ciudad iba a adherir al protocolo. Pero dos medidas que también menciona son más que suficientes para dificultar el derecho a la interrupción legal del embarazo (ILE).

Una es la regulación del tiempo de gestación durante el cual se puede interrumpir un embarazo. La otra, una enérgica promoción de la objeción de conciencia institucional. Sin embargo, el jefe de Gobierno prueba ir más lejos y difusamente contempla incluso a los profesionales que “podrían optar por adherir a ese derecho“. Objeción institucional y objeción individual pueden ser una barrera infranqueable, sobre todo para las mujeres de menores recursos.

En paralelo, Rodríguez Larreta también anunció “un plan integral de prevención de embarazos no deseados, de acompañamiento a las madres durante el embarazo y de cuidado de los niños y niñas durante los primeros meses de vida“. A días de la muerte de una joven con un embarazo a término por falta de atención del SAME y, después, por falta de camas en el Hospital Fernández, esta parte del texto integra la columna “ver para creer”.

Promover la objeción de conciencia

Negro sobre blanco, el texto de Rodríguez Larreta informa que desde su gobierno se va a promover la objeción de conciencia tanto institucional como individual: “Vamos a precisar el ejercicio de la ILE en el contexto de instituciones con un ideario fundacional contrario a la práctica del aborto“, indicó y agregó: “Reafirmando el compromiso con la plena vigencia del derecho a la libertad de conciencia, y reconociendo que en la Ciudad existen diversas instituciones cuyos profesionales podrían optar por adherir a dicho derecho, instruí al Ministerio de Salud para que proceda a la creación de un programa de derivación de prácticas de ILE que ofrezca una alternativa a las instituciones antes mencionadas, garantizando a su vez el acceso a una práctica segura y oportuna a la persona embarazada”.

Regular el tiempo de gestación

Pero, además, Rodríguez Larreta explicó: “Vamos a establecer con más claridad los períodos gestacionales alcanzados por el Protocolo ILE y su relación con los métodos que el sistema de salud establezca como más adecuados a cada situación, así como las normas que regulan su ejercicio. En el año 2019, el 87% de los casos de ILE en la Ciudad se realizaron en el primer trimestre de gestación y un 13% en el segundo trimestre”.

El derecho a interrumpir un embarazo por causales fue consagrado por el Código Civil en el año 1921, cuando se legislaron las condiciones que lo permitían. No incluía ninguna restricción vinculada al “período gestacional”. Casi un siglo después, en 2012, la Corte Suprema volvió a refrendar ese derecho a través del llamado Fallo FAL. Y tampoco menciona el “tiempo gestacional”. El fallo FAL ordenó no judicializar la práctica y mandó a las autoridades sanitarias a implementar protocolos “para la concreta atención de los abortos no punibles a los efectos de remover todas las barreras administrativas o fácticas al acceso a los servicios médicos”. Tampoco menciona “tiempo gestacional”.

En 2018, ya el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad trató de imponer un límite temporal a este derecho centenario.