Encuentran restos de una rana que habitó hace 60 millones de años la Patagonia

Una rana tiene un promedio de vida de entre 10 y 12 años. Son anímales que hace mucho más tiempo que el ser humano habitan el planeta. Una nueva prueba de esto fue encontrada en la Patagonia. El hallazgo fue producto de una larga investigación de científicos del Conicet, que este viernes 7 de agosto publicó un artículo contando el proceso.    

En la publicación, el organismo dedicado a la ciencia cuenta que la localidad chubutense de Punta Peligro tiene “sedimentos del Banco Negro Inferior de la Formación Salamanca”. Destaca que suele ser muy visitada por equipos paleontológicos. “No solo por la riqueza y diversidad de su material fósil sino también porque los restos de fauna que se pueden encontrar corresponden a los comienzos de la Era Cenozoica”. Es la etapa geológica inmediatamente posterior a la extinción masiva de los dinosaurios, ocurrida hace 65 millones de años. “En aquellas rocas de unos 60 millones de años de antigüedad pueden hallarse distintos grupos de vertebrados, especialmente mamíferos y cocodrilos que sobrevivieron a la extinción y habitaron la Patagonia”.

La publicación del Conicet agrega que en el año 2002, en una expedición encabezada por el paleontólogo argentino Guillermo Rougier, investigador de la University of Louisville, “fueron hallados y extraídos restos fósiles de una rana”. “Se encontraban preservados en una estructura poco habitual. Los huesos del animal no se hallaban ni separados ni articulados sino que estaban anudados entre sí, lo cual resultaba llamativo”.

Ahora, dieciocho años después, la investigación coordinada por Paula Muzzopappa , investigadora del Conicet en el Centro de Ciencias Naturales, Ambientales y Antropológicas de la Universidad Maimónides cerró el círculo.

“Yo no me explicaba cómo podía ser que la rana se hubiera conservado de esa manera. Ahí fue cuando apareció Agustín Martinelli, investigador del Conicet en el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. Él comprendió que el fósil que estaba tratando de estudiar era en realidad, una egagrópila (una bola alimentaria). Esto explicaba la forma en que habían quedado anudados los huesos de la rana. Esto nos permitió seguir avanzando”, remarcó Mozzopappa.

 Y luego destacó: “Ciertas características de la pieza, como su forma, disposición, y el patrón de desgaste de los huesos en el interior, nos permitieron determinar que se trataba de una egagrópila  producida por un ave de presa que habitó la región en esa época”.

Es decir: lo encontrado en el 2002 por los científicos fueron los restos de la rana que un ave se había comido y que quedaron anudados en su estómago y no fueron digeridos.

Muzopappa contó a qué la familia a la que pertenecía la rana “estuvo presente en la Patagonia desde fines de la Era Mesozoica y luego de sobrevivir a la catástrofe que llevó a la extinción a los dinosaurios fue especialmente abundante en las faunas del patagónicas”. “Pero hace unos 15 millones de años este grupo de ranas se extinguió en el territorio argentino y quedó restringido al chileno”, explicó la investigadora.