Rosa Reina: “En una semana se duplicó la internación y casi se llenaron las terapias intensivas”

Por Franco Spinetta. Especial Diario Z

En una entrevista con Diario Z publicada el 22 de junio, Rosa Reina, la presidenta de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI), advirtió que los esfuerzos estaban puestos en “evitar que las unidades de terapia llegaran al 70 por ciento de ocupación” porque, “si sucede, vamos a estar muy mal”.

Hoy, con los números rozando ese umbral, Reina se muestra muy preocupada por el incremento de la demanda de las Unidades de Terapia Intensiva (UTI), sobre todo en la Ciudad y el Conurbano. “El porcentaje de camas ocupadas en el AMBA es del 66,4 por ciento. Hace una semana, estábamos en el 63 por ciento. El problema es que hay lugares donde estas ocupaciones están en el 80 o 90 por ciento”, advierte.

La situación en la Ciudad, según relevó la SATI en un informe que cruza datos del ámbito privado y público, es aún más compleja: el 85 por ciento de las UTI están ocupadas, entre pacientes con Covid-19 y otras patologías. Y si bien Reina aclara que se trata de porcentajes habituales para esta época del año, la dinámica pandémica le imprimió una fuerte dosis de incertidumbre: “Lo que vivimos hoy es imprevisible”.

¿Qué análisis hace de la situación de las UTI en el AMBA?

Estamos llenando las camas de terapia intensiva, con un incremento general de entre 20 a 50 pacientes por día, según los datos oficiales. Venimos subiendo, de 1.104 pacientes en generales a 1.207, el martes 4. La mayoría, obviamente, está en el AMBA. El porcentaje de camas ocupadas en esta región es del 66,4 por ciento; hace una semana, estábamos en el 63 por ciento. El problema es que hay lugares donde estas ocupaciones están en el 80 o 90 por ciento. Hay instituciones que están derivando pacientes a otras que tienen camas libres, pero también se están derivando a instituciones de mayor complejidad. Se trata de pacientes que están muy críticos, que por ahí necesitan otros servicios, como diálisis. Hay instituciones que no tienen esos servicios. Esto hace que se incremente el número de camas sobre todo en las instituciones de mayor complejidad, para pacientes que requieren otra atención, más allá de la asistencia respiratoria mecánica.

¿Hay problemas con el tiempo de las internaciones?

Sí. Son internaciones que se prolongan. La internación promedio está entre 15 a 20 días, algunos llegan a estar 30 días. Eso complica la rotación. Es decir, el porcentaje de ocupación más o menos se mantiene estable, pero si mirás cómo van incrementándose los números, la rotación es muy lenta. Estamos complicados.

¿Cómo está sobrellevando esta situación el personal?

Los intensivistas somos pocos, médicos, enfermeros y kinesiólogos, siempre fuimos pocos. Hay profesionales que se infectan y tienen que aislarse, entonces hay sobrecarga en el resto del personal. La verdad es que en este momento hay mucho estrés. Hay sobredemanda porque además están aumentando el número de camas y de respiradores, que está bien porque es la estrategia. Pero, lamentablemente, el número de personal no se puede incrementar con la misma facilidad. Entonces se sobrecarga de trabajo. El personal está viendo muchos más pacientes que los que debería ver. En este momento se vive un estrés importante.

Un informe de la SATI sobre sanatorios privados y hospitales públicos porteños dice que la ocupación de las UTI es del 85 por ciento, ¿es preocupante?

Para esta época del año, las terapias intensivas suelen estar en este nivel de internación, por las infecciones típicas de estos meses, las cirugías, politraumatizados. El tema es que a eso se agregan los pacientes con Covid-19. Hay terapias con pacientes con Covid que van retrasando su salida. Además los casos sospechosos también ingresan a la terapia de Covid. Si ese paciente luego da negativo se traslada a la terapia intensiva no-Covid. Ese movimiento también hace que aumente el número de cama ocupadas. Es un movimiento de pacientes que presiona sobre la disponibilidad de camas para no-covid.

¿Cuán preocupada está por la situación?

Estamos muy preocupados porque es un nivel de ocupación que habitualmente preocupa. Para esta época del año, nosotros sabemos que va a haber una cantidad de ingresos predecible. Más o menos, tenemos una previsión: vamos a tener equis porcentaje con pacientes con neumonía, equis de pacientes traumatizados, equis cantidad de cirugías. Cada terapia, hace una previsión del porcentaje de ocupación de acuerdo con cada época del año. El problema es que lo que vivimos hoy es imprevisible. Es lo que pasó: estábamos tranquilos, con una baja ocupación, y en una semana se duplicó y casi que se llenaron las terapias intensivas. Esa incertidumbre de llegar a la guardia y no saber cuántos van a derivar hoy… genera mucha preocupación. Es un día a día, estamos en alerta.

El miércoles hubo un récord de contagios.

Sí, terrible. Cuando lo vimos, dijimos, bueno, estos son los números…

El aumento de los casos genera más presión sobre las UTI…

Claro, obviamente. Porque significa que van a ingresar a los hospitales un 15 o 20 por ciento del total de contagiados. Y de ellos, un 5 o 6 por ciento terminan en terapia intensiva. Es el porcentaje previsible. Además, tenemos otros problemas: lamentablemente, se están retrasando los resultados para los casos sospechosos. Un paciente sospechoso de Covid ocupa una cama UTI-Covid cuatro o cinco días. Y luego el test le da negativo. Se están retrasando mucho.

Si el personal no puede incrementarse de la misma manera que la cantidad de camas, ¿dónde está el límite del sistema?

Lo que estamos haciendo es lo que se hizo en otras partes del mundo. Estamos incorporando personal no intensivista, a quienes se les brinda un entrenamiento básico para que colaboren con nosotros, para seguimiento, evaluación y control. Dejamos al intensivista para las prácticas propias de la especialidad. Tenemos mucha colaboración del personal, por suerte. Así trabajamos para ampliar los límites del sistema, ahí donde es finito.