Eduardo Galeano cumpliría 80 años e invitan a leerlo en las redes

¿Quién no llevó en su cartera, en su morral o en su corazón, alguna vez, Las venas abiertas de América latina? Una pregunta que pueden responder afirmativamente personas de todas las edades. Hasta el presidente norteamericano Barak Obama porque en 2009 el presidente venezolano Hugo Chávez se lo regaló.

Durante todo el día, y con el hashtag #Galeano, la editorial Siglo XXI invita a recordar al autor, compartiendo textos y lecturas en redes sociales.

Hoy, ese uruguayo de voz dulce y reflexiva, y pluma cultísima y mordaz, hubiera cumplido 80 años. Inició su carrera de periodista a principios de la década de 1960 en Marcha (1939-1974), el semanario de Carlos Quijano, que tuvo como secretario de dirección a Juan Carlos Onetti y que contaba con colaboradores como Mario Vargas Llosa, Mario Benedetti y Roberto Fernández Retamar. Durante dos años dirigió el diario Época y trabajó como jefe de redacción en University Press.

En diciembre de 1972, en un bar de Montevideo, Galeano se reunió con el empresario y coleccionista de arte Federico “Fico” Vogelius para crear la revista Crisis. El 27 de junio de 1973 el golpe militar de Juan María Bordaberry tomó el poder en Uruguay, el escritor fue encarcelado y luego obligado a salir del país. Se exilió en Argentina. Siguió a cargo de la dirección editorial de la revista Crisis, con colaboradores de distintos orígenes, pero sobre todo asociados a corrientes de izquierda y del peronismo. Con el tiempo se sumarían a la revista Aníbal Ford y Juan Gelman.

En el canal de YouTube de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, se puede ver una extensa entrevista a Galeano y, en este enlace, un autorreportaje realizado para TVCiudad.

El editor Carlos E. Díaz de Siglo XXI -el sello que dispone de los derechos sobre la obra del escritor- cuenta que un año antes de que Galeano muriera “en el verano de 2014 habíamos cerrado hasta el último detalle de ‘El cazador de historias’“. En este libro póstumo publicado en 2016, el narrador confiesa: “En 1970, presenté “Las venas abiertas de América Latina” al concurso de Casa de las Américas, en Cuba. Y perdí. Según el jurado, ese libro no era serio. En el 70, la izquierda identificaba todavía la seriedad con el aburrimiento”.

Las venas abiertas de América Latina” se publicó poco después del certamen “y tuvo la fortuna de ser muy elogiado por las dictaduras militares, que lo prohibieron“, escribe Galeano y agrega: “La verdad es que de ahí le viene el prestigio, porque hasta entonces no había vendido ejemplares, ni la familia lo compraba”, se sincera en “El cazador de historias”.

La obra se leía fervorosamente en las cárceles durante los primeros seis meses de la dictadura uruguaya: “Los censores uruguayos -se burló alguna vez Galeano- al ver el título, creyeron que estaban frente a un tratado de anatomía, y los libros de medicina no estaban prohibidos. Poco duró el error”.

En 1976, luego del golpe de Estado en Argentina, el nombre del escritor fue agregado a la “lista negra” de artistas e intelectuales prohibidos por el “Proceso de Reorganización Nacional”. Galeano se debió exiliar de nuevo, esta vez en España, donde empezó a escribir “la acusación literaria más poderosa del colonialismo en las Américas”, su famosa trilogía “Memoria del fuego”, compuesta por los libros: “Los nacimientos” (1982), “Las caras y las máscaras” (1984) y “El siglo del viento” (1986).