Rodríguez Larreta no aumentó los subsidios y “al under se nos hizo muy difícil”, dicen en los centros culturales

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

La actividad cultural fue, sin duda, una de las más perjudicadas por la pandemia de Covid-19. Todo el universo artístico de la Ciudad, una amplia gama que incluye desde músicos hasta técnicos y gastronómicos de las salas y centros culturales, están padeciendo una larga agonía que comenzó en marzo y que aún no tiene un horizonte de resolución. En este contexto, lanzaron la campaña #EmergenciaCulturalBA para reclamar al ministerio de Cultura “medidas urgentes de ayuda a nuestro sector”, ya que aseguran que, a pesar del estado crítico de los emprendimientos culturales, la respuesta del gobierno “ha sido el silencio”.

Desde el Movimiento de Espacios Culturales y Artísticos (MECA) señalan que la Ciudad no ha destinado ningún subsidio extra para paliar una situación extrema, que pone en riesgo de cierre a muchos espacios. “La falta de voluntad política es evidente. No falta plata, falta decisión política”, sentencian. En ese sentido, relativizan el lanzamiento de la línea de Funcionamiento de Espacios Culturales del programa Fondo Metropolitano de la Cultura, las Artes y las Ciencias, por el que unos 120 centros culturales recibirán apenas $19.037.800 para el pago de servicios y mantenimiento. Ya que se trata de una partida que ya estaba incorporada al presupuesto.

“No ha habido ayuda en la pandemia”

Desde el Ministerio de Cultura se abstuvieron de responder a los reclamos del sector y aseguraron que la Ciudad activó mecanismos de ayuda por la pandemia, a través de los programas de financiamiento de la plataforma Impulso Cultural, “los cuales tuvieron un refuerzo total entre todos sus programas de $46.906.000 sobre los $132.552.860 millones previstos de manera ordinaria”.

También lanzaron una serie de créditos del Banco Ciudad para la producción de filmes y cortometrajes, espectáculos teatrales y musicales, edición de libros, folletos y otras publicaciones, de hasta 500 mil pesos a una tasa del 12%.

“Recibimos el ATP del gobierno nacional. La Ciudad sólo nos dio el subsidio habitual de todos los años, a través de BA Música, que es algo que da todos los años para los gastos más importantes, y que sobre todo ha servido para paliar el aumento descomunal de los servicios. Pero no, no ha habido ayuda por la pandemia”, dice a Diario Z María Estela Monti, del espacio Circe, Fábrica de Arte, ubicado en Palermo. “El coronavirus nos agarró en medio de una mudanza, estábamos ampliándonos, habíamos firmado el contrato el 1 de marzo…” relata. Luego de que comprendieran de que “esto venía para largo”, inauguraron una tienda online, desde donde venden lo que habitualmente ofrecían en el bar.

Al protocolo sólo lo pueden cumplir grandes bandas

“Estamos intentando sostener el lugar, pero se hace muy cuesta arriba”, se lamenta Teresa Rodríguez, de Café Vinilo, una sala ubicada en Palermo que solía tener una nutrida agenda de espectáculos. “Tuvimos que rearmarnos, hicimos algunas actividades por zoom y de a poco estamos arrancando con el streaming, que no es tan sencillo. Vamos a ver cómo nos sale”, dice.

La falta de un panorama claro, señala Rodríguez, complejiza aún más la situación. “Nosotros recibimos el subsidio de BA Música, que es el de todos los años, que nos ayuda a sostener los gastos básicos, pero la estructura de Vinilo, así como estamos, no la podemos sostener porque hay muchas personas involucradas: técnicos de sonido, afinador de piano, gastronomía, proveedores. El universo de personas alrededor de Vinilo es muy amplio y es imposible sostenerlo en este contexto”, advierte. Acerca de la ayuda del gobierno porteño, Rodríguez apunta que “no hubo partida extraordinaria” y que el Vinilo, en particular, recibió menos dinero que otros años, ya que quedó afuera del subsidio del Fondo Metropolitano de las Artes.

“Es como ir subiendo la montaña, con nieve, con frío y con gente que te tira piedras desde la cima. Se nos está haciendo muy difícil subsistir”, dice Walter “El Tano” Coccaro, del Club Atlético Fernández Fierro (CAFF), ubicado en Almagro, un espacio clave para el under porteño. Para Coccaro las propuestas del Ministerio de Cultura, hasta ahora, fueron “muy pobres”. “Hubo muchas reuniones, videollamadas, pero lo primero que surgió fue un protocolo que sólo pueden cumplirlo grandes bandas y grandes producciones. Al under se nos hizo muy difícil”, cuenta.

Cóccaro explica: “Con los subsidios no zafamos, ahora apenas nos alcanza para pagar el alquiler, pero encima los dueños de los locales parece que no vivieran en este mundo, quieren aumentar el alquiler como si no hubiera una pandemia”. Rápidos de reflejos, al principio de la pandemia el CAFF, que funciona como una cooperativa, lanzó streaming el ciclo “Para no volvernos tan locos”, del que participaron numerosos artistas “amigos de la casa”, como Palo Pandolfo, Sofía Viola, Jorge Araujo, Luciana Jury y Julieta Laso, entre otros. Hicieron 18 shows, bajo la modalidad de “bono contribución”, que se repartía entre el club y los artistas. “Fue sólo un salvataje, pensando que esto iba a durar un par de meses”, señala Coccaro. “Cuando vimos que esto venía para largo, decidimos dejar de hacer los streaming y pensamos en armar la puesta en el CAFF, hacer un show con los protocolos, pero con buen sonido y buena imagen, para transmitirlo”, añade. Rápidamente, chocaron con las exigencias y la falta de ayuda del Estado: “Es muy difícil cumplir con los protocolos y las habilitaciones, el tiempo pasa y no tenemos ninguna ayuda del gobierno para poder estar habilitados y contar con todos los elementos necesarios. Decidimos por el momento, el CAFF está en stand by”.

A medida que pasan los meses, la situación de los productores culturales de la Ciudad, parece arrimarse al abismo. A la imposibilidad de concretar el encuentro en salas, donde llevar a cabo el viejo rito del hecho artístico, se le suma el “silencio” del gobierno porteño. “Estamos en la cuerda floja”, resume Coccaro.