Enrique Viale:”Costa Salguero era la última oportunidad de reconciliarse con el río”

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

“Con la venta de Costa Salguero están entregando las últimas hectáreas que podrían haberse destinado a espacio verde.” Enrique Viale, abogado y ambientalista, no duda que los proyectos que el Ejecutivo espera aprobar este jueves en la Legislatura, la concesión y venta de Costanera Norte y tres excepciones urbanísticas a cambio de seis millones dólares, son un “escándalo” que marcan una “degradación institucional” para una Ciudad con “problemas dramáticos en relación al acceso a la vivienda y los espacios verdes”. Viale enmarca estas iniciativas en un modelo de “extractivismo urbano”, signado por el impulso de grandes constructoras que buscan hacer un negocio millonario en el marco de la pandemia. “Y es un proyecto absolutamente innecesario, no viene a solucionar ninguno de los problemas de la Ciudad, no son viviendas sociales, no viene a urbanizar una villa, ni apunta a bajar el precio de los alquileres. Por el contrario, lo que viene es un negocio inmobiliario de miles de millones de dólares”, advierte.

¿Qué reflexión hace de los proyectos en discusión?

Con la venta de Costa Salguero, están entregando las últimas hectáreas que podrían haberse destinado a espacio verde. Y era la última oportunidad que tenía la Ciudad de reconciliarse con el Río de la Plata. No queda otro espacio. Era el gran parque costero que necesitaba la Ciudad, con el que podríamos aumentar casi 1 m2 de espacio verde por habitante de un plumazo. Estamos muy preocupados. La pandemia agarró a una ciudad de Buenos Aires colapsada. Nos dimos cuenta, estando metidos en nuestras casas, de que el espacio verde del barrio es fundamental. Y no lo tenemos: Almagro, Villa Crespo, Boedo, Balvanera. En Almagro tenemos 0,20 m2 de verde por habitante, es una locura. Durante muchos años, este gobierno hizo lo que quiso. Y hoy tiene encima una mayoría automática.

Una ciudad que tiene menos de 5 m2 de verde por habitante.

Buenos Aires tiene uno de los peores índices del mundo, en su condición de capital. En América Latina, junto con Lima, son las peores. En una ciudad en la que es cada vez más difícil alquilar y mucho menos acceder a la vivienda propia, vivimos prácticamente sin contacto con la naturaleza, a espaldas del río. Con la pandemia, esto se tornó mucho más dramático. Recuerdo que en las primeras autorizaciones para salir, el gobierno decía: “Pueden ir a un parque a 500 metros”. ¡Muy poca gente tiene un parque a esa distancia! Buenos Aires es una ciudad dominada por la cultura del automóvil, que destruyó durante la pandemia el sistema de EcoBici.

¿Qué explicación le da a esa decisión?

La verdad, es inexplicable. Hizo retroceder el sistema de bicis en este contexto; un sistema que era rescatable, más allá de que lo habían privatizado. Lo único bien que hicieron, en el marco de muchísima presión porque lo estaban haciendo otras capitales del mundo, fue abrir dos bicisendas más en Corrientes y Córdoba, con las que estamos de acuerdo. Pero es insuficiente. Hay que abrir todas las avenidas de la Ciudad a las bicicletas, sin excepción.

La concesión y venta de Costanera Norte, ¿es un signo más del extractivismo urbano?

Esto debería ser un escándalo. Hacen esto en el marco de una pandemia, con los vecinos intentando cuidar su salud. La primera lectura de este proyecto se votó en la última sesión antes de que terminara su anterior mandato, en el marco de la discusión de otros temas. Y la segunda lectura se hace ahora… ¿cómo vas a entregar 32 hectáreas de la Ciudad en el marco de una pandemia? El ataque contra los bienes públicos es constante, hace muchos años. Y los vecinos, en cada barrio, defienden lo que pueden.

¿Qué pierde la Ciudad con la venta de Costa Salguero?

Es la última posibilidad de tener un horizonte. Y es un proyecto absolutamente innecesario. No viene a solucionar ninguno de los problemas de la Ciudad. No son viviendas sociales. No viene a urbanizar una villa ni apunta a bajar el precio de los alquileres. Por el contrario, lo que viene es un negocio inmobiliario de miles de millones de dólares. Yo quiero que entendamos que esto está enmarcado en una cuestión de extractivismo urbano porque tiene la misma lógica que una mina a cielo abierto o varios pozos de fracking. Hablamos de corporaciones muy grandes con mucha llegada al poder público… estas cosas no son gratuitas, hay una gran degradación institucional.

¿Estos proyectos son legales?

El artículo 8 de la Constitución porteña dice claramente que los espacios que forman parte del contorno ribereño de la Ciudad son públicos, de libre acceso y circulación. ¿Qué pensarán los defensores de la República que van a votar esto en la Legislatura? No hay marchas, ni nada. Lousteau, la Coalición Cívica, más allá del macrismo, van a votar esto. Y los legisladores gozan de una impunidad impresionante. Votan cualquier cosa, nadie los conoce…

¿La Legislatura no tiene diálogo fluido con el resto de la Ciudad?

La mayoría no tiene idea de lo que pasa ahí adentro. Se están votando cosas escandalosas. Es como si Nueva York entregara una parte del Central Park… mañana va a haber medios oficialistas que van a tratar de explicar que esto es ganancia para los porteños, que se va a abrir la circulación en ese espacio. ¡Claro! Van a ser calles y veredas para quienes puedan comprar en ese lugar. Y el espacio verde va a ser el parque para quienes vivan ahí. A ver: ¡las 32 hectáreas son públicas! No es que, bueno, mirá qué lindo, nos “regalan” esta posibilidad. Es increíble, pero esto viene hace mucho.

Recién decía que esto no viene a resolver los principales problemas de la Ciudad, ¿cuáles son esos problemas?

La vivienda es clave. La clase media tiene problemas con los alquileres, también para acceder a la compra. Y cientos de miles de personas que viven en las villas, recordemos que durante el macrismo aumentaron su población en un 50 por ciento. Acá tenemos otra vez al extractivismo urbano: desde que el Pro gobierna la Ciudad, se construyeron 10 millones de m2, la población se mantuvo estable, pero aumentó drásticamente la población en villas. ¿Para qué se construyó? Hay un cuarto de la Ciudad que está vacía. Lo que se creó fue una especulación inmobiliaria cuya contracara es la emergencia habitacional, con miles de personas viviendo en la calle o en situaciones muy precarias. Hablamos de una Ciudad cuyo presupuesto per cápita es el mismo que el de Madrid. Y la otra cuestión dramática, es la falta de espacio verde. En las pocas plazas que tenemos, está prohibido pisar el pasto, tienen rejas, no son accesibles para los niños. Es muy hostil vivir en Buenos Aires.