Legisladores y vecinos denuncian graves problemas estructurales y tarifas impagables en el Barrio Olímpico

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

Filtraciones, humedad, pisos levantados, déficit de espacios verdes -¡en la comuna 8!-, inseguridad vial, tarifas astronómicas de luz y el acecho permanente del sistema UVA, que hace crecer mes a mes la deuda hipotecaria. El sueño de la casa propia convertido en una pesadilla.

Esa pesadilla es la que describen los vecinos del Barrio Olímpico, en Villa Soldati, un megaproyecto millonario de 1.050 viviendas, distribuidas en 29 edificios distribuidos en cinco bloques. Allí fueron albergados los atletas de los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018. Después, esas unidades fueron adjudicadas a un millar de familias de la Comuna 8, en un proceso de selección que ahora fue puesto en duda por legisladoras del Frente de Todos. Por este motivo, María Rosa Muiños y Cecilia Segura, presentaron dos pedidos de informes en la Legislatura.

Grecia es docente y estudiante de arquitectura. Vive en el Barrio Olímpico desde enero de este año. Ingresó al programa en 2018, luego de pagar nueve cuotas exigidas por el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) para demostrar “capacidad de ahorro”. Las cuotas arrancaron en 16 mil pesos por mes y terminaron en 26 mil, en una muestra de lo que luego sería el sistema UVA, un procedimiento crediticio implementado durante la presidencia de Mauricio Macri . “Yo pedí 3 millones de pesos y ahora debo 4,7 millones. Siempre nos preocupó el sistema, pero no teníamos otra forma de acceder a una vivienda. Si bien ahora están congeladas las cuotas, sabemos que es una agonía lenta”, explica.

A la preocupación por el crecimiento de la deuda hipotecaria, se le sumó la “sorpresa” por las abultadas boletas de luz. El conjunto habitacional construido por el IVC -a lo que suman otros inmuebles de la Corporación Buenos Aires Sur- es 100 por ciento eléctrico. Sin embargo, los vecinos insisten en que la empresa distribuidora, Edesur, comete “abusos” en la facturación y en las categorizaciones, que determinan el precio de la energía.

“Entre cuota crediticia y servicios, algunos vecinos están pagando 40 mil pesos”, revela Grecia. “Vivo en un dos ambientes y somos tres personas. Tenemos mucha luz natural, prendemos la luz eléctrica a la noche. No usamos aire acondicionado. Lo único que usamos es lo esencial: termotanque y cocina. Pero nos vienen entre 7 y 9 mil pesos por mes, nunca baja”, cuenta a Diario Z Andrea, vecina del complejo Lago Azul.  “Edesur nos cobra una multa por consumir más que el año pasado, cuando lógicamente no había nadie viviendo acá. Además creemos que está muy mal facturado”, agrega.

Lo atamos con alambre

Mientras tanto, los problemas de infraestructura florecen a cada paso. Grecia señala que hay “vicios ocultos, cañerías compartidas, levantamiento de pisos completo y filtraciones de humedad” en muchos de los departamentos. “Los techos verdes, defendidos por el gobierno, son un dolor de cabeza constante. La empresa no quiere hacerse cargo de las obras, con la excusa de la pandemia. La gente compró una vivienda garantizada por el IVC, pero convive con filtraciones y humedad y nadie se hace cargo”, apunta.

Hace un mes, luego de una lluvia torrencial, las cloacas “reventaron”. “La infraestructura no es acorde a las construcciones. Apenas un año después de habernos mudado, ya están rompiendo una avenida para solucionar un problema básico”, dice Grecia. Al respecto, Andrea asegura que cada vez que llueve, las cloacas de Lago Azul rebalsan y llegan “hasta la puerta del edificio”.

De lejos, el complejo de viviendas del Barrio Olímpico luce moderno, aireado y espacioso. Adentro, el déficit de espacios verdes comunes se volvió crítico durante la pandemia. Sin acceso al Parque de la Ciudad, cuyo perímetro está cercado por chapas, las mil familias disponen de apenas una plaza sin árboles y con pocos juegos para los niños. “En los días lindos, lógicamente, ese lugar se colma de gente porque es chico para la cantidad que vivimos acá. Es terrible”, cuenta Andrea.

Entre las torres, en los pulmones de cada manzana, afloran grandes espacios vacantes, también cercados por chapas. En reiteradas reuniones con las autoridades porteñas, los vecinos exigieron -sin éxito- que esos terrenos se convirtieran en espacios verdes y estacionamientos. “Quieren seguir edificando en terrenos que hoy están cercados. Nos oponemos y ellos nos llaman egoístas, pero la verdad es que los servicios hoy están colapsados”, dice Andrea. “Hoy los vecinos del barrio no tenemos acceso a los espacios verdes, no hay seguridad vial porque no hay siquiera un semáforo y tampoco tenemos estacionamientos. Queremos que cumplan con lo que se comprometieron”, añade Grecia.

Legislatura

Luego de una recorrida y de reunirse con los vecinos, María Rosa Muiños y Cecilia Segura, legisladoras porteñas del Frente de Todos (FdT), presentaron dos pedidos de informes sobre la situación dominial y los problemas de infraestructura del Barrio Olímpico.

“Las viviendas que entregó el gobierno porteño tienen gravísimas fallas de infraestructura y, por eso, todavía hay un edificio entero sin entregar. No se mudaron todas las personas y las cloacas ya desbordan”, sostiene Segura. Además, la ex titular de la Auditoría General de la Ciudad advierte que se “construyeron 1.050 viviendas, cuando en los costos y en el proyecto original estaban previstas 1.200; aún no se han entregado 297 departamentos”.

“Presentamos un pedido de informes sobre la operatoria crediticia y la forma de asignación de las unidades funcionales. Hay diferencias entre las asignaciones de la Corporación Buenos Aires Sur y del IVC, queremos saber por qué hubo criterios distintos”, dice a Diario Z Muiños. “La ley que asignaba los departamentos tenía ciertas especificidades, como la de vivir en la Comuna 8. Con posterioridad, en la reglamentación el gobierno dispuso que un 30 por ciento tenía que estar destinado a docentes, 30 por ciento a personal policial. Queremos saber si se ha cumplido. Nosotros creemos que no”, añade.

Por otra parte, Muiños señala que el Barrio Olímpico está hoy “aislado” del resto de la Ciudad, ya que por allí pasan pocas líneas de colectivos y nunca se completó la entrega de los locales comerciales que están en la planta baja de todos los edificios. “Es una situación que se agrava por la pandemia, los vecinos tienen que salir del barrio para hacer las compras”, agrega.

Por último, la diputada Claudia Neira, que acompañó los pedidos de informe, apunta que “especialmente nos preocupa la intención del Gobierno de entregar terrenos a privados para seguir construyendo viviendas sin mejorar las existentes, sin ampliar los espacios públicos tan necesarios ni reforzar el mantenimiento. La situación es preocupante porque se trata de un barrio con un gran potencial, que generó muchas expectativas por lo que significa concretar el sueño de la vivienda propia, pero el Gobierno de la Ciudad, en lugar de cuidarlo para que se integre a la zona sur de la Ciudad, lo tiene prácticamente abandonado”.