El 21 la enfermería va a un nuevo acampe por el salario y el pase a planta permanente

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

Hay cuestiones que ni siquiera la pandemia lograron modificar. La precariedad laboral para el sector de enfermería sigue vigente, a pesar del enorme esfuerzo que realizaron miles trabajadoras y trabajadores de la salud para contener una situación que, por momentos, rozó el colapso.

En la Ciudad de Buenos Aires, según datos oficiales, por lo menos 12.016 trabajadores dieron positivo en los test de coronavirus.

La primera línea de batalla contra el Covid-19, sin embargo, sigue al margen de la carrera de Salud, con sueldos que apenas superan los 30 mil pesos, jornadas de trabajo extenuantes y pluriempleo para cubrir la canasta básica. A esto se le ha sumado la incertidumbre de 1.500 puestos que fueron cubiertos para contener la crisis y cuyos contratos caducan el 30 de noviembre.

La baja de los contagios en la Ciudad, y la consecuente distensión del sistema, se condice con una nueva oleada de protestas de enfermeras y enfermeros que recomenzó el 21 de septiembre, luego de una violenta represión de la policía porteña a trabajadores movilizados en la Legislatura, sumado al paro general del 1° de octubre.

Los reclamos continuaron con una movilización de ATE la semana pasada hasta la sede de la Jefatura de Gobierno, en Parque Patricios. El jueves 16 hubo un acampe nutrido convocada por Enfermería Federal y sostenido por enfermeras Autoconvocadas del AMBA. Ahora se le sumará desde este miércoles 21 un acampe de la Asociación de Licenciados en Enfermería (ALE) en el mismo sitio.

“Basta de postergar a la enfermería de la Ciudad” es el eje de una campaña de ALE que cuenta con el apoyo de artistas y comunicadores, como Cecilia Roth, Damián De Santo, Lalo Mir, Marcela Feudale, entre otros, con la que buscan retomar la agenda por el reconocimiento profesional, salarial y laboral de la enfermería. Así lo explica Andrea Ramírez, enfermera del hospital Ramos Mejía y directiva de ALE: “Después de mucho reclamar, todavía el gobierno de Rodríguez Larreta sigue haciendo oídos sordos. Por eso nos movilizamos”.

La falta de respuestas, sumada a la represión sufrida en septiembre, generó malestar entre el personal de enfermería, que además carga con el peso de casi ocho meses de estrés pandémico. “El poder político nos da la espalda, pero los pacientes, otros sectores de trabajadores y referentes de la cultura y la comunicación nos apoyan. Se equivocan Larreta y el (ministro de Salud) Quirós si creen que nos van a desgastar por no atendernos”, asegura Carolina Cáceres, enfermera del Hospital Tornú.

Héctor Ortiz, enfermero, secretario general de ATE en el Hospital Durán e integrante del Frente de Salud, aporta que entre los reclamos del sector, además del reconocimiento profesional, figuran el pase a planta permanente de los trabajadores de enfermería, un “aumento salarial de emergencia para todos los trabajadores de la salud”, la reapertura de las paritarias (“no puede ser que haya sueldos de 32 mil pesos”, dice Ortiz) y la renovación de 1.500 contratos originados para enfrentar la pandemia, “porque nos vamos a quedar sin los servicios de enfermería en los hospitales”.

“No se habla de renovación y las enfermeras no saben qué pasará con su trabajo, es muy angustiante”, sostiene. A pesar de la baja de los contagios a nivel general, Ortiz asegura que los trabajadores continúan “siendo víctimas del Covid”. “Nos seguimos contagiando, las enfermeras están estresadas, cansadas y la mayoría tiene doble trabajo”, agrega.

Por último, como parte del mismo paquete de exigencias, los enfermeros denuncian una fuerte “discriminación” en el pago del bono de 5 mil pesos para trabajadores de la salud. El personal administrativo de los hospitales porteños, que debió concurrir a sus puestos de trabajo en pleno pico de la pandemia, quedaron exceptuados.