Jorge Aliaga

Jorge Aliaga: “Los chicos no viven solos, vuelven de la escuela y contagian a la familia”

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

“Desde mayo venimos diciendo que, en la medida en que no baje la cantidad de casos, lo único que sucede es que se acumulan muertos. Probablemente, la situación político-económica no dejó otra alternativa, entonces los gobiernos se limitaron a que no colapse el sistema de salud, como único logro”, dice Jorge Aliaga, físico, exdecano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y actual secretario de Planeamiento de la Universidad Nacional de Hurlingham.

Aliaga forma parte de la comunidad científica que se puso al frente del análisis de los datos del devenir de la pandemia en la Argentina. De la enorme cantidad de información disponible, Aliaga confirma que sólo hay “estimaciones” del verdadero estado de situación, debido a métodos arcaicos de carga de datos. Dice que, sobre esas proyecciones, el número real de contagios debe estar entre los cinco y ocho millones de personas.

El experto advierte que una eventual vuelta a clases podría agravar la situación. Además, plantea que la llegada del verano no necesariamente significa una merma en el ritmo de contagios. La actual estrategia, dice, “lo único que evita es un número de muertos adicionales: la gente que, con el sistema colapsado, se moriría igual”.

¿Eso está contabilizado?

El problema es que todas las mediciones tienen un “pero”. Uno podría decir “esta enfermedad tiene equis tasa de mortalidad”, entonces si subió mucho es por un excedente de gente que no se pudo tratar bien. Pero ese número cambia con la edad. Si tenés una población más envejecida, es razonable que ese número sea más alto. Tomemos un caso local. En la Villa 31 se contagió todo el mundo, reconocido por el propio ministro de Salud porteño, Fernán Quirós. Sin embargo, falleció mucha gente, pero no tanta como la que hubiese fallecido en el resto de la Ciudad de Buenos Aires si se hubiera dado el mismo nivel de contagios.

No hay un millón de contagiados, sino entre cinco y ocho millones. ¿Cómo lo sabemos? Porque si tenés tantos muertos, en realidad tuviste tantos contagios.

¿Porque la población es más joven en la villa?

En realidad, me parece más correcto decir que la gente mayor se murió antes de otras cosas, por sus condiciones de vida. En particular, el coronavirus afecta mucho más a la gente mayor, entonces ahí no encuentra a esa gente susceptible porque se murió antes.

¿Cómo tenemos que mirar los números entonces?

Es difícil de determinar porque nunca sabés si estás detectando todos los casos o todos los muertos. En algunos lugares se anotan los fallecidos, pero no como Covid. Argentina tiene un problema de base. A principios de septiembre se firmó un convenio entre el Registro Nacional de las Personas, ANSES y el ministerio de Salud, con la idea de digitalizar las partidas de defunción y las de nacimiento. Hoy las partidas de defunción son llenadas a mano, en papel, por el médico. Entonces, ANSES no se entera si vos te morís y por eso le piden a los jubilados que cuatro veces por año demuestren que están vivos. El último reporte anual que informa sobre los motivos de defunciones en la Argentina es de 2018 y se publicó en marzo de este año. Lleva más de un año recolectar esa información. Ahora va a haber un sistema en línea, con firma digital de los médicos, y van a poder llenar los partes. ANSES va a dejar de pedir la constancia de vida y el Ministerio de Salud va a saber en tiempo real de qué se muere la gente. En otros países esto ya se hace. En Argentina, con suerte, lo sabremos el año que viene.

¿Los números que tenemos ahora son una estimación?

Sí, todo lo que tenemos es una estimación. Hay colegas que en base al informe de muertos, y en base a la letalidad que se sabe que tiene esta enfermedad, pueden determinar cuántos contagios reales hubo. En realidad no hay un millón de contagiados, sino entre cinco y ocho millones. ¿Cómo lo sabemos? Porque si tenés tantos muertos, en realidad tuviste tantos contagios. Esa diferencia en el número de contagios, son en su mayoría jóvenes, que quizá no se dieron cuenta, no lo reportan. O también hubo gente con pocos recursos que, al no registrar un cuadro grave, no fue al médico.

En la Villa 31, si en junio se había contagiado el 53%, quiere decir que hoy ya se contagió todo el mundo.

Haciendo un racconto del manejo de la pandemia. Arrancamos con una cuarentena muy estricta, que en términos sanitarios fue exitosa.

Hubo algo que nos enteramos recién en mayo, cuando se abrió la base de datos, pero entiendo que el Ministerio de Salud lo tendría que haber visto antes. En esa base está la información de cuándo fue el inicio de los síntomas, que es muy diferente a cuándo lo reportás. Lo que vimos es que los casos a partir del 25 de marzo empezaron a bajar. Es decir, nosotros ya tuvimos un pico en marzo. El 1° de abril teníamos menos casos que el 25 de marzo. Y otro dato: la mayoría de los casos no estaban en el AMBA, sino en el interior. A partir de ahí, se empezaron a abrir actividades en el AMBA y los casos comenzaron, de a poquito, a subir. Primero en el Conurbano, después en la Ciudad, a fines de abril se dispara en las villas, explota en mayo. Fue muy claro en la Ciudad: hubo un pico en mayo y después cambió la dinámica.

¿Por qué?

Porque, como decía, en los barrios populares de la Ciudad la epidemia cursó de manera descontrolada. Casi tan rápido como si no se hubiese hecho nada para detenerla. Esto se da por las condiciones de vida, por el hacinamiento, la imposibilidad de aislarse, por compartir el baño. A mi lo que indigna es que el Gobierno de la Ciudad habla del éxito del Plan Detectar en las villas. El éxito fue en la Villa Azul de la provincia, donde se cerró todo y se contagió apenas el 15%. En la Villa 31, si en junio se había contagiado el 53%, quiere decir que hoy ya se contagió todo el mundo. Ese no es Plan Detectar, es el plan contagiar. Y no hubo un desastre sanitario de muertos porque no hay tanta gente mayor.

¿Cuál fue el rol del ministro Fernán Quirós?

Quirós hizo un mal diagnóstico a principios de julio. Y se asustó. Entonces el ministro dijo públicamente que creían que entre el 15 y el 20 por ciento de los habitantes de la Ciudad ya estaban contagiados. Al mismo tiempo, señaló que en Europa, con ese nivel de contagios, los casos empezaron a bajar y entonces auguró que en la Ciudad, en agosto, los casos también iban a empezar a bajar. Después no se habló más de eso. Primero, porque cuando midieron, ese no era el nivel real de contagios, y porque en Europa arrancó la segunda ola de contagios. Nada iba con esa hipótesis. En julio, cuando el sistema estuvo al borde del colapso, aceptaron bajar un poco el nivel de circulación, y con eso descomprimieron la situación. El resto del tiempo, mantuvieron el nivel de circulación lo suficientemente alto como para que el sistema económico funcione, pero sin colapsar el sistema de salud.

Si no bajás la cantidad de casos, no bajás la cantidad de muertos.

¿Eso está mal?

El problema es que esa estrategia no te baja la cantidad de casos. Y si no bajás la cantidad de casos, no bajás la cantidad de muertos. Es el argumento de la derecha, desde el principio: nos vamos a contagiar todos, es inevitable, entonces para qué vamos a sacrificar la economía.

Ese discurso, en una situación de emergencia económica y social, tiene mucha llegada y trasciende a las clases sociales.

Por supuesto, es que tiene lógica. Lo que pasó en los hechos, en definitiva, fue eso. Una búsqueda de inmunidad de rebaño, lentamente, sin matar a la economía. Lo único que se mantuvo es el trabajo a distancia de muchos empleados públicos y privados, ciertas restricciones al transporte público, sin clases presenciales, ni vuelos y transporte de larga distancia y no mucho más. Pero es mentira que la gente no pudo viajar de un lugar a otro.

¿Eso impulsó el crecimiento de los contagios?

Sin duda. Ahora estamos analizando la curva de Jujuy, que está cayendo muy rápido en el número de contagios, no como la Ciudad de Buenos Aires, que está cayendo pero de manera muy de a poquito porque sigue habiendo muchos contagios. En Jujuy, la única explicación que tenemos es que, como en la Villa 31, ya se contagiaron todos y que hay un montón de fallecidos que no se reportaron. Nos vamos a enterar el año que viene. La cuarentena se fue relajando y relajando. Un sector de la derecha extrema, tanto de Cambiemos como los terraplanistas libertarios, encontró una veta para protestar que no es local, sino internacional. Entonces en algún momento, el gobierno nacional decidió que apostaba a recuperar la economía, a que hubiera una vacuna o un tratamiento rápido. En el medio, bueno, habrá muertos.

En el medio, apareció el debate sobre la vuelta a clases.

(Interrumpe) Yo los escucho a Rodríguez Larreta y a Quirós y son genios de la comunicación. Se hizo una reivindicación de los “pobres chicos” que no iban a la escuela. Los chicos van dos veces por semana, dos horas, para socializar. Cero contenido, no es que repasan algo que no entendieron. Eso no es vuelta a clases, que siguen siendo por Zoom. Yo no digo que no sea importante. Pero esto no es por la educación, porque no hay contenidos de por medio. Y ellos quedan como que defienden esos valores.

En todos lados, aun con pocos casos, la vuelta a clases se tradujo en un aumento de los contagios.

Hay mucha presión para el regreso a clases. De empresas que pagan licencias, de adultos que necesitan volver al trabajo, de escuelas privadas que pierden alumnos. ¿Cuál es el riesgo del regreso a clases?

Lo que se vio en todos lados es que, aun con pocos casos, la vuelta a clases se tradujo en un aumento de los contagios. El caso de Israel es paradigmático. Tuvieron una explosión cuando volvieron a clases. No es verdad que los chicos no contagien. Sí es verdad que en general padecen cuadros leves. Pero los chicos no viven solos, vuelven a la casa y contagian a la familia. Otra cosa que no es verdad: no hay correlación entre síntoma y contagiosidad.

En los últimos días fue quedando cada vez más claro que, además del contagio por gotas y superficies, hay contagio por aerosoles.

¿Cómo sería?

Podés tener una alta carga viral, contagiar un montón, y no tener síntomas. Depende de muchas cosas. Todavía no se entiende muy bien por qué algunos hacen cuadros graves y otros no. No se sabe, pero sí se sabe que los chicos contagian y que no es un tema de carga viral baja. Es un tema complicado. Además, en los últimos días fue quedando cada vez más claro que, además del contagio por gotas y superficies, hay contagio por aerosoles. Se trata de pequeñas partículas de agua, de humedad, que se emiten no ya al gritar o al cantar, sino las comunes, cuando respiramos. Esas gotitas, se ha comprobado, también tienen virus. Si bien en menor cantidad y proporción, quedan mucho tiempo flotando.

¿Cuál sería la diferencia entre un tipo de contagio y el otro?

Para que a vos te contagie una gota de alguien que escupió tiene que pegarte en la boca o en los ojos. Con lo cual, la probabilidad de que eso ocurra, es relativamente baja. En cambio, si la gota queda flotando, por ejemplo si está con alguien en un estudio de TV durante dos horas, la probabilidad es más alta: durante esas dos horas, vos estás respirando y entonces esas gotitas te las llevás vos mismo hacia vos. Y las tragás, respirando. Hasta no hace mucho, esto se minimizaba. Ahora está claro que, todo lo que sea espacio cerrado, tiene esa peligrosidad al no haber renovación de aire. Por eso, en la Ciudad, lo que hacen es reunir a nueve chicos, en espacios abiertos, separados por metros y con barbijo. La verdad es que eso tiene poca peligrosidad.

Todo lo que sea espacio cerrado, tiene esa peligrosidad al no haber renovación de aire. Incluso en las casas, los aires acondicionados split sólo re-circulan el aire, no lo renuevan.

¿Un viaje en colectivo de larga distancia es viable?

Es una locura. Tengo discusiones respecto de los aviones, que tienen un sistema de recambio de aire, con filtrado. No es aire re-circulado. Ahora, en un micro no pasa eso. Incluso en las casas, los aires acondicionados split sólo re-circulan el aire, no lo renuevan. Hay papers de tipos de contagios en Corea, en restaurantes, que identificaron que se trataba de gente a la que le daba justo el chorro del aire acondicionado en la cara.

Cuando superamos el millón de contagios, se intentó demostrar que la cuarentena no funcionó.

Es increíble. Es de una deshonestidad intelectual muy grande. Si vos me decís, “mirá: es la economía o la salud porque no tenemos condiciones para privilegiar la salud, y si hay muertos, hay muertos”. Eso es honesto intelectualmente, te puede gustar más o menos. Sin embargo, dijeron que no pasaba nada, que era todo un verso, hablaron de “infectadura” y empujaron a la gente a salir. Ahora, dicen “qué barbaridad, tantos contagios y tantos muertos, no saben hacer nada”… es deshonesto.

Hablar de la cuarentena como si realmente se hubiera respetado.

Algo que se desmiente con las curvas de movilidad de Google y Apple, que no dejan de subir desde abril. Siempre hubo más movilidad, más gente en la calle. Hubo otra cosa que no se tuvo en cuenta. Ya nos olvidamos, pero una gran demanda, en abril, era que volvieran las personas varadas en el exterior. No se controló a esa gente para que hicieran cuarentena estricta. Hubo muchísimos asintomáticos que contagiaron a gente acá. Se repatriaron entre 30 y 40 mil personas. En ese momento teníamos 100 casos por día. Sólo con que uno estuviera asintomático, listo, se armó la rueda.

¿Vamos a tener un verano como el de Europa, con descenso de casos?

El virus no parece responder a una cuestión climática. En Manaos, norte de Brasil, fue terrible la ola de contagios. Lo que puede influir es que en verano, uno está menos en lugares cerrados. Está todo más ventilado. Ahora, si nos quedamos en lugares cerrados con aire acondicionado, de nuevo, no es algo bueno. Lo que vemos en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad, donde los casos están empezando a bajar, tiene que ver con que las personas que estuvieron exceptuadas o que se cuidaron menos, como los jóvenes, ya se contagiaron. Y hay una enorme cantidad de personas, mayoritariamente grandes, que se han estado cuidando. Si eso se mantiene, los casos van a seguir bajando. Si los que se están cuidando, se relajan, vamos a tener un rebrote. Y en el interior, compraron aquello de la “cuarentena eterna” de CABA, una cuarentena que nunca tuvieron en el interior. Entonces, cuando tenían que tomar las medidas de cerrar de manera estricta durante 15 o 20 días, la gente se les rebeló. Hubo marchas en muchos lados, incluso en lugares donde no quedaban camas de terapia, y aun así la gente no quería cerrar. Es muy difícil saber si van a poder contener el número de casos o si el sistema de salud va a colapsar. Lo único que está claro es que va a seguir habiendo casos y fallecidos.

Sin embargo, acaban de anunciar la temporada y mucha gente de la Ciudad irá a la costa.

Va a ser un problema si la gente que ya está en esos lugares, y los que llegan, no asuman que pueden estar contagiados y que por ende deben mantener todos los cuidados. En el interior de la provincia no hay capacidad sanitaria para atender un brote masivo. Están pensando en un sistema de detección de casos leves, para que rápidamente sean trasladados a Buenos Aires y no sean atendidos en la costa. Son todas medidas que tratan de sopesar el tema salud con el tema económico. Yo no digo que no sea posible. Ahora, después no nos quejemos si tenemos muertos. La gente se va a contagiar y muchos se van a morir. En la Argentina, de los casos confirmados -no de los contagiados, que es un número incierto- mayores de 70 años, muere uno de cada tres. Así de simple. Por supuesto, en los menores de 70, es diferente.

Jorge Aliaga