La Luna tiene millones de microcráteres con agua helada

La Luna contiene más agua de lo que creía. El agua se encuentra atrapada en forma de hielo en una multitud de microcráteres, revelaron este lunes dos estudios internacionales publicados en Nature Astronomy.

“Imagínese en la Luna, cerca de uno de sus polos: vería una miríada de pequeñas sombras que salpican la superficie; la mayoría de ellas son más pequeñas que una moneda. Cada una sería extremadamente fría, lo suficiente como para albergar hielo“, describió Paul Hayne, del departamento de astrofísica de la Universidad de Colorado, en Estados Unidos, según informó la agencia AFP.

“Hay decenas de miles de millones de estos pequeños cráteres, mientras que los más grandes son unos cientos“, detalló Hayne. Según explicaron, habría la misma temperatura en estos pequeños cráteres que en los grandes, que es de unos -160 °C.

De este modo, la superficie total de agua en la Luna abarcaría 40.000 km2, de los cuales el 60% están en el polo Sur, “lo que sugiere que el agua está más extendida en la Luna de lo que se creía”, explicó el investigador

Un segundo estudio de la misma revista científica informa que el agua probablemente vino de la caída de asteroides que chocaron contra la Luna hace miles de millones de años. Las moléculas de agua expulsadas durante la caída de estos cuerpos habrían caído al fondo de estos cráteres, donde quedaron “atrapadas para siempre” por el frío, explicó Francis Rocard, especialista en sistema solar del Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES).

Si se logra desarrollar técnicas de extracción, esto representaría un recurso potencial para futuras misiones espaciales, indicaron. “Se podría despegar de la Tierra, hacer una parada en la ‘estación de servicio’ que será la Lunar Gateway, desde donde se enviarían sondas a la superficie lunar para recoger agua y, así, abastecer a la tripulación que realiza el viaje a Marte”, aseguró Rocar.

“Esto abarataría el costo del programa, porque es más barato que llevar agua desde la Tierra”, explicó el astrofísico francés, haciendo hincapié en que el viaje a Marte dura seis meses.