Beto Pianelli: “No se puede sumar más circulación al subte, nadie controla el distanciamiento social”

Por Demián Verduga

La semana pasada una formación de la Línea E del subte de Buenos Aires descarriló en la estación Independencia. En ese momento, los Metrodelegados aseguraron que de haber sucedido con varios pasajeros viajando y en el túnel, o cruzándose con un tren de sentido contrario, “podría haber sido una tragedia”.

A esto se suman los problemas con el asbesto, tareas y estudios médicos que quedaron parados desde el inicio de la pandemia. Y la decisión del gobierno porteño de sumar actividades. Esto casi inexorablemente traerá más utilización del transporte público.  “El Gobierno de la Ciudad quería sumar más formaciones para noviembre, pero no es posible”, le dijo a Diario Z Roberto (Beto) Pianelli, secretario general de Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro.

-¿Qué posición tiene respecto de sumar más formaciones por las reaperturas que hizo el Gobierno porteño?

-El problema es el control para garantizar el distanciamiento social. No hay nadie que controle. Y es muy difícil. En las cabeceras puede ser que encuentres alguien que pida los permisos, pero no en el resto de las estaciones. Tampoco está bien señalizado qué lugar se puede ocupar y cuál no en los vagones. O si hay que dejar un asiento entre pasajero y pasajero. Es decir, no están dada las condiciones para agregar más movimiento. El tema es que como Horacio Rodríguez Larreta habilitó tantas actividades, ahora quiere ampliar las posibilidades de utilización del transporte público. 

Hay un tema con los aires acondicionados…

-Sí. Estamos pidiendo una audiencia. Hay cuatro líneas y la mitad de otra que tienen aire acondicionado que en general se utiliza. Si es verdad que hay que ponerles filtro especial para garantizar que no sean reproductores de un aire viciado, no podemos ampliar la cantidad de formaciones antes de arreglar  eso.

-La semana pasada hubo en descarrilamiento en la Línea E. ¿Fue un hecho fortuito o es un riesgo latente en esa línea?      

-Es un tema de la Línea E, que recorre la zona Sur de la Ciudad, en la que viajan sectores menos pudientes. Son coches muy viejos. Había un plan de reconversión para sacar esos trenes que son de la década del ’60. No se pudo hacer en medio de la pandemia y decidieron utilizar una de estas formaciones. Y pasó lo que pasó. No tenemos claro el motivo técnico del incidente porque no nos han dejado participar de los peritajes. Si descarrila es porque algo anda mal. Si eso hubiera pasado en el túnel, la formación se hubiera caído hacia un costado. Lo cierto es que la Línea E está totalmente abandonada. Es la que menos trenes tiene. Hace falta un plan de inversión sobre esa línea. Ninguna estación tiene ascensor, por ejemplo, para discapacitados.

-¿Qué pasó con las formaciones con asbesto y la situación de salud de los trabajadores?

-Desde que empezó la pandemia todo quedó frenado. También se interrumpieron los estudios sobre el impacto en la salud de los trabajadores por haber tenido contacto con el asbesto. A nuestro entender falta hacerle esos análisis alrededor de 1000 de nuestros compañeros. Para la empresa faltan menos porque elaboraron una lista de 1200 que tuvieron contacto. En el relevamiento que hicimos nosotros nos da 3000. Pero todo quedó parado por la pandemia.

Sobre los estudios que ya se hicieron, ¿cuántos presentan consecuencias por haber tenido contacto con el tóxico?

-Alrededor de 30 trabajadores.