Martín Hojman: “El problema de un rebrote de Covid es que te agarra cansado”

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

“Hay muchas posibilidades de que haya un rebrote, claro”, dice Martín Hojman, médico del Hospital Rivadavia, integrante de la Sociedad Argentina de Infectología y coordinador de la Red de Infectología de la Ciudad. Hojman concuerda con el ministro de Salud de la Ciudad, Fernán Quirós, que el lunes, por primera vez, admitió la posibilidad de que haya una segunda ola de contagios de COVID. A pesar de que los contagios en la Ciudad están descendiendo de manera sostenida, la pandemia “no terminó” y, por eso, “hay que incentivar el testeo, el aislamiento y seguir insistiendo en las medidas del distanciamiento social”, explica.

A pesar de que se habilitan los gimnasios, y a pesar de los protocolos, ir a entrenar tiene un riesgo mayor que no hacerlo. Hay que tratar de evitarlo.

¿Por qué sucedería una segunda ola?

Está pasando en Europa. La situación tiende a relajarse cuando bajan los casos, y es lo que está sucediendo ahora. La conciencia se va aflojando, al permitir más actividades. Me parece que la sensación es que la cosa no es tan grave o que ya pasó. Entonces, cuando se da ese relajamiento, la transmisión viral aumenta y las posibilidades de una segunda vuelta son reales. Si pasó en Europa, es muy probable que pase acá. La única ventaja que podemos llegar a tener, es la aparición de la vacuna. En Europa está terminando el verano, la gente se vuelve a juntar en espacios cerrados y está menos al aire libre. Esa es una de las causas del aumento de los casos. Acá, cuando pase el verano, tal vez tengamos la suerte de tener la vacuna.

¿Y qué se debe hacer hasta entonces?

Lo que dice Quirós está bien. Hay que estar pensando en la posibilidad de una segunda ola. Hay que incentivar el testeo, el aislamiento y seguir insistiendo en las medidas del distanciamiento social.

¿No suena contradictorio cuando en paralelo se siguen abriendo actividades?

Me parece difícil que se cumplan las medidas. Hay una instalación muy fuerte de algunos enunciados falsos. Mucha gente cree que esto es mentira, hablan de la falta de libertad. Todo esto contribuye con el hartazgo, que es real. A su vez, esto contrasta con la realidad porque, en concreto, hay muy pocas cosas que no se pueden hacer. Lo malo es que se realizan fiestas clandestinas, las reuniones multitudinarias. Yo entiendo la liberación de actividades, entiendo que hasta hay una justificación desde el punto de vista epidemiológico. Ahora, el tema es, ¿se puede volver atrás? ¿Es el mensaje correcto el que se está dando?

¿Cuál es la respuesta?

La verdad es que la Ciudad está mejor. Es real. Hay menos camas ocupadas, hay menos diagnósticos, a pesar de los problemas que hubo con los números, como en todos los distritos. La situación, desde hace algunas semanas, es más favorable. Y está bien que se liberen actividades. Por ejemplo, los gimnasios que están cerrados desde marzo. El problema es que, desde mi punto de vista, no se plantean bien estas aperturas. A pesar de que se habilitan los gimnasios, y a pesar de los protocolos, ir a entrenar tiene un riesgo mayor que no hacerlo. El riesgo está. No es que a partir de ahora podemos ir a los gimnasios y a comer a lugares cerrados porque no hay riesgo. No. Hay que insistir con esto. El riesgo es real y hay que tratar de evitarlo.

Como si la simple habilitación de la actividad significara el fin de la posibilidad de contagio.

Exacto. Si te dejan hacer alguna actividad ahora, hacelo bien, con todos los cuidados. Pero no hagamos lo que no se puede. El mensaje tiene que ser: al mínimo síntoma, consultar, no dejar pasar nada de eso. El testeo y el rastreo, buscar los contactos, y los contactos de los contactos. Aislar a las personas que necesitan estar aisladas. Que la gente no se olvide que esto sigue, el mensaje tiene que ser más claro.

¿Por qué en la Ciudad se produjo, primero la estabilización, y luego un descenso lento de los contagios? Si lo comparamos con otros distritos, por ejemplo Jujuy, que tuvo un ascenso exponencial y una baja muy veloz.

Todo lo que podemos decir hoy es conjetural. En realidad, creo que es algo multifactorial. Se empezaron a mejorar los testeos, rastreos y aislamientos. Por otro lado, siempre se fueron abriendo actividades. Entonces es como un balde con un agujerito: metés agua por un lado, y sale otro. Así mantuvieron ese ritmo. Y en realidad, no está mal porque así lograron mantener un sistema de salud sin colapsar.

¿No se puede frenar la transmisión viral?

Es utópico. Nos tenemos que quedar todos encerrados y no salir por un tiempo largo. Es imposible. Por un lado, hubo mucha gente que tomó conciencia, todos conocemos a alguien que tuvo Covid. Por el otro, hubo un bombardeo mediático constante que buscaba echar todo para atrás, que nos desacreditaba permanentemente. El otro día Jorge Lanata dijo barbaridades sobre los infectólogos, que ahora desaparecimos, que nos escapamos porque fracasamos. Es un canalla. Pero bueno, ese equilibrio entre personas que se cuidaron y las que no, mantuvo la situación. De todas maneras, son todas conjeturas, es muy difícil de analizar. Creo que nos va a llevar muchos años entender qué es lo que pasó, desde todo punto de vista: el comportamiento de la gente, de los médicos, del periodismo. Todos estamos aprendiendo sobre la marcha, no sólo del virus, sino cómo funcionan el resto de las cosas.

Salvo que pase algo extraordinario, el sistema de salud parece haber aguantado el embate.

La verdad que sí. Y fue por dos motivos. Primero, porque se ampliaron las infraestructuras, los aparatos, aparecieron los fondos que parecía no existían para la salud pública. Y segundo, porque los profesionales de la salud…. dejaron todo. La resistencia, el grado de perseverancia es admirable. Mal pagos, maltratados, en condiciones malísimas, pero ahí estamos. No colapsamos. Por más que estamos muertos, los terapistas…. están destruidos, y es verdad, yo los veo. Están bancándola y siguen ahí porque todavía falta. Parece que la cosa cambió, y cambió, pero en los hospitales sigue siendo muy intenso. Esto no termina, no termina y no termina. Es duro.

¿En algún momento le dio la sensación de que el sistema no iba a aguantar?

No lo vi cercano en ningún momento. Conozco algunos hospitales de la Ciudad que llegaron al ciento por ciento. Escuché sobre casos de ambulancias que dieron vueltas algunas horas para encontrar lugar. Pero también la Ciudad creó un sistema con distintas opciones de derivación. Nunca esperé ver muertos tirados en la calle ni personas internadas en los pasillos. No pasó. No colapsamos pero, ojo: esto todavía no terminó.

¿Estamos peor parados para un rebrote?

Sí, porque la gente ya está podrida y relajada. Y ese es el problema de la segunda ola: te agarra cansado. Acá, cuando en marzo ponían las fosas comunes de otros países, la gente se asustó y se quedó adentro. Pero eso no va a volver a pasar, de eso estoy seguro.