Dictamen unánime de la ley que permite el autocultivo medicinal de cannabis

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

Con cuatro años de retraso, la Legislatura porteña avanza en la adhesión de la legislación local a la ley nacional que regula el uso del cannabis medicinal. En un plenario de comisiones, los diputados porteños consensuaron un proyecto que podría ser aprobado en la próxima sesión. La versión local establece las bases para el uso “informado y seguro” del cannabis y abre la puerta para el autocultivo, algo que fue excluido de la normativa nacional.

Las comisiones de Salud y Presupuesto trataron hoy dos proyectos. Uno de María Rosa Muiños (Frente de Todos), que promovía la adhesión a la Ley Nacional 27.350, y otro de Leandro Halperín (UCR-Evolución), quien proponía un marco regulatorio propio para la Ciudad. El principal debate se centró en la posibilidad de regular el autocultivo, algo que las organizaciones -con Mamá Cultiva a la cabeza- reclaman para hacer pleno uso del cannabis medicinal.

“Muchas familias todavía son criminalizadas y el Estado puede ofrecerles una mejor cara que mandarles policías. Eso es lo que estamos proponiendo hoy en esta Legislatura”, señaló Halperín.

Finalmente, los legisladores consensuaron un proyecto que “le da preeminencia a la salud cuando haya algún conflicto” entre el permiso de uso de cannabis medicinal y la ley de Estupefacientes, que incluye a esta sustancia en su larga lista de prohibiciones.

En el texto final se incluyó el artículo 6, que autoriza el cultivo personal a los “pacientes, sus tutores, curadores o representantes legales (…) en las cantidades y formas que determine la legislación vigente”, previa autorización de la autoridad de control. Otro párrafo prevé un acompañamiento del Estado a quienes lo realicen. La iniciativa plantea que el Estado de la Ciudad deberá promover la investigación en universidades y hospitales públicos.

Muiños destacó que esta ley pretende la “ampliación de derechos”. “Es muy satisfactorio, en este año tan crítico, avanzar en temas tan delicados y sensibles. Esperamos votarlo lo más pronto posible”, dijo. Según fuentes parlamentarias, el proyecto entraría al recinto el 12 de noviembre para su aprobación unánime.

Valeria Salech, referente de Mamá Cultiva, la organización que acompañó el proyecto impulsado por Halperín, advirtió a Diario Z que la versión que obtuvo dictamen “es algo menos ambiciosa”. Sin embargo, Salech consideró que es un avance ya que la Ciudad y Córdoba “son las únicas dos que todavía no adhirieron a la Ley 27.350, que ya tiene cuatro años. Esto viene muy demorado”.

Sobre la posibilidad de que las familias porteñas obtengan la autorización para el autocultivo, Salech señaló que “falta regular el transporte de cannabis”. Esto es, legislar la posibilidad de circular con la sustancia sin riesgo de que la policía la detenga. “Falta cultivo en red o para terceros, por ejemplo. Yo cultivo para mi mamá que vive en otro domicilio”, añadió. Por último, pidió “que las autorizaciones no se conviertan en trabas burocráticas”.

Carlos Damin, jefe de Toxicología del Hospital Fernández, fue uno de los disertantes en los debates parlamentarios. “La adhesión a la ley nacional es una buena idea: hay que facilitarle el cannabis a la gente que tiene alguna dolencia y necesita del cannabis, en aquellas afecciones para las que hay evidencia científica concreta. Espero que la Legislatura se pronuncie a favor rápidamente”, dijo a Diario Z.

Sin embargo, Damin consideró que para el “autocultivo hay que discutir una ley nacional, no es el momento ahora”, en relación a un proyecto de la diputada nacional Carolina Gaillard (Frente de Todos), con el que se intentará subsanar los aspectos que quedaron afuera de la ley votada hace cuatro años.

Bastante más crítico con el proyecto que avanzó en la Legislatura fue el neurólogo infantil del Hospital Gutiérrez, Carlos Magdalena, férreo defensor del uso del cannabis medicinal. “Hay huecos negros”, señaló a Diario Z.  “Vivimos una pandemia de los trastornos del espectro autista, la regulación conductual, la demencia, el síndrome tourette, parkinson, el shock postraumático emocional, los cuadros agudos de psicosis. Todo eso debe estar mejor enunciado y no lo está, en mi modesta opinión. Es necesario incluir los beneficios importantes del cannabis para la osteoartrosis severa, el Lupus, la artritis, entre muchas otras patologías”.

Debemos alentar e impulsar la producción pública de los laboratorios estatales, de todos los derivados: aceites, tinturas, cremas, pomadas. En la Ciudad hay capacidad para hacerlo”, indicó. Para Magdalena, si bien el proyecto de la Legislatura porteña permite el autocultivo, es importante “incluir la asistencia del Estado para que haga convenios con las universidades o el INTA para realizar los estudios de cromatografías, así medir los cannabinoides, los controles de bioseguridad de la tierra. No queremos autocultivo de precariedad, de supervivencia, sino un autocultivo de excelencia”.

Por último, el especialista advirtió que entre la comunidad médica “hay un negacionismo brutal”. “Hay que hacer una capacitación obligatoria de la fuerza laboral sanitaria. También hay que trabajar sobre las fuerzas de seguridad, todas ellas, y el Poder Judicial, que están atravesados por una lógica punitivista. El cannabis tiene más de 50 aplicaciones terapéuticas, es una planta maravillosa. Me parece que al proyecto le falta fuerza”.