Rodrigo Quiroga: “Casi sin restricciones, en 8 barrios porteños los casos de Covid han comenzado a subir”

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

El pronóstico se cumplió. “Siendo realistas, tendremos entre 25 o 30 mil muertos a finales de octubre, si no se toman medidas ya. Hay que actuar ahora, en las próximas dos semanas.” El bioinformático Rodrigo Quiroga le dijo esto a Diario Z  en una entrevista publicada el 8 de septiembre. Su proyección, basada en el minucioso análisis de datos oficiales que junto a otros expertos van desplegando en http://sedcovid.exp.dc.uba.ar/dash/, lamentablemente fue certero. Ahora, Quiroga volvió a advertir, desde su cuenta de Twitter, sobre un cambio de tendencia en la Ciudad: por primera vez desde agosto, los casos en al menos ocho barrios porteños cambiaron su tendencia y empezaron a subir. Más exactamente: Belgrano, Balvanera, La Boca, Colegiales, Núñez, Villa Urquiza, Constitución y San Nicolás.

“Para que aumenten los casos, depende de cuatro factores: cuidados, restricción de actividades -que prácticamente ya no hay-, el porcentaje de inmunizados y el factor estacional. En el caso de la Ciudad, nosotros vemos que se sacan restricciones, hay un relajamiento de los cuidados. Entonces sucede que en los barrios donde había menor porcentaje de infectados, están subiendo los casos”, explica a Diario Z.

El investigador del Conicet se ha convertido, durante la pandemia, en una referencia del análisis de las tendencias. Quiroga adelanta posibles escenarios y formula sugerencias: “Para que sigan bajando los casos, hay que sostener, al menos, las restricciones y los cuidados. Si sacamos restricciones y se relajan los cuidados, los casos dejan de bajar, que es lo que está pasando ahora”. Y agrega: “Creo que no podemos relajar cuidados hasta marzo o abril de 2021”.

¿Qué está evaluando sobre el comportamiento de la pandemia?

A nivel nacional, los casos están estabilizados. Ya no están bajando como lo venían haciendo. En particular, en la Ciudad, lo que se ve es un aumento de casos en barrios de zona norte, que ocurren en el tiempo esperado en relación a los efectos de la última tanda de aperturas. El 26 de octubre se habilitaron gimnasios, bares y restaurantes puertas adentro. Todas situaciones que podrían generar nuevos contagios, concretamente una semana después, alrededor del 3 de noviembre. Ese día justamente empiezan a aumentar los casos en Belgrano, Núñez, Colegiales.

Siguiendo la secuencia, ¿en los próximos días seguirán aumentando?

Sí, desde el 3 de noviembre han ido aumentando. Si uno toma la fecha de diagnóstico, que es más precisa que la fecha de reporte, lo que se ve es un instrumento. La macana de esos datos es que no están consolidados. Los últimos disponibles son del 11 de noviembre. Desde el 3 a esa fecha, son 8 los barrios donde hay aumento de casos.

¿Es sólo consecuencia de las aperturas?

No, creo que hay un efecto a nivel nacional: se han relajado con los cuidados. Eso es bastante claro en otras provincias, como Santa Fe, donde estaban bajando rápido los casos, pero ahora el descenso se ha frenado. Esto coincide con un relajamiento generalizado. En la Ciudad se acopla este fenómeno con las aperturas. Para que aumenten los casos, depende de cuatro factores: cuidados, restricción de actividades -que prácticamente ya no hay-, el porcentaje de inmunizados y el factor estacional. Esto, combinado, hace que suban o bajen los casos. En el caso de la Ciudad, nosotros vemos que se sacan restricciones, hay un relajamiento de los cuidados, entonces sucede que en los barrios donde había menor porcentaje de infectados, están subiendo los casos.

Teniendo en cuenta este diagnóstico, ¿cómo llegaremos al verano?

Para que sigan bajando los casos, hay que sostener, al menos, las restricciones y los cuidados. Si sacamos restricciones y se relajan los cuidados, los casos dejan de bajar, que es lo que está pasando ahora. Nosotros necesitamos que sigan bajando, como lo venían haciendo, para tener un verano más tranquilo.

El sociólogo Daniel Feierstein ha advertido de que hay una sensación generalizada de que la Covid-19 “ya fue”.

Concuerdo totalmente con Daniel: tenemos que entender que el momento de decir “ya fue” va a ser cuando tengamos gran parte de la población vacunada, y no antes. Incluso, la vacuna no es una solución de un día para el otro. Va a llevar tiempo, la mayoría de las vacunas implican dos dosis, con una ventana de un mes… la verdad es que falta. Falta mucho.

¿Cuánto?

Yo creo que no podemos relajar cuidados hasta marzo o abril de 2021. En ese sentido, hay que asumir esto si queremos evitar más infectados y, por lo tanto, más fallecidos.

En una entrevista con Diario Z, durante septiembre, usted dijo que a finales de octubre íbamos a tener 30 mil muertos si no se tomaban medidas, ¿por qué no se pudo evitar?

Siempre quiero creer que las cosas se pueden hacer mejor. Una cosa que es cierta es que se pueden tomar medidas restrictivas y que la población no responda. En ese sentido, hay que reconocerlo. Estamos en una situación en la que mucha gente niega lo que estamos viviendo, lo minimizan y naturalizan tener 200 o 300 muertos por día. La percepción del riesgo por parte de la población está totalmente desconectada de lo que uno esperaría, de acuerdo con la realidad. En lo que sí creo que se está fallando, y recién ahora se está revirtiendo, es en comunicarle a la población cuáles son las situaciones de alto riesgo de contagio que hay que evitar.

¿Cuáles son esas situaciones?

Evitar reuniones puertas adentro. Hay que hacerlas afuera, con la menor cantidad de personas posible, lo más espaciadas en el tiempo entre una y otra y siempre con barbijo. Si sólo hiciéramos eso, estaríamos mucho mejor. Me parece que los gobiernos no han hecho campañas masivas que comuniquen esto. Recién ahora comenzaron a hacer propagandas de este tipo.

La percepción es que se dejó de hablar del tema.

Exactamente. La cuestión pasa por ahí: estamos todos significativamente podridos de esta situación, pero hay que hacerse cargo. Hay que comunicar maneras de reducir daños. Muy poca gente se queda recluida en la casa. Si van a haber reuniones, hay que tratar de que sea de la manera más responsable posible. Esto nos permitiría llegar tranquilos a las fiestas. En particular, para esas fechas, estamos promoviendo que suspendamos reuniones sociales entre el 13 y el 23 de diciembre, voluntariamente, de manera de llegar a la Navidad lo más tranquilos posible para poder juntarnos con personas que son grupo de riesgo. Si todos hacemos esto, vamos a ser poquitos los que vamos a llegar contagiados al 24.

La apertura turística, ¿implicará un aumento de casos?

Siempre la movilización de personas entre ciudades o pueblos con distinta circulación viral hacia lugares de menos circulación viral, hace que se produzca un aumento. Esto puede llegar a ser un problema. Es muy posible que se produzcan brotes. El otro problema para el verano, es el transporte. Moverse en un auto, en un viaje largo, es un riesgo: si hay alguien infectado, es muy probable que contagie al resto. Y el otro foco son los colectivos de larga distancia, que son muy riesgosos: si hay alguien contagiado, es probable que infecte a cuatro o cinco. Eso es muy complicado. El Ministerio de Transporte sacó una resolución diciendo que los transportes tienen que ir con las ventanillas abiertas. La verdad no sé si es suficiente.