Médicos y enfermeros dicen: “Somos esenciales pero ganamos por debajo de la línea de pobreza”

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

En el año de la pandemia y del estrés sanitario, los trabajadores de la salud no tuvieron ninguna actualización salarial. El malestar que inunda los pasillos transitados por más de 10 mil médicos y 8 mil enfermeras de los 33 hospitales porteños empezó a elevar su temperatura luego de que el gobierno de la Ciudad les ofreciera un incremento que apenas roza el 20%, en un 2020 que proyecta terminar con un 32/34% de inflación.

La situación llegó a un límite luego de que la curva de contagios en la Capital comenzara a descender, a principios de septiembre. Esto reavivó la actividad sindical y -en un hecho inédito en mucho tiempo- unificó protestas de autoconvocados y distintas vertientes sindicales que se movilizaron hasta la jefatura de Gobierno, en reclamo por una actualización salarial. Hay un paro y movilización a la Legislatura convocados por varios sectores para el 10 de diciembre.

Este 2020, coinciden las fuentes consultadas, fue un año récord de inversión en salud, algo que suena lógico debido al contexto pandémico. El número fino se sabrá recién el año que viene, una vez que la Legislatura analice las reasignaciones presupuestarias que el Ejecutivo realizó discrecionalmente para paliar la crisis. A pesar de ello, el bolsillo de quienes estuvieron al frente del combate con el coronavirus sufrió un “brutal ajuste”, según explicaron los profesionales consultados por Diario Z.

Los números hablan por sí solos. Un médico ingresante recibe de salario 40 mil pesos de bolsillo. Las enfermeras, apenas superan los 30 mil. Además, una gran porción del sueldo está en negro, algo que dificulta todas las negociaciones, ya que los aumentos impactan de manera desigual.

“La movilización fue en rechazo a la propuesta que hizo el gobierno; hace un mes que nos venimos reuniendo y todas las propuestas fueron inaceptables porque estaban 10 o 12 puntos por debajo de la inflación”, explicó a este medio Jorge Gilardi, titular de la poderosa Asociación de Médicos Municipales (AMM), la entidad que encabeza las negociaciones salariales del sector y que enfrenta varias corrientes opositoras en el llano.

Para Gilardi, el contexto de la pandemia torna aún más compleja la discusión salarial. “Ha sido un año durísimo, de mucho impacto emocional; muchos profesionales dejaron a sus familias para protegerlas y poder seguir trabajando, tuvimos 1.200 contagiados… creo que era el momento de un reconocimiento por parte del gobierno”, señaló. “Entendemos las dificultades, las restricciones, pero no hay una política de salud coherente con malos salarios; no ha sido ética su propuesta”, agregó.

Durante la marcha hacia la casa de gobierno en Parque Patricios, el jefe de Obstetricia del Ramos Mejía, Alejandro Hakim, sufrió una descomposición y falleció en la ambulancia que lo llevaba al Penna. Fue un hecho fortuito que, sin embargo, tiñó de más dramatismo una jornada  en la que se cruzaron varias demandas para solucionar problemas que la pandemia profundizó.

“El reclamo es anterior a la pandemia, durante la pandemia la situación empeoró. Vivimos con mucha incertidumbre y sensación de colapso. Sumado a esto, no tuvimos paritarias: nos califican como esenciales, pero tenemos salarios por debajo de la línea de pobreza”, apuntó una joven profesional del Hospital Argerich.

En las bases de la movilización, junto a las agrupaciones de enfermeros y enfermeras, la Asamblea de Residentes y Concurrentes sumó un reclamo por “un salario para los concurrentes porque lo que ocurre es que no cobran nada, trabajaron durante toda la pandemia y no tienen siquiera ART”.

Para Rocío Rodríguez, integrante de la Asamblea y médica del Ferrer, en la movilización de ayer a la Jefatura de Gobierno quedó “demostrado que los trabajadores están muy a disgusto con la situación laboral. En Salud hay un brutal ajuste, hace nueve meses que no nos aumentan el sueldo”. “Votamos continuar con un plan de lucha, con un paro para la semana que viene por 48 hs desde el 10 de diciembre y también vamos a marchar a la Legislatura, en el contexto de la votación del presupuesto 2021”, agregó.

Carlos Paz, médico del Hospital Moyano y Secretario General de AGIHM, describió la situación de los profesionales de la salud como “complicada”. Al maltrato laboral (por ejemplo el caso de Laura Díaz, médica intensivista y jefa de Residentes del Tornú, quien fue patoteada por un médico cercano a la direccióny luego echada de su puesto), se le ha sumado la prohibición de tomar licencias durante todo el año, salvo a las personas de riesgo. “Al principio de la pandemia, no entregaban los equipos de protección personal, fueron meses caóticos y críticos. Tuvimos que hacer una presentación judicial para regularizar la situación, que después eso se normalizó”, explicó.

Paz aseguró que el salario varía según la antiguedad y que él, con más de 25 años de actividad, tiene un sueldo básico inicial de 11 mil pesos, al que se le suman los aspectos complementarios, incluyendo cifras en negro. “Un médico que ingresa, cobra unos 40 mil pesos de bolsillo”, indicó.

Mientras tanto, el reclamo de enfermería, no reconocida como parte de la carrera profesional de salud, sigue estando relegado. “Son los que tienen la mayor cantidad de contagiados y fallecidos por Covid”, dijo Paz. Alrededor de 200 enfermeras y enfermeros perdieron sus vidas por la pandemia. “Estamos unidos con el sector de enfermería, es necesario ese reconocimiento”, añadió Rodríguez.

El complejo panorama, de no despejarse, podría entorpecer el operativo vacunación, que tendrá a enfermería como parte esencial de su logística. Desde la Asociación de Licenciados en Enfermería, Andrea Ramírez, enfermera del Ramos Mejía, señaló:  “Fuimos esenciales durante toda la pandemia y dentro de poco con el operativo de vacunación: pero Rodríguez Larreta nos considera descartables. Por eso, nos niega la inclusión en la Carrera Profesional. Por eso, cobramos salarios por debajo de la canasta de pobreza y estamos forzadas al pluriempleo. Una aberración discriminatoria”.